Actualizado: 11-agosto-2026
Aunque
son varias las ciudades y pueblos españoles que reivindican contar con el mercado de abastos más antiguo del territorio español, si bien no
se han localizado mercados -entendidos como lugar o plaza donde se vendían todo
tipo de productos alimenticios-, datados con anterioridad a 1744, fecha en que
se inauguró el Mercado de Sanlúcar de Barrameda, para reunir en el nuevo edificio
las varias carnicerías existentes por entonces en la ciudad, además de
verdulerías, fruterías, venta de hortalizas y otros “frutos comestibles”.
Mientras no se documente un mercado de abastos edificado para cumplir esta específica función comercial, con anterioridad a 1744, podemos considerar que el Mercado de Abastos de Sanlúcar de Barrameda es el más antiguo de España.
El
mercado de abastos de Sanlúcar se proyectó como un edificio semicerrado, para
cumplir su función de compraventa de productos alimenticios de forma permanente,
cuya concepción dista bastante de las antiguas y exclusivas carnicerías; los
mercados reubicados en edificios más antiguos, que cumplieron otras funciones
antes de servir como mercados; así como los nacidos en torno a mercadillos
efímeros o ambulantes, como lo fueron las ferias o vendejas sanluqueñas de los
siglos medievales.
La
historia del Mercado de Sanlúcar ha pasado por varias fases desde su
construcción, en 1744, pasando por las ampliaciones de los siglos XIX y XX y la
última rehabilitación del siglo XXI.
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| Mercado de Sanlúcar. Al fondo el monumneto gótico de Las Covachas (sglo XV) y jardín del palacio ducal de Medina Sidionia (siglos XIII-XVIII) |
1.
Edificación de la "Plaza
de San Lucas" (1744).
Como
precedente del mercado de Sanlúcar, edificado en el siglo XVIII, según el
historiador Velázquez Gaztelu, existió en la ciudad, entre 1610 y 1642, unas
tiendas de madera levantadas en la plaza de la Ribera (actual plaza del
Cabildo) para vender en ellas “los mantenimientos”[1]. Este mercado del siglo XVII se erigiría en el primer mercado estable más antiguo de Sanlúcar.
Aunque
el propósito de edificar el mercado de Sanlúcar se remonta a 1736, no fue hasta
1744 cuando se creó una comisión municipal, compuesta por los regidores Francisco
Lucas de Ledesma, José García de Poedo y Félix Martínez de Espinosa, junto a
Juan Pedro Velázquez Gaztelu, síndico procurador mayor, a fin de hacerse con dos
solares existentes en la calle Bretones para construir el nuevo mercado que el
Cabildo tomó a censo redimible[2]. El duque de Medina Sidonia contribuyó cediendo un trozo de su jardín para
"encuadrar la fábrica"[3],
solicitado por el Cabildo.
El proyecto, redactado por los maestros mayores de Sanlúcar, fue aprobado por Real Provisión dada en Madrid el 5 de enero de 1743, y su ejecución fue pregonada en las ciudades del entorno.
Se
presentaron varias propuestas económicas para construir el nuevo edificio, de
"maestros propios y forasteros"[4],
llevándose a efecto la presentada por el Maestro Mayor de la Real Audiencia de
Sevilla. Aunque en la bibliografía relacionada no se menciona el nombre del
arquitecto que trazó el mercado, pudo ser Francisco Sánchez de Aragón, que había nombrado Maestro Mayor de la Real Audiencia de Sevilla en 1734[5].
La
obra quedó finalizada en 1744, habilitándose el edificio para vender "carne,
tocino, caza, verduras, despojos de tripería, frutos, comestibles y otras
varias cosas"[6].
La
plaza de abastos quedó inaugurada el 18 de octubre de 1744, día del Patrón de
Sanlúcar, San Lucas, por lo que el nuevo edificio se llamó "Plaza de San
Lucas". La imagen de este santo se pintó en una hornacina en el interior
del Mercado, en la oficina destinada al diputado encargado del edificio[7].
Para
completar las necesidades del mercado, el Ayuntamiento permutó a los religiosos
jerónimos las Covachas (tiendas de las sierpes, edificadas en el muro del
jardín ducal en el siglo XV en estilo gótico) por la antigua lonja que servía de
carnicería existente en la calle Siete Revueltas, junto a la calle Carnicería.
Se pusieron nuevas puertas y ventanas a las Covachas, "para que
pudiesen servir de almacenes de frutas de todos los tiempos"[8].
Todas
estas obras, “que tienen pocas que le igualen en las mas poblaciones de
España” costaron a la Ciudad algo más de siete mil ducados[9].
La
estructura original era de planta cuadrangular. Hacia el interior, en tres de
sus lados tenía arcadas cubiertas, donde se situaban los puestos de venta, tal
como hoy se conserva en sus dos lados longitudinales. La zona central quedó al aire libre, destinada a la venta de frutas, que más tarde se cubriría.
En
origen, el edificio tuvo tres espaciosas ventanas y tres puertas: una hacia la
calle Bretones, otra hacia la calle Trascuesta, y una tercera, que era la
principal y miraba hacia las Covachas y el palacio ducal de Medina Sidonia, en
la antigua plazuela de Belén, situaba entre el edificio
del mercado y la muralla del jardín ducal.
El
historiador Juan Pedro Velázquez Gaztelu, que escribe en 1760 y fue testigo de
la edificación de la Plaza de Abastos, realiza la siguiente descripción del
edificio:
[...] concluida a principio de octubre de 1744,
estrenándose el 18 de octubre del mismo año, día en que la Iglesia celebra a
nuestro glorioso patrono, tutelar y titular San Lucas Evangelista, cuyo nombre
se le puso a esta oficina y su imagen en pintura elegante se colocó en nicho
competente en la sala de la Diputación que reside en ella...
Compónese toda ella de un
cuadriongo (...) En el fondo inferior están las cuadras de las 4 tablas de la
carnicería con la pieza o almacén para guardar las carnes y a un lado la sala
de la diputación con balcón y puerta a la misma cuadra, y otro a uno de los
ángulos del patio. Toda esta pieza tiene mucha luz y ventilación por medio de
tres espaciosas ventanas, y las grandes rejas que cierran los tres arcos de la
puerta de la entrada y de sus colaterales a quien sirven de adorno las armas
reales y las antiguas y modernas de la ciudad. En el frente opuesto, al lado de
la puerta principal, frente del palacio se construyeron cuatro aposentos muy
capaces para que sirviesen de tocinerías, y a sus lados dos puestos para la
caza el uno, y el de enfrente para los mondongueros. El patio que media entre
estos diferentes edificios, va descendiendo su suelo en pendiente muy suave,
casi insensible al huello pero muy sobrada para la pronta salida de las aguas
llovedizas que corren rápidamente sin parar sobre su firmísimo empedrado, yendo
todas por sus líneas diagonales a parar a un sumidero, que las recoge y por
caño oculto las vacía en la calle Bretones.
[El patio central del Mercado] se
compone de cuatro ángulos techados que estriban sobre 28 arcos y pilares de
piedra berroqueña, 9 por cada lado y 5 en cada frente, dejando desde las
paredes a los pilares 3 varas de hueco para la colocación de las verduras de
las huertas en cada arco, cuyos nombres se leen sobre unos azulejos mandados
hacer al propósito, quedando el claro del patio destinado para que en él
formasen calle los fruteros, sin interrumpir no obstante el tráfico desahogado
de las gentes.
Entrase a esta oficina por tres
puertas de anchurosa capacidad. La principal con su portada de cantería de
estilo rústico mira a la plazuela frente del palacio, que también se hizo
entonces para ensanche del edificio; las otras dos [puertas] corresponden a las
expresadas dos calles de Bretones y Jardín del Duque [actual calle Trascuesta][10].
En
el interior de monumento gótico de Las Covachas (siglo XV) -actual Centro de
Interpretación de la Manzanilla (CIMA)- se conserva la lápida conmemorativa de
la inauguración del Mercado que se colocó junto a la puerta principal el día de
la inauguración del Mercado. Esta lápida fue retirada durante las obras de 1992
y continúa a la espera de ser colocada en la fachada del Mercado, para la que
fue realizada. Sin embargo, en la última rehabilitación no se colocó, mientras
que en la fachada de la calle Bretones se ha instalado un relieve y un paño
azulejero conmemorativos en fechas recientes. En lápida inaugural se puede
leer:
"1744. Reinando la Católica Majestad del Rey
Nuestro Señor Don Felipe V: Siendo Gobernador de lo Político y Militar de esta
plaza el brigadier don Salvador José Roldán y Villalta, esta novilísima ciudad
atenta al mayor beneficio de su pueblo, hizo edificar estas oficinas, fijando
su dirección a la aceptación y conducta de sus diputados don Francisco Lucas de
Ledesma, del Consejo de S. M. caballero del Orden de Calatrava; don José García
Poedo y don Félix Martínez de Espinosa, regidores perpetuos de ella, y se
concluyeron el año de 1744"[11].
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| Lápida inaugural del Mercado (1744), hoy conservada en las Covachas. |
Sería
deseable que esta lápida vuelva a su lugar de origen, es decir, a la fachada de
la Mercado a la mayor brevedad, a fin de identificar correctamente la datación
del mercado de abastos de Sanlúcar.
2.
Reforma del Mercado de Sanlúcar en
el siglo XIX (1882).
En
el archivo municipal de Sanlúcar de Barrameda se conserva un antiguo Reglamento
para el Mercado Público de Sanlúcar, impreso en 1864 (Anexo). En sus
treinta y tres artículos se regula la actividad de los comerciantes de pescado,
carne, pan, fruta y otros productos de la plaza, sus horarios, medidas
higiénicas, medidas de peso de los productos, prohibición de pregonar, entre
otros aspectos. Como curiosidad sobre la conservación del edificio, en su
artículo 15 “se prohíbe clavar, colgar y tocar de ninguna manera a los pilares,
planchas, tirantes y demás que concierne al edificio del Mercado”.
En
el siglo XIX se amplió el mercado hacia el lado de las Covachas, ocupando gran
parte de la plazuela de Belén. La ampliación se efectuó en 1882, de forma que
la planta del edificio se transformó entonces en rectangular, tal como se ha
conservado hasta hoy. Durante estas obras se trasladó más adelante la dieciochesca
portada principal, construida en sillería de piedra y coronada con el escudo de
Sanlúcar, para presidir la ampliación, frente a las Covachas. También se colocó
una cancela de hierro en la puerta de la calle Trascuesta[12].
3.
Ampliación del mercado en el siglo
XX (1936-1940).
Según
proyecto de 1936 del arquitecto municipal, el sanluqueño Isidro Vital Gutiérrez,
entre 1937 y 1939, se amplió y reformó el mercado en su estructura interna,
adoptando la imagen que ha mantenido hasta la actualidad. Se unificaron las
antiguas dependencias en una gran nave diáfana. Se agregó un nuevo pabellón
central con tiendas hacia ambos lados, quedando en sus laterales dos espacios a
modo de calles, tal como permanece en la disposición actual.
Los
muros de la gran nave central, hasta entonces abierta, se elevó para abrir
ventanas que iluminasen el interior, y se cubrió con un encerchado de hierro a
dos aguas. Las dos vertientes de las antiguas zonas cubiertas que cobijaban las
arcadas dieciochescas, que eran de teja curva, se revistieron con planchas de
zinc. Debajo de esta planta, en el sótano, quedó una zona destinada a depósitos
y frigoríficos, cuyo lugar había servido con anterioridad para la venta del
pescado.
Se
conservó la antigua estructura de las fachadas exteriores con el remate
almenado de sus muros, así como las arcadas internas de los puestos, tal como
se había edificado el mercado en el siglo XVIII.
Aquellas
obras de reforma costaron 376.979 pesetas y el edificio reformado comenzó a
utilizarse en 1940[13].
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|
Estado anterior y posterior a la reforma de
1936-1940. Proyecto de
reforma del mercado. Isidro Vital Gutiérrez (1936) [A.M.S.B.]. |
Comenta
el prudente arquitecto Isidro Vital, en su memoria de 1936, al desconocer que
el mercado se había edificado en el siglo XVIII, que consideraba oportuno
respetar su estructura original y los muros almenados: "Creyendo,
aunque puede ser que esté equivocado, que el sitio donde está actualmente
emplazado el mercado de Sanlúcar de Barrameda es de una antigüedad y de un
tipismo excepcional, que contrastaría seguramente con cualquier construcción de
tipo nuevo que en él quisiéramos elevar, nos inclinamos porque toda la parte
exterior de sus fachadas con sus característicos almenados permanezcan
invariables y sólo su interior sea el que se reforme"[14].
El
actual Mercado de Sanlúcar ocupa una superficie de 1.514 m2.
Con
motivo de las obras de la rehabilitación de las Covachas, en 1992, bajo la
dirección del arquitecto Fernando Domínguez de Río, la antigua portada pétrea
del Mercado, ubicada originalmente frente a las Covachas y el palacio ducal de
Medina Sidonia, se trasladó a la fachada lateral del Mercado de la calle
Bretones, donde actualmente se conserva.
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| La portada principal del Mercado, en la línea de la cuesta de Belén, antes de su traslado a la calle Bretones en 1992. |
4.
El Mercado de Sanlúcar en el siglo
XXI. Proyecto de demolición y rehabilitación final.
En
2005 ya se planteó la venta y demolición de la Plaza de Abastos, con el
consiguiente traslado del mercado a otro lugar, a lo que se opusieron los
propios comerciantes del mercado, mediante un comunicado informativo,
haciéndose eco también la asociación cultural Aula Gerión, a
través de una nota de prensa donde apoyaba las reivindicaciones de los
comerciantes de la plaza, al tiempo que defendía la conservación del antiguo
edificio del Mercado.
Hacía
varios años que el Mercado Sanlúcar estaba necesitado de una modernización,
para mejorar los servicios de los comerciantes que tienen sus puestos
integrados en el edificio. En 2008 se llevó a cabo un concurso de ideas,
denominado "Entre Barrios" para edificar un nuevo mercado, que fue
convocado por la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía. Quedaron
finalistas tres proyectos, donde se preveía la intervención en el Mercado y su
entorno. Aunque este concurso de ideas se resolvió con tres proyectos ganadores
y una mención a un cuarto[15],
el nuevo proyecto de mercado presentado para su futura ejecución no respondía a
ninguno de ellos.
Finalmente,
en 2009 se presentó el proyecto del nuevo Mercado de Abastos, elaborado por el
equipo "Beuve", por encargo de la Consejería de Obras Públicas. En
este proyecto se integraban, entre otros, los arquitectos Brieva y Violade
(ganadores de uno de los proyectos del citado concurso de ideas), aunque el
nuevo proyecto de Mercado era diferente al presentado en el concurso por los
citados arquitectos.
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| Proyecto de nuevo mercado de abastos (2009). No realizado. |
El
proyecto preveía la demolición del Mercado del siglo XVIII y la construcción en
su solar de un edificio de nueva planta con tres plantas de altura más terraza
superior con cafetería. El proyecto fue presentado a los comerciantes de la
plaza por la entonces alcaldesa de Sanlúcar, Irene García Macías, la delegada
de Urbanismo, Mónica González Pecci, y los arquitectos encargados del proyecto.
Estaba previsto iniciar las obras en el mes de octubre de 2009.
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| Acciones ciudadanas contra la demolición del Mercado, promovidas por la asociación para la defensa del Patrimonio Aula Gerión (2009-2010). |
Este
proyecto de demolición del histórico mercado de Sanlúcar obtuvo gran oposición
popular. La asociación Aula Gerión llevó a cabo varias
acciones ciudadanas reivindicativas y la recogida de más de cinco mil firmas en
contra del proyecto, mediante la Campaña “Salvemos el Mercado” (2009), que fue
secundada por varios colectivos ciudadanos y varios profesionales de la
Arquitectura.
Una
detallada cronología sobre el proyecto de demolición del Mercado de Abastos y
las acciones ciudadanas, que se llevaron a cabo para su conservación, se puede
consultar en la Web de Aula Gerión.
5.
Obras de rehabilitación del Mercado
de Abastos (2014-2018).
Aunque
se desconocen las causas que determinaron el abandono del proyecto anterior,
finalmente se optó por no demoler el dieciochesco mercado sanluqueño y proceder
a una rehabilitación integral, cuyas obras duraron cuatro años. Se conservó el
antiguo edificio del Mercado, aunque las obras resultaron bastante deficientes,
pues no se rescataron algunos elementos históricos del inmueble, conocidos por
la obra del historiador Velázquez Gaztelu, como los pilares de las arquerías,
compuestos por sillares de piedra berroqueña, que sostenían los arcos o los
círculos moldurados superiores, donde este historiador señalaba que se hallaban
unos paneles azulejeros identificando los tipos de víveres que se vendían en
los puestos del mercado.
Durante los años que duraron las obras de rehabilitación, los comerciantes del mercado se trasladaron a una carpa montada al efecto en el inicio del paseo de la calzada Duquesa Isabel.
El Mercado antes de la última
rehabilitación de 2014-2018.
Durante la última rehabilitación (2014-2018).
Las
luces de los arcos conservados fueron cruzadas por una barra de iluminación,
que obstaculiza su correcta visualización. Asimismo, se colocó una nueva
cubrición con techumbre de tejas a dos aguas hacia el exterior y encerchado
metálico hacia el interior.
Una
decisión acertada de esta rehabilitación fue la reapertura de la antigua calle
Jardines, que había quedado cortada con las anteriores reformes, lo que
propició que el edificio del mercado quedara exento en tres de sus lados, al
tiempo que se restituía esta histórica callejuela para la ciudad. Esta calle
comunica la cuesta de Belén con la calle Trascuesta corriendo en paralelo a la
tapia que cierra el jardín ducal.
El
elemento más disonante de esta rehabilitación fue la inserción de un volumen
piramidal acristalado, con inclusión de espejos, adosado a la fachada principal
del Mercado, frente al monumento gótico de Las Covachas, en cuyo lugar tendría
que haberse repuesto la portada original, que ha permanecido en la fachada
lateral de la calle Bretones. Este volumen acristalado, junto a la fachada
principal, igualmente acristalada, distorsiona por completo el singular entorno
histórico de este corazón urbano de Sanlúcar, y supone un elemento claro de
contaminación visual y perceptiva del propio edificio del Mercado y los
monumentos de su entorno, degradando sus valores históricos y arquitectónicos (Artículo
19. Contaminación visual o perceptiva. Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de
Andalucía).
En
nuestra opinión, este volumen añadido y el acristalado de la fachada principal deberían
retirarse a la mayor brevedad, al objeto de recuperar la imagen tradicional del
Mercado, reinstalando en su lugar la portada original del siglo XVIII, al
tiempo que se rescata la antigua plazuela de Belén.
6.
Protección del edificio del Mercado
de Abastos.
El
edificio del mercado de Sanlúcar está afectado por varias figuras de protección
contenidas en la legislación vigente.
En
el Catálogo de Edificio Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU)
de 1997 de Sanlúcar de Barrameda, la Plaza de Abastos está protegida con nivel
Parcial (C-164), destacando como elemento significativo la portada de piedra.
Respecto a la edificabilidad, en el PGOU se contempla, la existente, es decir,
que no se puede subir la altura del actual edificio. Como afecciones
singulares, se señala que el Mercado se encuentra incluido en el entorno de
protección del entorno del BIC Palacio Ducal de Medina Sidonia.
El
edificio del Mercado está protegido al hallarse incluido en el Conjunto Histórico
Artístico, de carácter nacional, declarado como tal el 26 de julio de 1973
mediante el Decreto 2024/1973.
Además,
el Mercado de Sanlúcar también está incluido en el entorno protegido de Las
Covachas, declaradas como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento,
por Decreto 140/ 2007 de 2 de mayo (BOJA, nº 87, 04/05/2007), cuyo expediente fue
incoado en 2005, a raíz del cual se declaró el entorno protegido del monumento
Las Covachas (Resolución de 7 de noviembre de 2005 (BOJA, Nº 228 de 22 de
noviembre de 2005).
En
tal sentido, cabe señalar que todos los bienes inmuebles incluidos en un
entorno protegido tienen la misma consideración que el Bien principal y, por
tanto, le afectan la misma protección que marca la legislación de Patrimonio
Histórico para el BIC.
La primera parte de este artículo fue
redactada en 2009 para la web de la asociación cultural Aula Gerión -tal como
fue replicado por alguien en Wikipedia: "Mercado de Sanlúcar de Barrameda"-, si bien en aquel texto no se
mencionaban las circunstancias que propiciaron su posterior rehabilitación y que
ahora dejamos señaladas. Debo agradecer la colaboración de la exarchivera
municipal, Nieves García Ortiz, en la localización del proyecto de reforma de
1936 y reglamento del mercado de 1964 durante la investigación realizada en 2009.
Fuentes
documentales y bibliográficas.
AMSB - Archivo
Municipal de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Barbadillo
Delgado, Pedro: Historia de Sanlúcar de Barrameda [1942]. Ed.
facsímil. Sanlúcar, Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, 1989.
Ollero Lobato,
Francisco: “La maestría mayor de obras de la Real Audiencia de Sevilla (siglos
XVII-XIX)”, en Atrio, 18 (2012) p. 27 - 42).
Velázquez
Gaztelu, Juan Pedro: Historia antigua y Moderna de Sanlúcar de
Barrameda, Vol. II [1760], Ed. Facs. ASHEA, 1994.
Web Asociación
cultural Aula Gerión.
***
Anexo
Reglamento para el Mercado Público
(1864)
Artículo
1. Por Mercado público se entenderá el local o edificio en que se halla
establecido, la pared del Jardin del Excmo. Sr. Marqués de Villafranca, a que
hace frente la Puerta principal del dicho Mercado, y el costado de ésla, que está
en la Trascuesta, por ambos lados, hasta la esquina en que concluye la referida
Trascuesta.
2.
En la Plaza de S. Roque solo se permitirá la colocación de puestos en el mes de
Noviembre de cada afio, y durante la feria, que se celebra en esta ciudad,
desde el 15 de Agosto hasta su conclusión.
3.
Las personas que traten de vender en el Mercado, habrán de obtener el
respectivo permiso de la comisión encargada en el mismo, con la que deberán
entenderse al efecto.
4.
Todo vendedor presentará y colocará sus efectos en los puestos, de modo que no
salgan de la línea exterior de los pilares.
5.
Queda prohibido que los vendedores se sitúen para la venta por la parte de
afuera de sus puestos, como el que llamen a los compradores cuando se
encuentran tratando con otros de su clase; sin permitir a ninguno pregonar.
6.
Se prohíbe arrojar desperdicios, verduras, cáscaras de frutas u otras
inmundicias a las calles que forman los puestos, las cuales deberán estar
constantemente limpias para el tránsito de los compradores. Los despojos que
produzca cada puesto respectivo deberán conservarse por su dueño, dentro de los
límites del mismo, hasta la hora en que sean recogidos por él, o por el
encargado en la limpieza diaria del Mercado.
7.
Los vendedores, que permanecen todo el día con sus frutos en el Mercado,
contribuirán en cuanto pueda estar de su parte, a que se conserve el aseo y
limpieza recomendados en el artículo anterior.
8.
El vendedor que falte de su puesto por espacio de un mes, se entiende que lo
abandona, a no ser que acredite haber estado enfermo, en cuyo caso se le
guardará por quince días más, contados desde el en que se encuentre ya
restablecido; pero tendrá obligación de dar cuenta a la Comisión del ramo, por
sí propio si puede, o por medio de una persona de su familia.
9.
No se admitirá en el Mercado ninguna hortaliza, o fruto en mal estado, y con
especialidad las frutas en el verano deberán ser inspeccionadas antes de
ponerlas a la venta.
10.
El Jefe de la Partida Urbana Municipal dará parte al Sr. Concejal de turno,
bajo su responsabilidad, si advirtiese en el Mercado efectos invendibles por
mal sanos, en cuyo caso impedirá desde luego su venta; como así misma falla en
los pesos, pesas y medidas, cuidando del más exacto cumplimiento de todas las
reglas de policía.
11.
Todo individuo que venda en el Mercado, tendrá el peso colgado y fijo,
prohibiéndose absolutamente pesar en él en la mano, así como tener dos, uno
fijo y otro suelto.
12.
El vendedor que abandone el puesto que le hubiese designado la Comisión del
Mercado, no puede colocarse en otro; y si le cambia, deberá situarse en el que
dejó el de la permuta; pero dando conocimiento de ello a la Comisión.
13.
No se permitirá dentro del Mercado vendedores ambulantes, ni parados en los
tránsitos, los cuales deberán estar siempre expeditos y desembarazados de
obstáculos que perjudiquen a la comodidad de los compradores.
14.
Tampoco se permitirá que se pare persona alguna en las puertas de entrada y
salida del Mercado, ni en las calles o sitios próximos á el mismo; como
igualmente que los mendigos y muchachos vaguen molestando al público.
15.
Se prohíbe clavar, colgar y tocar de ninguna manera á los pilares, planchas,
tirantes y demás que concierne al edificio del Mercado. La comisión por medio
de sus dependientes dispondrá como se hayan de colgar las esteras que para
resguardarse de los ardores del sol, quieran poner los vendedores, de modo que
no dañen el edificio.
16.
Desde la salida del Sol, hasta la hora de recoger los sobrantes, que será a las
10 de la mañana en invierno, y a las 9 en verano, no deberán entrar en el
Mercado las bestias de acarreo.
17.
No se permitirá el establecimiento de puestos en la Plazuela que hay fuera de
la puerta principal del Mercado, mientras los haya vacíos en la línea de pared
del Jardin del Excmo. Sr. Marqués de Villafranca. En caso necesario se colocarán
formando una calle con dichos puestos del Jardin.
SOBRE
LA PESCADERÍA. -
18.
Los vendedores de pescado tendrán indispensablemente el peso colgado y
contrastado, y las pesas selladas, a satisfacción el Sr. Concejal de turno. Los
platos del peso no podrán ser de madera, y si de hoja de lata o hierro,
agujereados.
19.
El Sr. Concejal de turno cuidará que el pescado que se venda sea de buena
calidad, haciendo enterrar por cuenta de su dueño el que no lo fuese.
20.
Queda prohibida la venla de pescado azul, por ser nocivo a la salud, en los
meses de Mayo, Junio, Julio, Agosto y Setiembre según lo informado por la Junta
de Sanidad.
21.
Dentro del local de la pescadería, no se permitirá Ia venla de otros efectos
que pescado y mariscos.
22.
Todo vendedor, que concluya su venla, deberá inmediatamente retirar de la Pescadería
sus canastas o espuertas. El contraventor de esta disposición será castigado
con todo vigor por el Sr. Concejal de turno.
29.
La limpieza de la Pescadería estará a cargo del arrendador, bajo la inmediata inspección
del Sr. Concejal de turno.
SOBRE
LAS CARNES. -
24.
Todos los vendedores de Carnes tendrán una tabla colocada en el sitio más
visible de su puesto donde se expresen sus clases y precios con letras y números
bien claros.
25.
Las carnes deberán pesarse cabal, sin escusas de ningún género, prohibiéndose
que el peso de una se complete con añadiduras de obra, como así mismo que se
expenda con más de la cuarta parle de hueso.
26.
Las carnes que no estuviesen en perfecto estado de salubridad, serán enterradas
a costa de sus dueños, a quienes se impondrán además las multas a que fuesen
acreedores,
SOBRE
EL PAN. -
27.
No se suplirá nada de peso al pan por cochuras o cualquier otro concepto: Debe
expenderse cabal, o sea constando de 48 onzas la hogaza.
28.
Todo pan que se expenda, sea cual fuese su forma y clase, deberá estar sellado
con el nombre del fabricante.
29.
Será obligación del vendedor poner una tabla con el precio de dicho artículo, y
un peso para satisfacer al comprador que lo exija.
30.
Los consumidores que se creyeren perjudicados, ya sea en el precio del pan, o
en su peso y calidad, podrán acudir al Sr. Concejal de turno, denunciándole la
falta, para que administre la debida justicia.
´
DISPOSICIONES
COMUNES A LOS CAPITULOS QUE ANTECEDEN.
31.
Se usará, para la venta, de los pesos de tres fieles; prohibiéndose que el
vendedor toque á la balanza, mientras se mantenga en oscilación, sin determinar
el peso.
32.
Las pesas y medidas de los vendedores deberán tenerse arregladas, y presentarse
al resello en las épocas que la Autoridad designare.
33.
Queda prohibido el anunciar los efectos y sus precios a voces; y no se
agarrarán del brazo, o incomodarán de modo alguno a los compradores. Y habiendo
merecido el Reglamento inserto, la aprobación del M. I. Ayuntamiento, he
dispuesto se publique para el debido conocimiento del vecindario y su más exacta
observancia.
Sanlúcar
de Barrameda 29 de Abril de 1864.
José
E. de Ambrosy. [Alcalde]
Cayetano
G. Barriga. Secretario.
***
[1]
Velázquez Gaztelu [1760], 1994, p.137.
[2] Ibidem,
pp. 137-138.
[3]
Barbadillo Delgado, 1942, p. 647.
[4] Velázquez
Gaztelu [1760], 1994, p. 138.
[5] Francisco
Ollero Lobato: “La maestría mayor de obras de la Real Audiencia de Sevilla
(siglos XVII-XIX)”, en Atrio, 18 (2012) p. 27 – 42. Anexo: Solicitudes
al puesto de Maestro de Obras de la Real Audiencia de Sevilla (1684-1801), p.
42
[6]
Barbadillo Delagado, 1942, p. 647.
[7] Velázquez
Gaztelu [1760], 1994, p.138.
[8] Ibidem.
[9] Ibidem.
[10] Ibidem,
pp. 138-139.
[11] Transcripción
publicada por Barbadillo Delgado, 1942, p. 647.
[12]
Barbadillo Delgado, 1942, p. 648.
[13] Ibidem.
[14] AMSM. Proyecto
de reforma del Mercado de Abastos. Resumen de la memoria, firmado por el arquitecto
Isidro Vital Gutiérrez, febrero de 1936.
[15] Las
propuestas ganadoras correspondieron a las presentadas bajo el lema
"Kasba", del equipo sevillano de arquitectos Brieva-Violade, S.L.;
otra con el lema "Escenarios enlazados", de Ana Zazo y Alberto
Álvarez, de Madrid; y con el lema "Caballo de Mar", Juan Socas
Hurtado, de Sevilla. Además de estas tres propuestas ganadoras, el jurado falló
una mención especial para la propuesta presentada bajo el lema "Arrimando
la una a la otra" del arquitecto José Ignacio Sánchez Cid, de Sevilla.
Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte
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