Ana Gómez Díaz-Franzón
Historiadora
Resumen. Este artículo aborda los principales hitos cronológicos que han configurado la historia del vino Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (DOP), desde su nacimiento, en la segunda mitad del siglo XVIII, a la actualidad. Se reseñan los hechos hasta ahora documentados, las interpretaciones sobre su etimología, así como algunas cifras sobre la producción y comercialización del vino Manzanilla, a través de sus dos siglos y medio de historia. En las últimas décadas la Manzanilla viene siendo el vino más vendido de la comarca vitivinícola llamada Marco de Jerez (Cádiz). Sin embargo, desde hace unos años el vino sanluqueño está experimentando una serie de amenazas, falsificaciones y apropiaciones, fuera y dentro de la comarca, que están poniendo en jaque su propia Denominación de Origen.
Palabras clave. Vino Manzanilla de Sanlúcar. Denominación de Origen Protegida. Historia del vino. Sanlúcar de Barrameda. Ciudad de Cádiz. Provincia de Cádiz.
Antecedentes. La vinatería en Sanlúcar antes del vino Manzanilla.
Se señalan aquí los principales hitos que han afectado a la vinatería de Sanlúcar sin propósito de exhaustividad.
Por los hallazgos arqueológicos localizados en zonas próximas a Sanlúcar -poblado de Doña Blanca en El Puerto de Santa María- y, según algunos autores clásicos (Estrabón, Columela, Varrón), el cultivo de la vid y la elaboración de vinos fueron introducidos en estas tierras por los griegos y fenicios, aunque algunos autores la sitúan en épocas anteriores. Estas prácticas vitivinícolas fueron continuadas y perfeccionadas por los romanos. Las viñas se conservaron en los periodos visigodo y árabe, y durante la baja Edad Media comienza una etapa expansiva a partir de la conquista cristiana.
La villa de Sanlúcar fue entregada en señorío Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en 1297, cuyos descendientes serían nombrados condes de Niebla y duques de Medina Sidonia, sucesivamente, convirtiéndose la ciudad en capital de sus estados. Se establecieron dos ferias o vendejas anuales y el movimiento del puerto de Barrameda gozó de ciertos privilegios señoriales. Durante los siglos XIV y XV, el cultivo de la vid se expandió en Sanlúcar y se consolidó su comercio peninsular y exterior, a través de las rutas atlánticas y europeas.
El vino ha sido el más importante recurso económico de Sanlúcar a través de su historia hasta época reciente. Ya durante la baja Edad Media, entre finales del siglo XV y principios del XVI, la actividad mercantil de la villa se centró en la exportación de vinos (1). La producción vinícola se convertirá, a partir de entonces, en el principal producto del comercio sanluqueño durante la Edad Moderna. En la época señorial (1297-1645), los vinos sanluqueños se exportaron sobre todo a Ruan y Bretaña, así como a Flandes e Inglaterra ―puertos de Southampton, Bristol y Londres―, que fueron los destinos europeos más frecuentes del vino producido en Sanlúcar, a principios del siglo XVI (2), además del importante mercado americano abierto a partir de la conquista de América. Un ilustrativo ejemplo de la intensa actividad vitivinícola desarrollada en Sanlúcar se localiza en 1548, cuando el comerciante Medina y Mesa cuantifica su producción total de vino en 60.000 barriles, de los que 40.000 se exportaron a Inglaterra y Flandes (3).
Desde el siglo XV se tomaron medidas proteccionistas ―Ordenanza ducal de la entrada de vinos, Marca de la villa, disposiciones municipales― para defender la venta del vino producido en Sanlúcar, frente a los elaborados por los competidores de las ciudades vecinas, que intentaban introducir y comercializar sus vinos en Sanlúcar, donde se ofrecían mejores precios que los ofertados en sus términos y por los beneficios fiscales otorgados al puerto sanluqueño.
Al objeto de evitar la entrada de vinos foráneos, por mar o tierra, y para favorecer la venta de los producidos en cada término municipal, se establecieron una serie de medidas proteccionistas, tanto en Sanlúcar como en Jerez, El Puerto de Santa María o Rota, entre otras poblaciones. En Sanlúcar, la restricción comercial más importante fue la Ordenanza de “entrada de vinos” de 1448, otorgada por el I duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, por la que se prohibía la entrada de vinos foráneos en la villa, constituyéndose en uno de los más importantes pilares del comercio vinatero. Esta ordenanza se mantendrá vigente hasta finales del siglo XVIII. Mediante esta disposición se prohibía introducir mostos y vinos foráneos en el término de Sanlúcar, aunque se exceptuaban los procedentes de aquellas viñas que los sanluqueños tuviesen en términos cercanos, como Chipiona, Trebujena o Jerez. Esta ordenanza fue ratificada por carta de privilegio del II duque, Enrique Pérez de Guzmán, el 5 de febrero de 1469, “considerando que esa dicha mi villa no tiene otro heredamiento sino viñas de que tanta renta y servicio a mí se me sigue”. La ordenanza fue pregonada en la playa, en la ribera y en todos los lugares de la comarca:
[…] que ninguna ni alguna persona de cualquier ley y estado y condición que sean no pudiesen traer a vender a mi tierra vinos algunos andos ni corsos ni bastardos ni arrocinados ni tintos ni de otra manera alguna, so pena que los tales vinos fuesen perdidos y derramados y los barcos y navíos o carretas o bestias en que fueren traídos y cargados fuesen asimismo perdidos y quemados […] los maravedís y doblas que por cualquier cosa de las susodichas ansí ovieredes, que las podades gastar y dispender y distribuir en las necesidades, obras y reparos de la dicha villa. […]. (4)
Esta antigua ordenanza fue ratificada de nuevo en 1493 por el tercer duque Juan Alonso Pérez de Guzmán (5); así como en 1621(6). Para velar por su cumplimiento se nombraban, anualmente, dos capitulares del Cabildo como “diputados de entradas de vino”, entre cuyas funciones también se hallaba asignar el precio a la carretada de uvas cada año (7). Estos diputados del vino ya aparecen en 1596. (8)


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