Desde el templo del Lucero: Patrimonio Cultural de Sanlúcar
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miércoles, 24 de junio de 2026

Observaciones a la charla de José María Hermoso Rivero sobre la testamentaría de Francisco de Paula Rodríguez.

José María Hermoso Rivero durante su charla (imagen: video Costa Noroeste Tv)

Enlace al video de la charla en YouTube.


En el marco de las II Jornadas de Historia, Cultura y Patrimonio, organizadas por el Archivo Municipal de Sanlúcar, tuvo lugar el pasado día 11 de junio una charla de José María Hermoso Rivero titulada: “Testamento de Francisco de Paula Rodríguez (1811. Un documento superviviente del Archivo de Protocolos de Sanlúcar de Bda.”

Se han detectado los siguientes 37 errores o faltas a la verdad en dicha charla. Se sigue el orden de la intervención:

  1. El trabajo “Aproximación a la Fundación Francisco de Paula Rodríguez…” de Hermoso Rivero no lo publicó la Diputación de Cádiz, sino la revista Cartare con la financiación de la Diputación, que también sufragó la cuantía del premio.
  2. En el nombre de la documentación conservada en el Archivo Municipal de  Sanlúcar no aparece la palabra “Inventario”, como afirma Hermoso Rivero. La documentación de la testamentaría (grupo de documentos), que no “testamento” (un documento), se denomina “Copia del testamento cerrado del Sr. D.  Francisco de Paula Rodríguez y diligencias de su apertura por testimonio del escribano público D. José González Barriga”.  Tiene 300 folios (no 294) más un folio suelto y deteriorado que no conserva el número de folio.
  3. Francisco de Paula Rodríguez no nació “sobre 1755”, como dice Hermoso en sentido aproximado. Francisco de Paula Antonio Josef de Santa Rosa Rodríguez y Rodríguez-Bejarano Hernández de Soto y Ortiz de Villareal nació en Sevilla, el día 30 de agosto y fue bautizado en la parroquia San Román el 3 de septiembre de 1755.
  4. El Sr. Hermoso se confunde al narrar la trayectoria profesional de F. de Paula Rodríguez. Afirma que desde sus Sevilla natal pasó a la Madrid, “donde trabajó como funcionario” y luego, “sobre 1798” marchó a Cartagena como guardalmacén. En realidad, fue al revés. Rodríguez siguió la carrera militar y estuvo destinado en Cartagena durante bastantes años ejerciendo como guardalmacén (cargo militar, no administrativo, como dice Hermoso), pasando a Madrid como Tesorero de Ministerio de Hacienda de S.M. en 1798 y hacia 1800 llegó a Sanlúcar.
  5. Hermoso balbucea dos fechas para la concesión de la Orden de Carlos III (1798 y 1795) a F.P.R. Parece confundir dos distinciones distintas. Aun residiendo en Cartagena, Rodríguez, en 1795, fue nombrado por S. M. Intendente de Provincia de Primera Clase con carácter honorario. Y en 1797 se le concedió la Real Orden de Carlos III.
  6. Es falso que su esposa, Joaquina Sánchez Espinosa fuese “un poco menor” (según Hermoso), pues en realidad era dos años mayor que Rodríguez, ya que nació el día 13 de mayo de 1753 y fue bautizada el día 17 en la parroquia de Santa María de Gracia de Cartagena.
  7. No. Los bienes raíces que compró F. de P. R. en Sanlúcar “no fueron comprados a los conventos desamortizados”. Tan sólo algunas bodegas de la calle Almonte se adquirieron al suprimido convento de la Merced (escrituras de 24/10/1801; 18/05/1802; 30/04/1804). Y otras dos fincas fueron compradas a capellanías privadas. Las demás se compraron a particulares.
  8. Dice Hermoso que Francisco de Paula se dedicó a “la especulación inmobiliaria”, “a la usura”. A esta actividad financiera, corriente en la época entre los grandes hacendades, hay que unir su intensa actividad vitivinícola en Sanlúcar, que fue alabada por el botánico Esteban de Boutelou, de la que se olvida Hermoso.
  9. Según Hermoso, Francisco de Paula Rodríguez falleció el día “1 de junio de 1811”. Se enterró el día 2 de junio de 1811, como ha documentado Climent Buzón. Seguramente Hermoso no ha localizado su partida de defunción (publicada por Climent Buzón), porque no ha mirado en los Libros de defunciones de la jurisdicción eclesiástica castrense de Sanlúcar, pues Rodríguez era militar.
  10. No, en la calle Almonte no tenía sólo “una casa bodega”. Tenía allí cuatro bodegas.
  11. Confunde el Sr. Hermoso la hacienda de Brevas o El Administrador, propia de Rodríguez con la finca “Torrebreva”, que perteneció a los Montpensier y hoy a sus descendientes (familia Orleáns-Borbón) y se encuentra en la orilla opuesta de la misma carretera de Munive.
  12. En una de las imágenes proyectadas aparece un dibujo de la hoy arruinada finca “La Atalaya”, dando a entender que fue propiedad de F.P.R. Hermoso atribuye a F.P.R. la propiedad de una “Finca con viña y bodega que linda con el Gamonal y la Atalaya”. Esta afirmación es falsa. Ninguna de sus fincas guarda relación con la viña La Atalaya. Francisco de Paula Rodríguez adquirió tres fincas rústicas: la hacienda de la Jara, hacienda de Brevas (términos Chipiona-Rota) y el rancho del Gamonal.
  13. Juan Martínez de Eguilaz no fue el padre del escritor Luis de Eguilaz, fue su abuelo (Juan Antonio Martínez de Eguílaz).
  14. Se refiere Hermoso en varias ocasiones a las tres esclavas etíopes que tuvo F.P.R. a las que concedió la libertad en 1808, cuya circunstancia fue muy corriente en la época, lo cual le parece a Hermoso “muy gracioso”. Se denota en su charla cierto amarillismo, al reincidir en ciertos temas propicios al morbo popular.
  15. El primer autor que transcribe el testamento no es Manuel Barbadillo en los años 80 (como refiere Hermoso). Fue José Colom Víctor que editó un opúsculo publicado en 1911, para celebrar el aniversario de la muerte de Rodríguez.
  16. La comparación que realiza Hermoso entre la fortuna de F.P.R. con Amancio Orgega no es correcta, pues Ortega tiene hijos, que son herederos forzosos.
  17. No todos sus albaceas de F.P.R., junto su esposa, fueron curas como afirma Hermoso. Francisco de Paula Colom era civil. Y Joaquina Sánchez no era “albacea principal”. Todos los albaceas lo fueron in solidum, es decir de forma mancomunada.
  18. En el listado de vinos proyectado vuelve Hermoso a reseñar la existencia en las bodegas de “vino blanco “trasiego”, donde debería decir “vino blanco trasañejo”.
  19. Hermoso afirma que el número de obras de arte existentes en la casa de F.P.R. era de 194 obras. Esta cifra es errónea. En el primer inventario post mortem de 1811 se contabilizan 265 piezas ―pinturas, esculturas, estampas y láminas―, cuyo conjunto se subdivide en 166 pinturas, 10 esculturas y 89 estampas y láminas (sobre cobre o papel) ubicadas en la calle Caballeros y en las casas de las dos haciendas. (En la casa de la Caballeros: 147 obras artísticas). En esta cifra no está incluidas las piezas religiosas de plata y orfebrería ni los ornamentos litúrgicos).
  20. No. El inventario de 1811 no duró un mes, como afirma Hermoso. Duró tres años (1811-1814), por irse agregando al inventario de 1811 algunos bienes y ccréditos olvidados, la biblioteca y las fincas de Cartagena, finalizándose el inventario general entre 1813 y 1814.
  21. Respecto a la recreación de la casa de F.P.R., mostrada por Hermoso, hay que aclarar que la estructura de la casa se conserva en el actual palacio municipal, con algunas agregaciones de Montpensier. El patio y estructura de la casa son los mismos que edificó Julián Cayetano Galli, cargador a Indias, en 1730, quien construyó la casa.
  22. No, Juan José Bécquer no era abuelo o bisabuelo del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. No está documentado. Parece que era familiar o pariente. Está documentado como el primer familiar de esta familia que se dedicó a las artes.
  23. Antonio Francos no era hermano de Isabel Rodríguez, como afirma Hermoso. Era el mayordomo de Francisco de Paula Rodríguez.
  24. A cada una de sus tres esclavas libertas F.P.R. no les legó 9.000 reales, sino 5.000 reales y una vivienda en usufructo a cada una.
  25. El cuerpo general de bienes, recogido en el inventario de 1811 con adicciones de 1813 y 1814, no arroja un capital total de 3 millones de reales, sino 5.213.904 millones de reales (capital de F.P.R.), sin descontar los gastos. Pagados los gastos y legados, al fallecer su esposa, en 1822, quedaron 3.505.459 millones de reales, que fue la cantidad que pasó a la Fundación Francisco de Paula Rodríguez para fundar el colegio.
  26. Joaquina Sánchez no aportó al matrimonio 40.000 reales, como dice Hermoso, sino 34.000 reales.
  27. Todo lo que cuenta Hermoso sobre lo ocurrido con Antonio Fernández de Santa Cruz, presbítero y exregular agustino y albacea, es erróneo. En su testamento, F.P.R. ordenó que se le entregase en propiedad al entonces suprimido convento de agustinos de Regla de Chipiona aquella parte de la hacienda de Brevas (“El Administrador”), que estaba gravada con un censo, por el que éste quedaría así extinguido. Sin embargo, esta cláusula 19ª del testamento fue revocada y anulada en la “Memoria” que Rodríguez dejó escrita unos días después, debido al engaño que declara Francisco de Paula haber sufrido por parte de uno de sus albaceas, Antonio Fernández Santa Cruz, ex regular agustino y conventual que fue del santuario de Regla. Así lo explica en la “Memoria” adjunta al testamento. Fernández de Santa Cruz le hizo creer que el censo a favor del convento y santuario de Regla gravaba “una pequeña porción de tierra calma que está fuera de vallado” de la hacienda de Brevas, mientras que, en realidad, este censo afectaba a más de 30 aranzadas de viña y al caserío, que por su cláusula testamentaria debía entregarse al santuario en propiedad y que quedó anulada. Este asunto lo hizo constar sólo en la “Memoria” cerrada, para no dañar la imagen pública del agustino, quedando reservada sólo al conocimiento de su albacea Joaquín Mariano Rosales, que podría hacer uso de ella si fuera estrictamente necesario, como así fue en un momento determinado, cuando el agustino declaró que en la caja de Rodríguez había más dinero en efectivo que el declarado en el inventario.
  28. Respecto a la disputa por la ropa de vestir de F.P.R. por parte de su cuñado, es erróneo. Aunque no aparece como legado en el testamento, la ropa propia de F.P.R. se distribuyó por mitad entre José de Andújar (su cuñado) y Antonio Francos (su mayordomo), apreciada en 11.561 reales, tal como aparece en el “Cuerpo General de Bajas” de la testamentaría. Además, F.P.R. también legó a su mayordomo 60.000 reales.
  29. No, cuando fallece Joaquina, los curas de Sanlúcar no hablan con el superior (arzobispo de Sevilla) para crear el Seminario. Los albaceas enviaron los estatutos del colegio en 1826 al Consejo de Castilla para su aprobación, pero enterado el arzobispo Cienfuegos fue él que los llama y los convence para crear un Seminario Conciliar en Sanlúcar en vez del colegio ordenado por F.P.R., a lo que los patronos accedieron.
  30. El Arzobispo de Sevilla en 1826 no se llamaba “Cifuentes” o “Cienfuertes”, como afirma Hermoso en varias ocasiones, sino Francisco Javier Cienfuegos y Jovellanos.
  31. No, los bienes de F.P.R. nunca pasaron al Ayuntamiento. Durante el siglo XIX pugnó por sus bienes el Arzobispado de Sevilla, que durante algunas etapas los administró, pasando definitivamente en 1855 a la Fundación Francisco de Paula Rodríguez. El Ayuntamiento siempre ayudó a la Fundación a mantener y recuperar sus bienes en Sanlúcar.
  32. Sí, el “Instituto de Segunda Enseñanza”, de cuyo funcionamiento duda Hermoso, estuvo activo entre 1842 y 1847. Está documentado el acto de inauguración y se conocen algunos de los profesores que impartieron clases en él. Este último año el arzobispado de Sevilla exigió los bienes de la Fundación que hubo que entregarle por R.O., cerrándose el Instituto. Los bienes fueron devueltos por el arzobispado a la Fundación sanluqueña en 1855.
  33. Sobre el “escándalo” de la plaga de oídium u oidio, que no “odium”, en las viñas y los hurtos de vinos en las bodegas, en 1852, no conozco nada, pues en esas fechas los bienes de la Fundación estaban en manos del Arzobispado, como se ha citado. Este asunto no está relacionado, en todo caso con la creación del colegio de los escolapios.
  34. El “colegio de las Escuelas Pías de San Francisco Javier de los Padres Escolapios” se inauguró en octubre de 1868 en un edificio financiado por la Fundación, siendo arzobispo de Sevilla cardenal Luis de la Lastra y Cuesta, que no el cardenal Cienfuegos, como dice Hermoso.
  35. Los maestros contratados, a los que se refiere Hermoso Rivero, lo fueron para el laico “Colegio de Enseñanza Primaria graduada de San Francisco Javier”, que fue aprobado por Orden Ministerial el 12 de Agosto de 1935, instalado en el edificio durante dos años tras marcharse los escolapios (1934-1936). Se contrataron a cuatro maestros.
  36. El erróneo que, durante los conflictos surgidos entre los escolapios y la Fundación, el cardenal Segura decidiera que la iglesia se le diera a los escolapios y el colegio a la Fundación. Este extremo no está documentado.
  37. El cardenal Segura en 1942 inaugura el “Seminario Menor del Sagrado Corazón de Jesús”, que permanecerá en el edificio hasta 1961.
Sobre el tono de la charla, me reservo la opinión.



ENLACES DE INTERÉS



José María Hermoso Rivero: "Aproximación a la Fundación Francisco de Paula Rodríguez (1811-1980)". Ed. Cartare, 2024. En este trabajo localicé casi 60 errores en las 80 páginas y varios indicios de presunto plagio a mi trabajo. Aquí su premiado trabajo:


Mi respuesta: Ana Gómez Díaz-Franzón: "Análisis crítico. Observaciones sobre algunos errores e indicios de presunto plagio detectados en “Aproximación histórica a la Fundación Francisco de Paula Rodríguez de Sanlúcar de Barrameda (1811-1980)”, de José María Hermoso Rivero". (12 de abril de 2024).

Antecedentes.

Opinión Premio "Francisco de Fuentes", por Ana Gómez Díaz-Franzón.




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sábado, 27 de diciembre de 2025

El pelotazo urbanístico de Bodegas Tradición en Sanlúcar

 Opinión Patrimonio Arquitectónico Bodeguero de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz),


A principios de diciembre Diario de Jerez publicaba una nota de prensa donde se anunciaba que Bodegas Tradición de Jerez (fundada en 1998), presidida por Helena Rivero López de Carrizosa, ha adquirido las bodegas Argüeso de Sanlúcar, la marca "San León" y unas cien botas de esta solera por un precio estimado de siete millones de euros, tras año y medio de negociaciones. Desconocemos si también se ha vendido el nombre comercial "Herederos de Argüeso". En este texto, supuestamente cargado de buenas intenciones, se dice que Bodegas Tradición va a restaurar toda la zona lindante con la parroquia de Santo Domingo, que perteneció al antiguo convento de Santo Domingo, del siglo XVI, donde se conservan unos magníficos artesonados y varias portadas renacentistas. También se comunica que incluso podrían instalar en la zona comprada parte de la colección pictórica que posee esta bodega jerezana.

Sin embargo, en estos días, Francisco Yuste, propietario hasta ahora y vendedor de las bodegas Argüeso, afirmaba en unas declaraciones públicas que las bodegas "Heredeeros de Argüeso" no se ha vendido, que lo que se ha enajenado es "el ladrillo", es decir, los 14.000 m2 que componen todo el conjunto bodeguero compuesto por una veintena de cascos de diferentes épocas (XVI-XX), situado en el centro histórico de Sanlúcar, cuyo detalle no se mencionaba en la nota de prensa citada.

Estas contradicciones han generado cierta incertidumbre en Sanlúcar, vistos los antecedentes especulativos que posee este conjunto bodeguero. Cuando la familia Argüeso lo vendió en 2006 a varios socios -Construcciones Avisur; Rafael Ávila, por Sanluqueña de Inversiones; Javier Olaciregui [destructor de Casa Arizón], por Inmo Casco Antiguo; y Javier Láinez, por García Pérez Hermanos-, que realizaron un proyecto y estudio de detalle para edificar 250 pisos y un gran parking de doble planta bajo rasante. Aquel disparate contó, como siempre, con la aprobación del PP, PSOE, CIS y PA, y del pleno municipal, siendo alcaldesa Irene García Macías, además del visto bueno de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que tiene las competencias en materia de Patrimonio Histórico de Sanlúcar, y que suele aprobar todos los proyectos que le llegan de esta ciudad, sean más o menos destructivos. Se presentaron entonces alegaciones por parte del entonces llamado Bloque de Progreso y de la asociación Aula Gerión. Finalmente, nada se hizo, al parecer por falta de financiación, y Francisco Yuste (Bodegas Yuste) adquirió el conjunto en 2016, según se dijo entonces por unos 17 millones de euros, para dedicarlo a la crianza de vinos, como ha sido hasta la actualidad.

Ahora, con la nueva bodega propietaria vuelven a aflorar los intereses especulativos sobre este antiguo y significativo conjunto patrimonial bodeguero -uno de los seis que se conservan en la ciudad de Sanlúcar y el único que permanece como testigo de las actuaciones urbanas llevadas a cabo tras la desamortización del siglo XIX-, el cual se halla protegido en parte por el PGOU y al completo por hallarse dentro Conjunto Histórico protegido de Sanlúcar.

Ficha del Catálogo de Edificios Protegidos del PGOU, por el que se protegen los cascos de bodegas pertenecientes al antiguo convento de Santo Domingo y la fachada de calle Mar.

En efecto, en una nueva nota de prensa de Diario de Jerez se decía ya abiertamente que se conservará sólo la zona del antiguo convento, para demoler el resto de las bodegas y destinar el solar resultante a uso residencial. Al mismo tiempo, el día 26 de diciembre el Ayuntamiento de Sanlúcar hacía pública la reunión mantenida entre Helena Rivero, presidenta de Bodegas Tradición, tras la compra de Argüeso, y la Alcaldesa de Sanlúcar ("encuentro de trabajo" le llaman), para explicarle el pelotazo urbanístico que quiere perpetrar esta bodega jerezana en las antiguas Bodegas Herederos de Argüeso. 

Reunión mantenida en los últimos días entre Helena Rivero y la Alcaldesa de Sanlúcar.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Resacralización de la ciudad. El regreso a la religiosidad barroca. El caso de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

 Opiniónn Patrimonio Cultural de Sanlúcar


Dentro de la corriente que estamos viviendo, en los últimos años, tendente a resacralizar la ciudad de Sanlúcar, por la que calles, templos y otros edificios se están atiborrando de ornamentaciones religiosas que, a veces, incluso llegan a ocultar la verdadera arquitectura histórica o dificultan sobremanera su contemplación, vimos cómo hace unos meses de colocó un retablo cerámico en la fachada lateral de la parroquia de Santo Domingo, si bien en unos días fue retirada, desconociéndose las razones.

Ubicación actual del retablo cerámico, de forma que se puede ver al contemplar la fachada principal
de la parroquia de Santo Domingo. 
📷 Un ciudadano de Sanlúcar.

Retablo cerámico con la Virgen de la Penas, de la Hermandad de los Estudiantes, colocado recientemente
rozando la fachada principal. 
📷 Un ciudadano de Sanlúcar.

En estos días ha vuelto a aparecer dicha pieza cerámica donde se representa la titular de la popularmente llamada "Hermandad de los Estudiantes", pero ubicada ahora en lugar muy próximo a la magnífica fachada principal de este templo del siglo XVI, obra que Cristóbal de Rojas, y cuenta con Protección Integral en el Catálogo del PGOU.

Todos sabemos que no se pueden colocar en las fachadas elementos ornamentales a placer, pues en caso contrario las ciudades se convertirían en pastiches caóticos imposibles de transitar. Existe una ordenanza municipal sobre el asunto.

Por ello, es de suponer que la hermandad de los Estudiantes, sita en esta parroquia, ha debido obtener las pertinentes autorizaciones eclesiásticas y civiles, tanto de la Gerencia de Urbanismo como de la Delegación Territorial de Cultura de Cádiz y del Obispado. Todo ello debe ser inspeccionado por los inspectores de la Gerencia de Urbanismo y de dicha Delegación. 

¿El párroco y las hermandades de esta parroquia piensan colocar más paños cerámicos en la misma iglesia y lugar? ¿No hubiese sido lugar más apropiado el patio del compás, por dimensiones y por hallarse en el interior del recinto sagrado? Ya, claro, se necesita mostrar y demostrar...

Si seguimos así, pronto Sanlúcar se parecerá más a aquella ciudad sacralizada de los siglos XVII y XVIII, donde la religiosidad popular necesitaba ver a sus imágenes devocionales e intercesores celestiales en las calles, a los que se podía solicitar sobre la marcha salud o mejores cosechas; y para recordarles que, ante la inminente muerte por pestes y epidemias, tan frecuentes en la época, sus salvadores celestiales estaban ahí, cerca, para ayudarles a ganar el cielo. De aquel tiempo nos han quedado hermosos retablitos urbanos dispersos por el casco histórico de Sanlúcar.

Claro que estamos en el siglo XXI, vivimos en un estado aconfesional y son muy diversas las creencias religiosas y no religiosas de la ciudadanía, cuya realidad habría de ser respetada por todos los agentes sociales.

Este retablo cerámico, colocado en la fachada de la magnífica iglesia de Santo Domingo, sin duda distrae la atención de los que contemplen o fotografíen uno de los mejores templos renacentistas de Andalucía del siglo XVI. Soy partidaria de disfrutar del arte en toda su pureza y desnudez, tal como se edificó, talló o pintó. Cualquier aditivo posterior desvirtúa la originalidad de la obra de arte y, por tanto, dificulta su lectura, comprensión y deleite.

Desde hace unos años se está produciendo una pujante ola sacralizadora de signo católico que invade todos espacios urbanos, que nos retrotrae a tiempos barrocos. De forma paulatina, la ciudad se está llenando de elementos religiosos permanentes, a los que se suman otros muchos efímeros colocados en las calles durante los diferentes festejos de la religiosidad popular, los cuales están aumentando exponencialmente a lo largo del año.

Algunas fachadas de iglesias pequeñas parecen simples soportes publicitarios con múltiples azulejos, carteles, cartelas, estandartes y banderolas, que ocultan la hermosa arquitectura religiosa sanluqueña. Buenos ejemplos de ello son la mudéjar fachada de la iglesia de la Trinidad o la barroca de los Desamparados. En otras ocasiones estos elementos superpuestos resultan disminuidos (si no ridículos) al situarte en templos de grandes proporciones, como Santo Domingo o San Francisco. 

A todo ello se suman los varios monumentos y estatuas religiosas ubicadas en diferentes puntos de la ciudad; o el vía crucis azulejero que, en sus catorce o quince estaciones, recorre el casco histórico, desde Santo Domingo a Capuchinos. 

La nomenclatura tradicional de varias calles se está sustituyendo por nominaciones religiosas, como la calle Trascuesta de los Dolores (antes Trascuesta) o calle Virgen de la Estrella (antigua de los Saters), entre otras.

La arquitectura civil parece haberse contagiado por esta corriente urbana ornamentalista. Y ahí tenemos las fachadas del antiguo Ayuntamiento (XVIII) repletas de paneles azulejeros que, sin orden ni concierto, se han ido acumulando en alusión. casi todos, a la primera vuelta al mundo y devociones reeligiosas. Qué lástima que aún no tengamos un monumento a Magallanes y Elcano, artífices de aquella heroica travesía.

Aunque no soy creyente, esta "moda" personalmente no me ofende, aunque me apabulla bastante y me fastidia que me impida la contemplación artística. Sin embargo, sí puede ofender a otras personas de diferentes creencias, o bien a las que entienden la religión como algo íntimo y personal. También hemos de considerar que estamos en un estado aconfesional, donde se han de respetar todas las creencias religiosas, sin imposición de ninguna. Objetivamente, hemos de entender que nada es bueno en exceso. Que la arquitectura hay que disfrutarla en toda su plenitud original. Y que estas desmesuras no parecen acordes a los tiempos que vivimos, en pleno siglo XXI.

Vaya por delante mi absoluto respeto a todas las hermandes, que en muchos casos mantienen vivos y abiertos los templos y cuidan de la imaginería y enseres, pues de otro modo ya se habrían desplomado algunos, porque la Iglesia (jerarquía eclesiástica) inmatricula rápido miles propiedades, pero poco atiende las necesidades materiales de estas parroquias y templos. Si se necesitan restauraciones hay que acudir a patrocinadores particulares o a la Junta de Andalucía, que somos todos. 

Quizá habría que repensar esta excesiva exteriorización religiosa. 

Dicen que en la mesura está la virtud.


ALGUNOS EJEMPLOS DE SACRALIZACIÓN DE LA CIUDAD DE SANLÚCAR EN LOS ÚLTIMOS AÑOS.

Fachada de la iglesia de San Diego (XVII). Azulejos de los titulares de la hermandad de la Oración en el huerto, de forzada colocación. 📷 Web Andorreando por el mundo.

Iglesia de San Miguel (XVII). 📷 Wikiloc

Iglesia de San Miguel (XVII). 📷 Google Earth.

jueves, 3 de agosto de 2023

Publicado el libro La Manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa.

 Una duquesa vestida de percal.











Se acaba de publicar el libro La Manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa. Una duquesa vestida de percal, obra de la historiadora Ana Gómez Díaz-Franzón.

Se trata de una recopilación, selección y contextualización de algo más de 2.000 menciones al vino Manzanilla de Sanlúcar, localizadas en más de doscientas cabeceras de periódicos y revistas conservados en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional (exclusivamente), más dos ejemplares de otra hemeroteca.

Estos textos, en prosa y verso, pertenecen a los más diversos géneros y corrientes literarias -Romanticismo, Realismo, Costumbrismo o Modernismo-, donde no faltan el humor y la sátira. Están firmados por más de 500 autores, entre los que hallamos a Gustavo Adolfo Bécquer, Mariano José Larra, duque de Rivas, Mesonero Romanos, Zorrilla, Pardo Bazán, Fernán Caballero, Alcalá Galiano, Azorín, Pérez Galdós, Eusebio Blasco, Sinesio Delgado, Echegaray, Fernández Bremón, M. de Cavia, Rubén Darío, Javier de Burgos, Salvador Rueda o Francisco Villaespesa, entre muchos otros.

Además, cuantiosos anuncios publicitarios de establecimientos y bodegas, junto a diversos artículos científicos o divulgativos, ofrecen cifras sobre la producción y comercialización de los principales vinos, españoles y extranjeros, consumidos en España y otros países durante el siglo XIX.

A través de los diferentes capítulos, se puede conocer cómo el entonces llamado “el Manzanilla”, nacido en el siglo XVIII como el primer vino blanco generoso de España, fue uno de los vinos más acreditados del siglo XIX.

Nos encontramos con algunas bodegas productoras; la exhibición de la Manzanilla en las exposiciones nacionales y universales; su identificación con Andalucía y, en especial, con Cádiz y Sevilla; la intensa vinculación de este vino con los espectáculos más populares de la época: el flamenco y la tauromaquia; su presencia en fiestas, verbenas y romerías españolas; en las artes escénicas; en las novelas por entregas, en múltiples poemas, cuentos, folletines o chascarrillos; en las artes plásticas; en la gastronomía; en la política o su implicación en los sucesos de la época.

Al hilo de estas menciones a la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, uno de los vinos más consumidos en la España decimonónica, el lector se sumerge en la complejidad vinícola, social y cultural del siglo XIX.

El diseño de cubierta y la maquetación del libro han corrido a cargo de Enrique López Marín, diseñador y profesor de la Universidad de Granada.

Es una edición modesta, de tapa blanda, impresa en blanco y negro (tampoco había mucho color en el XIX), aunque cuenta con una muy rica y desconocida información historiográfica.

Contiene diversas ilustraciones y 656 páginas.

Ya se puede pedir en Amazon 


Índice del libro