Opinión Patrimonio Histórico de Sanlúcar
Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte.
Imágenes: Google Earth, excepto la foto antigua.
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Opinión Patrimonio Histórico de Sanlúcar
Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte.
Imágenes: Google Earth, excepto la foto antigua.
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Casa Colom, en calle Regina (XVIII), donde Joaquín Turina compuso varias obras. Abandonada. |
Estos días son tiempo de balances. Nos preguntamos en qué estado se encuentra nuestro P.H. al finalizar este año que se va.
La ciudad de Sanlúcar de Barrameda cuenta con una historia excepcional desde la época prehistórica a nuestros días. Desde el santuario Luciferi-Fanum en la Algaida hasta el principal centro veraniego de las primeras décadas del XX, pasando por ser pueblo andalusí con alcázar; capital del señorío de los Medina Sidonia; centro fundamental del comercio americano en la Edad Moderna; y destello de luces en tiempos de la Ilustración; entre otros hitos históricos. Este pasado fue dejando testigos materiales en la arqueología, antropología, urbanismo y arquitectura de la ciudad.
¿Qué queda de esta rica historia? ¿Qué han hecho o están haciendo nuestros gobernantes por la conservación de estos imprescindibles testimonios materiales? En realidad, podríamos responder que muy poco o nada y, a veces, todo lo contrario, es decir, han destruido y continúan destruyendo el pasado de Sanlúcar de Barrameda.
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Diosa localizada en el santuario de la Algaida, hoy en el Museo Provincial de Cádiz. |
Las campañas arqueológicas están completamente olvidadas desde hace décadas. Las piezas halladas, en las excavaciones de los años 60 y 70 del siglo pasado, se encuentran diseminadas por diferentes museos provinciales y manos de coleccionistas privados y ocultos; y las que se han localizado, durante obras de edificios, se han expoliado y vendido en el mercado negro. Poco queda de aquel extraordinario universo fenicio, griego y tartesio, fraguado en torno al legendario santuario de la Algaida y otros yacimientos localizados hoy enterrados. ¿Se está trabajando en gestionar nuevas campañas arqueológicas?
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Portada gótico-mudéjar del antiguo convento de San Jerónimo (XIV). Demolida. |
Opinión Patrimonio Histórico Sanlúcar.
Actualización: 7 de agosto de 2024.
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Bodega de la calle Banda Playa-Cruces antes de su destrucción. |
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Foto: La Voz del Sur (13-agosto-2020) |
Continúan consumando, entre unos pocos y unas pocas, uno de los principales fines para los que vinieron al mundo: pulverizar la ciudad histórica de Sanlúcar y sus bodegas.
Por una parte, han tardado cuatro años, pero han culminado su cometido con éxito: destruir una antigua bodega urbana situada en calle Banda Playa-esquina calle Cruces. Cuando
se anunció el proyecto, en 2020, se denunció por activa y por pasiva (Aula Gerión, IU), pero a nadie le importó estas voces ciudadanas.
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Durante las obras, en 2022. |
Contó con el visto bueno de la Consejería de Cultura-Cádiz, como ha sido siempre con todo lo protegido y destruido en la ciudad. ¿Qué le importará Sanlúcar a esta Consejería, a pesar de tener sus competencias en Patrimonio Histórico? Absolutamente nada; contó con la licencia municipal de esos arquitectos de la Gerencia (casi todos de Jerez), y su gerente, Mónica González Pecci, que acaban de convertirse en funcionarios, para que les dé tiempo a finalizar su "elevada" misión: exterminar Sanlúcar y dejar su Conjunto Histórico convertido en una vulgar barriada. Ya casi lo han conseguido. Ánimo, señores arquitectos-funcionarios. Ya sólo quedan dos o tres casas tradicionales en cada una de las calles que conforman el Conjunto Histórico, que ha sido sustituido, en las últimas décadas, por un enjambre de pisos y apartamentos.
Esta licencia también estuvo avalada, como no podía ser de otro modo, por el antiguo Alcalde-destructor Víctor Mora, la peligrosa Sra. González Pecci, que por ahí siguen, y la Sra. Lucía Rodríguez García, entonces Presidenta de la Gerencia (también sigue, hoy cambiada de bando), quien declaró que la bodega se iba a conservar tal cual. ¿Qué dice usted ahora, Lucía Rodríguez? Bueno, igual a usted le sigue pareciendo una bodega un muro horadado y cuatro vigas.
Nota de prensa de Urbanismo-Sanlúcar: Urbanismo desmiente la demolición de una bodega de Banda Playa (Diario de Cádiz, 18 de agosto de 2020).
Nota de prensa: PSOE y Cs pactan demoler una bodegacentenaria protegida en Sanlúcar para que una promotora haga pisos (La Voz del sur, 13 de agosto de 2020).
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Proyecto de bodega por el arquitecto sevillano Pedro Sánchez Núñez en 1924 (Archivo Municipal) |
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Casa del marqués de Casa Arizón en 1988. (Foto: Mariqui Romero). |
Ana
Gómez Diaz-Franzón
Dra.
Historia del Arte
En
este artículo, publicado en 1988 (El Semanal, Suplemento Cultural, N.º 6. Sanlúcar, 1988), se
describe el conjunto de casas-almacenes, propio de cargadores a Indias, del
marqués de Casa Arizón (siglos XVII-XVIII), situado en Sanlúcar de Barrameda
(Cádiz), por entonces el más completo y mejor conservado de Andalucía.
Al
año siguiente (1989) el inmueble fue vendido por la familia Arizón a la empresa
inmobiliaria Dainursa, propiedad del economista Ramón Tamames y el arquitecto
Javier Olaciregui, más tarde denominada "Casa Grande Arizón, S. L.".
También en 1989 fue declarado BIC, quedando el conjunto abandonado durante
veinte años, para más tarde ser destruido y convertido en pisos y hotel, que
terminaría siendo subastado por declaración de ruina del propietario. Este
último proceso de degradación será recogido en un próximo trabajo.
Se
ha respetado el texto original de 1988, al que sólo se han añadido algunas
notas aclaratorias entre corchetes.
Se
han incorporado nuevas fotografías respecto al artículo original.
El
artículo original se puede consultar en
Conjunto residencial-comercial.
Importancia
del edificio.
El estudio y conocimiento de la Casa del Marqués de Arizón es de
sumo interés para comprender la arquitectura civil sanluqueña del siglo XVIII
y, específicamente, de las casas de los cargadores a Indias, construidas
durante esta época en el marco geográfico de la Bahía de Cádiz.
La función comercial, además de la residencial, de estas casas van
a incidir directamente en su conformación estructural y en la inclusión de
algunos elementos arquitect6nicos muy concretos.
Esta tipología se va a desarrollar evolutivamente, a medida que crecía
en importancia la actividad comercial del cargador de Indias, reflejándose
siempre ese doble carácter de su funcionalidad en el binomio: zona
residencial-zona comercial, almacenándose en ésta ultima las mercancías para el
embarque.
El conjunto edificatorio es, por tanto, un testimonio importante para conocer el
papel histórico que ha jugado la ciudad de Sanlúcar en las relaciones
comerciales establecidas durante los siglos XVII y XVIII, no sólo con respecto
al continente americano, sino también en las referidas a la cooperación económica
entre el comercio catalán y el andaluz, debido a los intensos contactos que
tuvo la Casa de Arizón con Cataluña.
Aunque existen otros edificios en Sanlúcar que poseen características
semejantes a la Casa de Arizón (situadas en la calle Trascuesta, plaza de la
Salle, calle Bolsa, calle Caridad, etc.), es ésta la que reviste una
importancia excepcional, ya que es el único conjunto completo que, tipológicamente,
contiene todos los elementos propios de la casa de un cargador de Indias,
referidos a su doble función y hablándonos de la activa participación que tuvo Sanlúcar
en la aventura americana durante los siglos XVII y XVIII.
Ubicación
y entorno
La ubicación del edificio vendrá determinada por su función
comercial, erigiéndose en el antiguo Barrio de la Balsa, que se conforma a
partir del siglo XVI, junto a la línea de playa, por pescadores y hombres del
mar. Este arrabal marinero resurgirá tras un periodo de decadencia, a finales
del siglo XVII como una zona de gran actividad comercial y marítima, motivado
por la construcción de un muelle, en 1688, al pie del castillo del Espíritu
Santo que, aunque no llegó a finalizarse, sirvió como embarcadero durante
bastante tiempo, edificándose al mismo tiempo y para su defensa el fuerte de
San Felipe, destruido a lo largo del siglo XVIII por la acci6n corrosiva del
mar.
La familia Arizón, a su llegada a Sanlúcar, elegirá este lugar
clave para centralizar su residencia y sus transacciones comerciales.
Actualmente [1988], el edificio se desarrolla conformando parte de una manzana,
dando fachadas a tres de las calles, esto es, a la calle Banda de la Playa, callejón
de los Félix [desaparecido] y a calle Divina Pastora, donde se abre la fachada
principal.
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Palacio Orleáns-Borbón. Fachada posterior. (Foto: Mariqui Romero, 1989). |
Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte
Allí extendió el horizonte de su dominio
a medida que avanzaba su pensamiento… el príncipe [Montpensier] pudo integrarse en Oriente.
Su palacio tiene el extraño aspecto y la irregular belleza de las moradas de aquel
país de genios.
(Antoine de Latour, en La Bahía
de Cádiz, 1857).
El Palacio Orleáns-Borbón (1852-1876), inscrito en el Catálogo
General de Bienes del Patrimonio Histórico de Andalucía en 2007, ubicado en uno
de los ángulos de la antigua muralla, fue rehabilitado entre 1987 y 1990 para
la instalación del Ayuntamiento de Sanlúcar.
Tiene su acceso principal en el ángulo que forma la cuesta de Belén
con calle Caballeros por donde, a través del afrancesado tratamiento
arquitectónico de la entrada, penetramos en un exquisito jardín romántico que
nos transporta a un mundo íntimo y orientalista, pletórico de color y fantasía.
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Palacio Orleáns-Borbón. Pinturas del techo del Salón Bambú (actual Alcaldía). Retrato de los duques de Montpensier vestidos a la oriental. (Foto: Mariqui Romero, 1989). |
El palacio fue mandado edificar por los duques de Montpensier,
Antonio de Orleáns y María Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la reina Isabel
II, como residencia veraniega, cuando llegaron a la Baja Andalucía tras el
derrocamiento en Francia del padre del duque, el rey Luis Felipe de Orleáns, y
se instalaron en el palacio de San Telmo
de Sevilla.
La edificación agrupa tres antiguas construcciones de distintos
estilos y cronologías: de izquierda a derecha, el antiguo Seminario Conciliar de
San Francisco Javier (edificio religioso instalado sobre una antigua casa del
XVIII, adquirido por el Duque en 1853); la casa de los Páez de la Cádena (de tipo
civil doméstico, de finales del XVII, comprada en 1851); y parte del antiguo
convento de La Merced (construcción religiosa de 1625, adquirida primero a censo
(1857) y luego por compra (1882) a los duques de Medina Sidonia). A estos tres inmuebles,
se agregaron las bodegas y caballerizas con fachada a la calle Baños (1861).
Estas fincas constituyeron el soporte del gran recinto palaciego
(6.592 m2 edificados) que no se construyó de nueva planta sino que,
conservando las estructuras de los edificios preexistentes (aquí radica uno de
los valores históricos del palacio), fueron unificados adaptándolos a su nueva
funcionalidad, mediante alineaciones en fachadas y ampliaciones, dotando al
conjunto del orientalista revestimiento exterior.
Opinión Patrimonio Histórico Sanlúcar
Por Resolución de la Alcaldía de Sanlúcar (20-11-2023) y gestión de la Presidenta de la Gerencia de Urbanismo, Sra. Mónica González Pecci (PSOE), se ha aprobado un Plan Especial para suprimir del Catálogo de Edificios Protegidos un chalé situado en la Avenida de las Piletas, para que se pueda demoler y construir pisos.
Se trata de un chalet protegido
(fachadas y cubierta) edificado en 1952, por el arquitecto José Delgado Lejal,
para Felipe García Boceta, a quien el Ayuntamiento le cedió en 1948 los terrenos gratis
(2.091 m2) con la condición de edificar, como se venía haciendo desde
principios del siglo XX en las Avenidas de Bajo de Guía y Las Piletas. Una vez edificada la parcela, se le entregaban las
escrituras de propiedad.
Este edificio, junto al de Ambrosy
(en Avda. de la Estación), también con proyecto de Delgado Lejal, suponen los
epígonos del estilo regionalista en Sanlúcar, ya que está edificado con esta
estética.
José Delgado Lejal, reconocido arquitecto
andaluz de la segunda mitad del siglo XX, realizó también en Sanlúcar el primer
Plan de Ordenación Urbana en 1949 y la barriada de viviendas agrícolas en 1945,
además de la bodega San Vidal para Bodegas Argüeso. Este arquitecto está incluido en el Catálogo abierto de Arquitectura Moderna y Contemporánea de Cádiz, así como en el inventario "Cincuenta años de Arquitectura en Andalucía".
Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte.
Antigua casa de Francisco de Paula Rodríguez, en primer término (actual
Ayuntamiento) Foto: Google Earth.
Este artículo se puede descargar en pdf en Academia.edu
El ajuar doméstico (ropas, mobiliario y
enseres de uso común en una vivienda), la plata labrada, joyas, carruajes y
otros bienes, existentes en las casas de Francisco de Paula Rodríguez y su
esposa Joaquina Sánchez, se recogen en cuatro inventarios de bienes que fueron
realizados en 1811[1], 1822[2], 1847[3] y 1855[4], de los que ya se han extraído las obras artísticas situadas en las casas
de la ciudad y de las haciendas[5].
Estos “bienes de confort” evidencian el
nivel de riqueza personal y las distintas parcelas de la vida cotidiana que
conforman la cultura material de una familia aristocrática en Sanlúcar de
Barrameda a principios del siglo XIX, en cuya distinguida residencia estuvo hospedado el rey José I, en
la única visita que hizo a Sanlúcar durante la guerra de la Independencia.[6]
Estos inventarios permiten adentrarnos en
el espacio doméstico de este matrimonio avecindado en Sanlúcar, conocer su vida
cotidiana, qué muebles y cortinajes orlaban sus casas, cuáles eran los
utensilios usados en la cocina, qué se guardaba en la despensa, qué coches conducían
o cómo vestían. Se trata de un ejemplo más, que facilita el conocimiento de la
forma de vida de una parte privilegiada de la sociedad, en este caso de un alto
funcionariado cortesano y uno de los principales hacendados y comerciantes de
Sanlúcar, en el tránsito del siglo XVIII al XIX.
Al hallarse inventariados los bienes en
cada estancia de las casas, podemos conocer la distribución que tenía la
residencia familiar de la calle Caballeros, nº 19 (antig.) así como de las viviendas
situadas en las haciendas (número de habitaciones, funcionalidad, mobiliario, decoración…).
Al ser rehabilitada la casa de la calle Caballeros, en 1831, para instalar el
Seminario Conciliar de San Francisco Javier (1831-1842), del Arzobispado de
Sevilla y, poco más tarde, un Instituto de Segunda Enseñanza (1842-1847), los
inventarios de 1847 y 1855 nos ofrecen, además, una aproximada reconstrucción
de los interiores de las estancias, mobiliario y utensilios propios de estos
centros educativos pues, aunque de diferente naturaleza, no debió cambiar mucho
la distribución del inmueble en estos últimos años documentados.
Respecto a los cuatro inventarios
consultados, hay que señalar que el inventario post mortem de 1811 se
acerca a lo que se viene considerando como un inventario ideal -raros en el
periodo moderno-, por ser muy completo y meticuloso, al recontar los bienes de
cada estancia y acompañarse de la valoración de las piezas.[7] En los
primeros inventarios de 1811 y 1822 se consigna una primera relación de bienes sin
valorar y, en segundo término, los mismos bienes con valoración monetaria, recontándolos
ahora agrupados, según su naturaleza y función. Por el contrario, los
inventarios de 1847 y 1855 carecen de tasación. Además, en el último no
pudieron inventariarse los bienes de la antigua casa de la calle Caballeros,
por haberse vendido en 1853 a los duques de Montpensier, quedando las antiguas
pertenencias de Francisco de Paula Rodríguez diseminadas en diferentes lugares:
parroquia mayor de Ntra. Sra. de la O de Sanlúcar, Seminario de Sevilla, y en
manos de los patronos de la Fundación, a la espera de obtener un inmueble donde
depositarlos.[8]
Por otro lado, hay que señalar el problema surgido
al trabajar con el inventario de 1822, cuya copia facilitada por el Archivo
Diocesano de Asidonia-Jerez carece de la adecuada foliación, de forma que,
cuando este recuento se consigna en este trabajo, los folios se señalan de
forma aproximada, añadiéndose en ocasiones la fecha de reunión correspondiente
al inventariado, a fin de allanar su localización.
Debido a la escasa documentación notarial
referida a inventarios de bienes existente para Sanlúcar en estas fechas[9], para comprender
la importancia y significación de estos inventarios en la ciudad, sólo podemos
ponerlos en relación con la documentación análoga publicada para otras ciudades
próximas, como Jerez de la Frontera, Cádiz o Sevilla. Pues, aunque existen
investigaciones afines referidas a otras comunidades autónomas (Galicia, Castilla
y León, Cataluña, País Vasco, Extremadura…), pertenecientes al siglo XVIII y
principios del XIX, el ámbito de la baja Andalucía posee características
propias que requiere su agrupación documental.
Según el inventario post mortem de
Francisco de Paula Rodríguez, realizado en 1811, que sirve de base para este
estudio, las nueve partidas de bienes muebles, referidos al ajuar doméstico,
plata labrada, joyas, mobiliario, etc., suman 120.215 reales, lo que supone un 2,28 % del capital activo global (5.211.001 reales). Los
porcentajes de cada parcela, respecto al caudal total inventariado se desglosan
del siguiente modo: plata y alhajas: 47.083 rs. (0,90 %); pinturas de la casa
residencial: 6.517 rs. (0,12); textiles: 19.333 rs. (0,37); muebles: 20.772 rs.
(0,39); calderería: 910 rs. (0,017); cerrajería: 1.500 rs. (0,028); relojería:
5.500 rs. (0,10); talabartería y guarnicionería: 6.900 rs. (0,13); caballería:
11.700 rs. (0,22); y carruajes: 5.000 rs. (0,09).
En cuanto a la vecina ciudad de Jerez de la
Frontera, tanto el mobiliario como la plata labrada de Francisco de Paula
Rodríguez, supera la valoración de algunas partidas referidas al inventario de
Mariana Medina y Dávila, perteneciente a una familia de la nobleza jerezana, en
cuyo testamento se cuantifica, por ejemplo, el mobiliario en 11.798 reales y la
plata labrada en 12.049 reales.[10]
Por otro
lado, de los 28 inventarios estudiados por Moreno Arana, también en Jerez,
entre 1717 a 1809[11], la mayoría de los difuntos disfrutaban de un
conjunto de “bienes de confort” (joyas, plata, muebles, ropas, coches,
biblioteca...) que, según González Beltrán, “se acerca o sobrepasa los 25.000
reales, punto que marca una situación de lujo u opulencia”[12]. De estos inventarios,
sólo cuatro sobrepasan los 120.215 reales en que se valoraron estas partidas en
el inventario post mortem de Francisco de Paula Rodríguez (1811).[13]
Según Álvarez Santaló y García-Baquero, para
la nobleza titulada de Sevilla, entre 1700 y 1834, con un capital medio de
1.091.734 reales, la “partida clave” de la plata labrada y joyas, está presente
en 28 de los 31 inventarios estudiados, donde representan el 5,8 % del volumen
total del capital activo inventariado (44.478.778 reales). Los bienes de
mobiliario y ropa se sitúan en un 1,6 y 1,3 %, respectivamente. Y los carruajes
y su equipo correspondiente (caballerías, atalajes, etc.) suponen un 0,9 % del
capital activo inventariado, estando presentes en diecisiete inventarlos de los
treinta y uno[14].
Respecto
al clero secular en la Sevilla del siglo XVIII, de los 142 inventarios post
mortem de clérigos seculares analizados, entre 1700 y 1834, se conocen sus
niveles de riqueza personal (media de 69.920 rs.vn.) y sus fragmentos de vida
cotidiana. Junto a las dos “partidas
protagonistas”: plata labrada y joyas, que representan un 8% del activo global, se sitúan las consideradas como constitutivas del
hábitat doméstico (muebles, menaje, ropas, despensa, carruajes, objetos artísticos
y bibliotecas) que, agrupadas, representan el 17% del activo total. Así, según
Álvarez Santaló y García-Baquero, todos estos “bienes del vivir” apenas valen
la mitad que el dinero y las deudas favorables de este grupo social sevillano[15].
En comparación con las cifras mencionadas
para otras ciudades y grupos sociales, el 2,28 % del capital activo global, que
suponen estas partidas de confort en el inventario post mortem de
Francisco de Paula Rodríguez, nos indica que estos bienes fueron secundarios
respecto a las inversiones realizadas en otras esferas (propiedades
inmobiliarias, deudas favorables, bodegas y vinos…).
1. Residencia
de la calle Caballeros y casas de las haciendas de la Jara y Brevas o El
Administrador.
A su llegada a Sanlúcar, Francisco de Paula
Rodríguez, adquirió dos fincas rústicas, además de otras tierras. Éstas fueron
la hacienda de Brevas, llamada más tarde El Administrador, y la hacienda de la
Jara, en el pago del mismo nombre.
Para residir en Sanlúcar, Francisco de
Paula Rodríguez arrendó, hacia 1800,
a la fábrica de la Iglesia Mayor de Ntra. Sra. de la O, la antigua casa
reedificada hacia 1730 por el comerciante Julián Cayetano Gally, a quien la
compró el matrimonio irlandés Tomás Wading y María Asthey, quienes la legaron a
la Iglesia Mayor. Se halla situada en el Barrio Alto de Sanlúcar, entre las
calles Caballeros y Almonte. Tras fallecer Rodríguez y su esposa, este inmueble
funcionó como Seminario Conciliar San Francisco Javier del Arzobispado de
Sevilla (1831-1842) e Instituto de Segunda Enseñanza (1842-1847), todo costeado
con los bienes de la Fundación Francisco de Paula Rodríguez, en cumplimiento de
la voluntad del testador, quien legó sus bienes para el mantenimiento de un
colegio en Sanlúcar que priorizara a los niños más desfavorecidos. En 1853 la
casa fue adquirida por los duques de Montpensier, así como las antiguas
casas-bodegas de Francisco de Paula Rodríguez y fincas aledañas para formalizar
el palacio de verano y el jardín. Este palacio de Orleáns-Borbón fue adquirido
por el Ayuntamiento en 1980, siendo actualmente la casa consistorial de
Sanlúcar.