Desde el templo del Lucero

domingo, 11 de octubre de 2026

Sobre la nueva urbanización y hotel de lujo que Helena Rivero pretende edificar en "Bodegas Argüeso", en Sanlúcar de Barrameda.

                 De como meter un elefante en una cacharrería: "Proyecto Santo Domingo"


Opinión Patrimonio Bodeguero de Sanlúcar

La extensa fachada de Bodegas Argüeso hacia calle Mar fue edificada a principios del siglo XX por el arquitecto Antonio Arévalo Martínez, en estilo modernista.


En estos días, por segunda vez, la Sra. Helena Rivero con su equipo se ha reunido con la Alcaldesa de Sanlúcar, Carmen Álvarez, para enseñarle y, suponemos que para obtener el "visto bueno", su proyecto de edificar una urbanización de pisos, hotel de lujo, aparcamientos subterráneos y zona comercial en el solar que dejará la demolición de las Bodegas Argüeso.

Tanto el primero como este segundo encuentro no parecen más que un paripé, pues cuando entre octubre o noviembre del año pasado Helena Rivero adquirió el conjunto bodeguero Argüeso ya debía contar con la aquiescencia de la Junta de Andalucía y la Gerencia de Urbanismo de Sanlúcar. Si entonces hubiese encontrado algún impedimento a su proyecto, no habría comprado estas bodegas.

Este asunto no es baladí, puesto que no se trata de un casco bodeguero aislado ni una casa del siglo XVII, como otras tantas que se han demolido en Sanlúcar. Este proyecto supone una operación urbanística de gran envergadura, que rafecta gravemente al Conjunto Histórico Protegido de Sanlúcar.


Delimitación de la manzana urbana (color amarillo), bodegas Argüeso (color rojo) y callejón de Santo Domingo (color verde).

En pleno centro de la ciudad se pretende injertar una urbanización de unos 165 pisos de tres plantas más sótano, un hotel de lujo (se desconoce la altura), más aparcamientos subterráneos y zona comercial, dentro de una manzana urbana históricamente consolidada, tanto desde la perspectiva poblacional como urbanística. Desde mediados del siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal, comenzaron a construirse bodegas en la antigua huerta del convento de Santo Domingo, que dio como resultado el actual conjunto bodeguero, compuesto por 18 cascos bodegueros en torno al antiguo callejón de Santo Domingo, existente desde el siglo XVI.

Tres de estos cascos bodegueros ocupan parte del claustro y refectorio del antiguo convento renacentista (XVI), que están protegidos y que hay que conservar de cualquier modo.

Tanto la Sra. Rivero como el Ayuntamiento de Sanlúcar han lanzado notas de prensa engañosas, que ponen el énfasis en la "recuperación patrimonial y cultural", "restauración", "conservación", "recuperar histórica manzana"... del conjunto bodeguero, que no se corresponden en absoluto con la realidad de lo que se pretende edificar. Están cargando las tintas sobre la rehabilitación de las tres naves del antiguo convento, que es obligatorio conservar, pero se olvidan de comunicar el impacto urbano, poblacional y ambiental, que va a suponer la denolición de catorce bodegas y la edificación de estos 164 pisos, hotel, parking, zona comercial... ("Másterplan" le llama la Sra. Rivero) en el interior de una manzana urbana consolidada, donde se ubican numerosas casas y pisos edificados en las cuatro calles que la delimitan: calle Mar, calle Bolda, calle Ángel y calle Santo Domingo, donde viven numerosas personas, que se verán afectadas durante meses por las estridentes obras y, de forma permanente, por esta nueva urbanización contra natura en lo que debería ser un desarrollo urbano equilibrado y sostenible

En el comunicado de prensa municipal, la alcaldesa, Carmen Álvarez (IU) se muestra muy optimista -diríaase que encantada- con el borrador del proyecto presentado por Helena Rivero y sus empresas inmobiliarias subvencionadas con fondos europeos. En el texto se dice que la Alcaldesa va a estudiar el proyecto en la Gerencia de Urbanismo. Suponemos que, a falta de la Sra. González Pecci, "la destructora", se referirá al Sr. González Calderón, arquitecto municipal de origen jerezano con estudio abierto en Jerez y mano derecha de G. Pecci, que ya ha cometido suficientes fechorías en nuestro Patrimonio Histórico. De cualquier modo, como se dice por aquí, el pescado ya estaría más que vendido antes de comprar Rivero este conjunto bodeguero.

Antiguo convento, iglesia y huerta de Santo Domingo, rodeada de edificaciones. Plano siglo XVIII.

El asunto va más allá de una simple demolición de bodega. Se pretende ampliar el antiquísimo callejón de Santo Domingo, cuyo origen se remonta a la misma llegada de los dominicos a Sanlúcar, como acceso a la amplia huerta. Esta ampliación de vía afecta al tejido urbano de la ciudad histórica, transformando por completo su configuración actual. Son palabras mayores, que recuerdan las cesiones de callejuelas a particulares durante el Antiguo Régimen, en los siglos XVII y XVIII.

Alegremente, la Alcaldesa habla de que se van a crear nuevas plazuelas públicas, que en verdad serán para uso exclusivo de los nuevos residentes de la Urbanización, porque nadie de Sanlúcar se va a adentrar en esa urbanización ni van a llevar a sus hijos a jugar a esas plazuelas. A esto le llaman "recuperación de los espacios públicos". ¿Qué recuperación si nunca existieron?

No se habla, sin embargo, ni del número exacto de pisos y áticos retranqueados, que se van a construir, ni de cuántas plantas de altura van a tener esos pisos y ese hotel, a los que se agrega, por supuesto, el correspondiente parking subterráneo.

La nota de prensa no tiene desperdicio y es una gran mentira interesada, pues todo lo que se dice es falso. Ni es "Bodegas Tradición" la que va a edificar, sino Helena Rivero y su entramado de empresas inmobiliarias, que es en verdad a lo que se dedica esta señora, teniendo las jerezanas "Bodegas Tradición" y su pinacoteca como un bonito escaparate de marketing para sus promociones inmobiliarias por toda España. Por cierto, que acaba de terminar un bloque de 54 pisos (Edificio Cirene), de cinco alturas y piscina en la azotea, en la calle Divina Pastora de Sanlúcar, que están terminando de vender.

También se afirma en la citada nota que "el conjunto de más de 14.000 metros cuadrados en el centro de Sanlúcar, [se encuentra] abandonado y en ruinas desde hace muchos años". No es correcto. Estas bodegas han estado funcionando hasta el año pasado, cuando las vendió Francisco Yuste. De ruina nada. Y que no se pueden ver las zonas del convento también es falso, pues en todas las visitas que se hacían regularmente a estas bodegas, se visitaban estas zonas. Es más, con la apertura de la "Taberna Argüeso" todos podíamos disfrutar de los preciosos artesonados y puertas renacentistas que se integran en estas bodegas.

Pareciera, por lo que se dice en esa nota, que la alcaldesa actúa como agente inmobiliaria a sueldo de la Sra. Rivero. Nos está vendiendo humo, pues los problemas que va a generar ese injerto de urbanización en una zona tan sensible son muy serios, van a ser muchos y muy complicados para los vecinos de la zona, además de una pérdida irreparable para el Patrimonio Arquitectónico Bodeguero de Sanlúcar, pero ya sabemos lo que opina la Sra. Álvarez de las bodegas en general: "son naves viejas que no sirven pa ná".

La ejecución de este macroproyecto sería un grave error, que no tendrá marcha atrás. La Alcaldesa debería hacer público el proyecto, porque operaciones urbanísticas de esta enjundia no puede dejarse sólo en sus manos y en las del arquitecto González Calderón. Sanlúcar debe opinar. Es como meter un ruidoso bareto en el patio de tu casa, un elefante en una cacharrería. Y además Sanlúcar debe cumplir con la Leyes de Patrimonio que, sobre los Conjuntos Históricos Protegidos, como el de Sanlúcar, prescribe claramente que las sustituciones de inmuebles serán excepcionales. A esta legislación no se refiere Carmen Álvarez, quien hace pocos años fue bastión de la conservación del Patrimonio Histórico, cuando estaba en la oposición.

En cuanto al asunto de la crianza de la marca de Manzanilla "San León" por Helena Rivero, poco podrá hacer con las 100 botas que compró. Tendremos una manzanilla jerezana más de las muchas que hay fraudulentas y que por Sanlúcar no se estilan.

Desde la perspectiva turística de estos proyectos, cabe destacar que, cuando los turistas de playa y cuchara se están marchando al norte español a veranear, por el cambio climático, sólo quedará un interesante Turismo Cultural, que suele viajar durante todo el año, pero que ya en Sanlúcar nada encontrará.


Enlaces relacionados:

Nota de prensa del Ayuntamiento de Sanlúcar: "Bodegas Tradición presenta al Ayuntamiento su proyecto Santo Domingo". (7/10/2026).

Nota de prensa de la Helena Rivero: "Helena Rivero: "Trabajamos en un proyecto de ciudad del que los sanluqueños podrán sentirse orgullosos", en La Voz del Sur (10/10/2026).

Opinión Ana Gómez Díaz Franzón "El pelotazo urbanístico de Helena Rivero en Sanlúcar" (27/12/2025). (Incluye más imágenes de las bodegas).

                                

Bodegas Argüeso en torno al callejón de Santo Domingo, que pretende demoler Helena Rivero.





Visitas a bodega Argüeso, realizadas regularmente, hasa el año pasado con el antiguo propietario Francisco Yuste, donde se podían admirar las zonas del antiguo convento del siglo xVI.

Taberna Argüeso, donde hasta el año pasado todos los clientes podían disfrutar de las zonas renacentistas del antiguo convento de San Francisco.



   
          

Ana Gómez Diaz-Franzón

Dra. Hisroria del Arte



martes, 6 de octubre de 2026

Vendidas a una constructora las bodegas "Otaola" de Barbadillo, con los últimos testigos del antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar

 


El antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar de Barrameda se hallaba situado entre las calles Santiago y Cristo de las Aguas, del siglo XVII, se hallaba muy arruinado tras la desamortización del 1836. Al parecer, este convento se construyó sobre la antigua iglesia de Santiago, que pudo ser la primera parroquia medieval que tuvo Sanlúcar.

Cuando lo compró el vinatero sanluqueño Cipriano Terán Carrera, el mismo que edificó la gran bodega "La Arboledilla" con el mismo maestro de obras apellidado Esmerado, para convertirlo en bodega, quedaban del antiguo cenobio agustino el claustro grande, una extensa huerta y una nueva iglesia que los agustinos dejaron sin cubrir, quedando su muros en cornisas.

Poco se tocó lo que restaba. Pero se cubrió aquella iglesia inacabada en 1876 con una extraordinaria armadura de madera de tradición mudéjar, con pares, codillos y tirantes, hoy única en Sanlúcar, cuyas cerchas se unen mediante sorprendentes anclajes articulables (canes y jabalcones metálicos con tensores articulables, según el arquitecto Barbaillo Eyzaguirre), que dan lugar a que está cubierta sólo descansa en los muros laterales a través de unos canes. Con ello se evita la pudrición de la madera, que es frecuente en las húmedas bodegas, al tiempo que ofrece un espacio diáfano sin apoyos o pilares centrales, que es lo más frecuente en la arquitectura bodeguera.


Bodega "La Colgada", antigua iglesia del convento de San Agustín. Su extraordinaria techumbre es única en Sanlúcar. Esta bodega debería conservarse en base a sus valores históricos y arquitectónicos. La estructura es del antiguo templo de los agustinos (siglo XVII) y la cubierta de 1876.

Aún quedan en esta bodega restos de hornacinas y arcos de la iglesia agustina. La llamaron bodega "La Colgada" o "La Colgá", por ese efecto de suspensión en el aire. El nombre le vino de las gentes del vino, que admiraban esta proeza constructiva y, según la tradición oral, decían: "parece que está colgá, con tó lo que tiene encima", refiriéndose a la teja curva, las vigas de madera, las capas de argamasa y ladrillos portabla que componen la pesada techumbre

También la desaparecida bodega de "Luis Páez", ubicada tras el Pradillo, tuvo unas cubiertas semejantes a ésta.



Vista general del conjunto bodeguero "Otaola" con indicación de la antiguas zonas del convento agustino (imagenes: Google Earth).
 

La planta del claustro agustino se conserva tal como se construyó, cubierto con tejados inclinados a una sola vertiente de teja curva, que no difiere mucho de su origen barroco, si bien las celdas, refectorio y demás estancias religiosas se colmataron de botas vinateras.

La amplia huerta de los agustinos, como en otros conventos de Sanlúcar, se mantiene libre y ajardinada, tal como la dispusieron los frailes, hoy centrada por dos grandes araucarias. En los colgadizos de esta huerta se criaban los vinos Olorosos de Sanlúcar hasta no hace mucho. En los interiores, Manzanilla de Sanlúcar.


Antigua huerta del convento agustino, integrada en el conjunto bodeguero "Otaola".

La entrada al convento, que se hacía por un compás, como en el convento de las descalzas, se mantiene prácticamente igual y es lo único que está protegido por el PGOU junto a uno de los muros donde se conserva un tramo de muralla medieval de la entonces villa de Sanlúcar.

Esa portada de acceso al compás, plenamente barroca, está estructurada mediante un vano de acceso de medio punto moldurado entre dobles apilastrados en los laterales. Destacan sobre ella los decorativos remates sobre los vértices del frontón superior. Se trata de pequeños pedestales apilastrados ornamentaos que se coronan con preciosos remates agallonados y mixtilíneos de gran calidad arquitectónica.



Las bodegas fueron durante bastantes años del vinatero y ganadero Carlos de Otaolaurruchi y sus herederos hasta 1962. De ahí que el conjunto bodeguero se conozca como "Bodegas Otaola". Tras pasar por varias manos, en 1987 adquirió la finca Bodegas Barbadillo, que las ha mantenido hasta la actualidad y que, al parecer, ha vendido la finca a la misma empresa (RQR REAL STATE, de los Sres. Casillas) que tiene proyectado levantar dos hoteles: uno sobre las antiguas bodegas situadas frente al Castillo de Santiago; y otro sobre la hermosa casa-bodega de cargadores a Indias llamada de "Gascón" (siglo XVII), que a finales del siglo XIX pertenecía al obispo y luego cardenal Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros. Fue unificada por Barbadillo al conjunto del antiguo convento agustino. ¿Cuál es el objetido de esta empresa? ¿Testaferros o propietarios? De momento no se sabe quién está detrás de todos estos proyectos destructivos de las bodegas barrioalateñas.


Casa-bodega de cargadores a Indias del siglo XVII, llamada de "Gascón", por sus antiguos propietarios o "Casa de las Viudas", por vivir unos años en ellas las viudas de los trabajadores de Barbadillo. Aquí ya anunciaron que iban a hacer un hotel de lujo. Patio bodeguero perteneciente a la antigua casa. Su antiguedad se evidencia en la luz de los arcos del patio. (Foto del patio: Guía de las bodegas Barbadillo, de Barbadillo Eyzaguirre y Mollina Masó).

Además, en el conjunto se integra, al menos, una antiquísima casa-bodega, probable del siglo XVI, que también será demolida, hacia la calle Cristo de las Aguas.


Antigua casa-bodega integrada en el conjunto con acceso por calle Cristo de las Aguas.

Ya se han iniciado las obras, cuyos escombros están saliendo discretamente por la pueta falsa de la calle Cristo de las Aguas.

¿Qué se va a hacer ahora en esos 7.400 m2 situados en pleno Barrio Alto de Sanlúcar? Además del ya anunciado hotel de lujo en la antigua casa de cargadores del siglo XVII integrada en el conjunto.

¿Otro hotelazo? ¿pisos turísticos? ¿pisos de lujo para especular aún más con el suelo sanluqueño y el patrimonio del Conjunto Histórico de Sanlúcar protegido desde 1973? Según el art. 21.3 de la LPHE, en los Conjuntos Históricos, las sustituciones de inmuebles se consideran excepcionales y sólo podrán realizarse en la medida en que contribuyan a la conservación general del carácter del conjunto. Al menos, debe conservarse la portada de acceso, el muro medieval, la antigua iglesia, el claustro, la huerta del antigua convento de San Agustín, y la casa-bodega de cargadores a Indias del siglo XVII.

¿Van a arrasar los últimos testigos del convento de San Agustín “a la chita callando”? Porque nadie compra esa finca por capricho y aún menos creemos que sigan manteniendo el uso de bodega, como están hoy las cosas del vino. Hermetismo total.

No puede ser que los ciudadanos sean los últimos en conocer qué se está haciendo con nuestro Conjunto Histórico. Éstas han sido las políticas de todos los partidos que han gobernado esta maltrecha ciudad. Quizá le de vergüenza a la Sra. Alcaldesa dar a conocer lo que piensan edificar en ese conjunto histórico tan emblemático para Sanlúcar. Mientras tanto, nos preguntamos:

¿Dónde está el cambio de suelo industrial a residencial u hotelero?

¿Dónde el estudio de detalle?

¿Dónde el cartel obligatorio con la licencia de obras?


Muro lateral de la antigua iglesia y portada de acceso.



Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte






martes, 15 de septiembre de 2026

“La Manzanilla ya no quiere ser la hermana pequeña del Fino". Las alucinantes afirmaciones de José Peñín.

Opinión Manzanilla de Sanlúcar.

               


        “La Manzanilla ya no quiere ser la hermana pequeña del Fino". Así lo afirma el “expertísimo” en vinos, José Peñín, en su último artículo titulado "La perpleja etimología de los vinos de Jerez" (15/9/2026), publicado en su blog y difundido en RRSS, entre otras lindezas, que ofenden al vino Manzanilla y a Sanlúcar de Barrameda, como ciudad productora en exclusiva de este vino generoso.

        Parece mentira que el Sr. Peñín, dedicado toda (o casi) su vida al vino y creador de la "popular" Guía Peñín de los vinos de España, continúe mintiendo sobre la Manzanilla de Sanlúcar. Prosigue con su desprecio hacia la ciudad de Sanlúcar, a la que llama "pueblo", a pesar de poseer el título de Ciudad desde el siglo XVI. Continúa infravalorando el vino más singular de Sanlúcar, que es igual de singular en el mundo.

        Para empezar, mantiene los trasnochados tópicos de antaño. Peñín sigue considerando a la Manzanilla como un "jerez" más, cuando ya se ha demostrado, por activa y por pasiva, que la Manzanilla de Sanlúcar no guarda vinculación alguna con Jerez ni con sus vinos. La Manzanilla es un vino blanco independiente, nacido en Sanlúcar en la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, Peñín afirma que fue en el siglo XIX.

        Mantiene que Fino y Manzanilla son "dos hermanos con distinto carácter". Mire, Sr. Peñín, ni hermana, ni pequeña, ni "jerez". La manzanilla es la madre de todos los vinos de crianza biológica, es decir, es la madre del Fino, que apareció allá por el siglo XIX, un siglo más tarde, como imitación de la Manzanilla de Sanlúcar.

        No, José Peñín, el nombre Manzanilla -el Manzanilla- no se le ocurrió a algún arrumbador sanluqueño, cuyo aroma le recordó a la camomila. Fue al reconocido botánico Esteban de Boutelou, en 1807, quien reconoció este aroma en la manzanilla de Sanlúcar, aunque ya se le llamaba con este nombre en la segunda mitad del XVIII en Sanlúcar y en Cádiz, en cuya ciudad pudo ser bautizado este vino, quizá por su olor, sabor o color semejante a la manzanilla de infusión.

        Y mucho menos puede usted relacionarlo, a estas alturas, con los vinos del pueblo Manzanilla de Huelva, donde por aquel entonces había viñas, pero poco vino, más allá de algún mosto (muy lejos del sofisticado Manzanilla) y tenía unos 1.500 habitantes, que ya han tenido tiempo de reivindicar lo suyo, lo cual es imposible porque las pruebas son inexistentes. Así ha sido estudiado y corroborado por algunos expertos. En estas teorías, se ha quedado usted muy anticuado. Al origen del nombre de la Manzanilla se refiere Peñín como "un pequeño misterio jerezano". Hombre, en todo caso será un pequeño misterio sanluqueño. No confunda.

        En la misma línea que su amigo César Saldaña, el Sr. Peñín se dedica en su artículo a despreciar a Sanlúcar a y su Manzanilla, quizá porque siga siendo, a pesar de los esfuerzos en su contra, el vino más vendido de todas las D.O. de la provincia de Cádiz, mientras que el Fino, que usted dice se exporta tanto, en 2025 ha sufrido una caída del 6,8 % en el Mercado Exterior. ¡Vaya!

Al parecer, algunos, cuando llegan a cierta edad, creen que ya lo saben todo y se atreven a pontificar. Ya no necesitan estudiar más ni ponerse al día en las novedades historiográficas. Quizá al Sr. Peñín le convenga leer un poquito más sobre ciertos temas vínicos y, más en concreto, sobre el vino Manzanilla de Sanlúcar.

        Le sugeriría que, al menos, leyese algunos artículos como éste que escribí en marzo de este año, para darme respuestas a mí misma, pero también para dar repuestas a todos los que atacan, con cierto paternalismo, al vino sanluqueño; a todos esos que se quedaron en los años 50; y a todos los que les interesa quedarse en los años 50, antes de que la Manzanilla obtuviese su propia Denominación de Origen Protegida, que ahora nos quiere robar Fedejerez.

"Origen y evolución histórica del vino Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)".

        Sobre la popularidad alcanzada por la Manzanilla, a la que Peñín llama tabernaria (a mucha honra) frente al "señorío" del Fino, le sugiero la lectura de los sainetes de González del Castillo (siglo XVIII), la obra de Boutelou (1807), o el más reciente libro El vino Manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa. Una duquesa vestida de percal. (Ojo al subtítulo, no es gratuito).


Ana Gómez Díaz-Franzón
Historiadora





martes, 8 de septiembre de 2026

La Capilla del hotel Casa Arizón (siglo XVIII): una joya abandonada a su suerte.

 Opinión Patrimonio Artístico de Sanlúcar de Barrameda.



        De lo poco que ha quedado del antiguo conjunto residencial-industrial del marqués de Casa Arizón (XVII-XVIII), tras su trasformación en hotel y 50 pisos inacabados (50 fincas registrales), la capilla de la antigua casa del siglo XVIII permanece integrada en una de las habitaciones del hotel.

     Esta antigua capilla privada, única en Sanlúcar, se encuentra completamente ornamentada con pinturas murales de estilo rococó, de temas mariano y eucarístico, motivos vegetales y rocallas e influjo americanista, donde dominan los tonos azul, rojo y dorado, y se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas igualmente decoradas.


La capilla unida a una habitación del hotel Arizón (Foto Web Hotel Arizón).

        Desde que se inauguró el hotel, esta capilla ha quedado unida a una suite del hotel, de forma que, además de estar sometida al constante manoseo de los clientes, cualquier desaprensivo/a puede pagar esta habitación y cargarse las pinturas a gusto, bien destrozando la capilla, bien repintando sus magníficas pinturas, o cometer cualquier otra barbaridad.

       El antiguo propietario y constructor del hotel, Javier Olaciregui, se llevó todos los materiales nobles que quedaban en el conjunto, como las puertas originales de esta capilla, que eran magnificas obras del mismo siglo XVIII, estructuradas mediante cuarterones con cruz latina al centro. Han sido sustituidas por unas endebles puertas-adefesio compradas al por mayor para todo el inmueble.


Puertas originales de la capilla, hoy desaparecidas. (Foto: autora).

              Según la normativa vigente, esta capilla debería estar abierta a las visitas públicas una vez al mes, por estar el inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) pero, al igual que casi todos los demás BIC de Sanlúcar, el hotel incumple esta obligación legal.
 




lunes, 3 de agosto de 2026

Mercado de Abastos de Sanlúcar de Barrameda (1744), el más antiguo de España.

Actualizado: 11-agosto-2026


Aunque son varias las ciudades y pueblos españoles que reivindican contar con el mercado de abastos más antiguo del territorio español, si bien no se han localizado mercados -entendidos como lugar o plaza donde se vendían todo tipo de productos alimenticios-, datados con anterioridad a 1744, fecha en que se inauguró el Mercado de Sanlúcar de Barrameda, para reunir en el nuevo edificio las varias carnicerías existentes por entonces en la ciudad, además de verdulerías, fruterías, venta de hortalizas y otros “frutos comestibles”.

Mientras no se documente un mercado de abastos edificado para cumplir esta específica función comercial, con anterioridad a 1744, podemos considerar que el Mercado de Abastos de Sanlúcar de Barrameda es el más antiguo de España.

El mercado de abastos de Sanlúcar se proyectó como un edificio semicerrado, para cumplir su función de compraventa de productos alimenticios de forma permanente, cuya concepción dista bastante de las antiguas y exclusivas carnicerías; los mercados reubicados en edificios más antiguos, que cumplieron otras funciones antes de servir como mercados; así como los nacidos en torno a mercadillos efímeros o ambulantes, como lo fueron las ferias o vendejas sanluqueñas de los siglos medievales.

La historia del Mercado de Sanlúcar ha pasado por varias fases desde su construcción, en 1744, pasando por las ampliaciones de los siglos XIX y XX y la última rehabilitación del siglo XXI.

 

Mercado de Sanlúcar. Al fondo el monumneto gótico de Las Covachas (sglo XV) y jardín del palacio ducal de Medina Sidionia (siglos XIII-XVIII)


1.               Edificación de la "Plaza de San Lucas" (1744). 

Como precedente del mercado de Sanlúcar, edificado en el siglo XVIII, según el historiador Velázquez Gaztelu, existió en la ciudad, entre 1610 y 1642, unas tiendas de madera levantadas en la plaza de la Ribera (actual plaza del Cabildo) para vender en ellas “los mantenimientos”[1]. Este mercado del siglo XVII se erigiría en el primer mercado estable más antiguo de Sanlúcar.

Aunque el propósito de edificar el mercado de Sanlúcar se remonta a 1736, no fue hasta 1744 cuando se creó una comisión municipal, compuesta por los regidores Francisco Lucas de Ledesma, José García de Poedo y Félix Martínez de Espinosa, junto a Juan Pedro Velázquez Gaztelu, síndico procurador mayor, a fin de hacerse con dos solares existentes en la calle Bretones para construir el nuevo mercado que el Cabildo tomó a censo redimible[2]. El duque de Medina Sidonia contribuyó cediendo un trozo de su jardín para "encuadrar la fábrica"[3], solicitado por el Cabildo.

El proyecto, redactado por los maestros mayores de Sanlúcar, fue aprobado por Real Provisión dada en Madrid el 5 de enero de 1743, y su ejecución fue pregonada en las ciudades del entorno.


martes, 21 de julio de 2026

Otra antigua casa de cargadores a Indias del siglo XVII para apartamentos turísticos.

 Opinión Patrimonio Arquitectónico de Sanlúcar.




Nos vamos a quedar sin ninguna de estas casonas, que son testigos del intenso comercio que tuvo Sanlúcar con América desde el siglo XVI, y de una tipología de arquitectura doméstica propia de la bahía de Cadiz y entorno con sus particularidades por ciudades.

Ahora, le toca el turno a esta magnífica casona situada en la esquina entre Calle Mar y Diego Benítez, que fuera del cargador González de Ceballos.

Destaca por la sobriedad barroca del siglo XVII en sus fachadas y portada; por situarse el ático-mirador en la fachada lateral; por los pilastrones piramidales que delimitan las fachadas y se unen en la esquina para albergar una columnilla de mármol como guardacantón. Asimismo, se distingue esta casa por sus sus hermosos portajes de clavos y cuarterones, los herrajes de forja, la barandilla pétrea de la escalera y la existencia de la fresquera que vierte al hueco de escalera. Ya hace bastantes años que la bodega aledaña se vendió. Otra singularidad de estas casas-bodega.





En el Catálogo de Edificio Protegidos del PGOU está registrada con Protección B o Estructural, es decir, que tienen que respetar las fachadas, patio, escalera y toda la estructura edilicia que conforman sus muros de carga originales. Veremos lo que dejan.

Muy segura debe estar la promotora compradora de que obtendrá la oportuna licencia de obras para poder hacer esos apartamentos turísticos, pues ya lo habrá pactado con la Gerencia de Urbanismo, con su presidenta y su arquitecto.

Si los sucesivos gobernantes de Sanlúcar hubieran tenido un mínimo de respeto por nuestro Patrimonio Arquitectónico, habría elaborado un Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico, como marca la Ley, de forma que podría haber contemplado un Plan de usos para que pudiésemos conservar, al menos, algunas de estas casas de cargadores a Indias. Como ninguno ha mostrado interés, poco a poco nos quedamos sin historia a favor del turismo más salvaje.

Otro mordisco a la ciudad histórica en beneficio de la especulación urbanística, ahora con el beneplácito de Izquierda Unida. Y fachadismo al canto. Vean esta fachada... aquí hubo una vez... Nos está quedando una falsa ciudad, una Sanlúcar de cartón piedra.

Caminamos a pasos agigantados hacia la consabida turistificación, por el que una ciudad transforma su antigua estructura urbana para adaptarla a las exclusivas necesidades de los turistas, que terminará por echarnos a los sanluqueños de nuestro centro histórico y robarnos nuestro derecho a habitarlo.

No aprendemos nada !!





Ana Gómez Díaz-Franzón