Desde el templo del Lucero: Casa Arizón
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martes, 8 de septiembre de 2026

La Capilla del hotel Casa Arizón (siglo XVIII): una joya abandonada a su suerte.

 Opinión Patrimonio Artístico de Sanlúcar de Barrameda.



        De lo poco que ha quedado del antiguo conjunto residencial-industrial del marqués de Casa Arizón (XVII-XVIII), tras su trasformación en hotel y 50 pisos inacabados (50 fincas registrales), la capilla de la antigua casa del siglo XVIII permanece integrada en una de las habitaciones del hotel.

     Esta antigua capilla privada, única en Sanlúcar, se encuentra completamente ornamentada con pinturas murales de estilo rococó, de temas mariano y eucarístico, motivos vegetales y rocallas e influjo americanista, donde dominan los tonos azul, rojo y dorado, y se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas igualmente decoradas.


La capilla unida a una habitación del hotel Arizón (Foto Web Hotel Arizón).

        Desde que se inauguró el hotel, esta capilla ha quedado unida a una suite del hotel, de forma que, además de estar sometida al constante manoseo de los clientes, cualquier desaprensivo/a puede pagar esta habitación y cargarse las pinturas a gusto, bien destrozando la capilla, bien repintando sus magníficas pinturas, o cometer cualquier otra barbaridad.

       El antiguo propietario y constructor del hotel, Javier Olaciregui, se llevó todos los materiales nobles que quedaban en el conjunto, como las puertas originales de esta capilla, que eran magnificas obras del mismo siglo XVIII, estructuradas mediante cuarterones con cruz latina al centro. Han sido sustituidas por unas endebles puertas-adefesio compradas al por mayor para todo el inmueble.


Puertas originales de la capilla, hoy desaparecidas. (Foto: autora).

              Según la normativa vigente, esta capilla debería estar abierta a las visitas públicas una vez al mes, por estar el inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) pero, al igual que casi todos los demás BIC de Sanlúcar, el hotel incumple esta obligación legal.
 




sábado, 9 de marzo de 2024

La casa del Marqués de Casa Arizón en 1988 (I)

 

Casa del marqués de Casa Arizón en 1988. (Foto: Mariqui Romero).

Ana Gómez Diaz-Franzón

Dra. Historia del Arte


En este artículo, publicado en 1988 (El Semanal, Suplemento Cultural, N.º 6. Sanlúcar, 1988), se describe el conjunto de casas-almacenes, propio de cargadores a Indias, del marqués de Casa Arizón (siglos XVII-XVIII), situado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), por entonces el más completo y mejor conservado de Andalucía.

Al año siguiente (1989) el inmueble fue vendido por la familia Arizón a la empresa inmobiliaria Dainursa, propiedad del economista Ramón Tamames y el arquitecto Javier Olaciregui, más tarde denominada "Casa Grande Arizón, S. L.". También en 1989 fue declarado BIC, quedando el conjunto abandonado durante veinte años, para más tarde ser destruido y convertido en pisos y hotel, que terminaría siendo subastado por declaración de ruina del propietario. Este último proceso de degradación será recogido en un próximo trabajo.

Se ha respetado el texto original de 1988, al que sólo se han añadido algunas notas aclaratorias entre corchetes.

Se han incorporado nuevas fotografías respecto al artículo original.

El artículo original se puede consultar en Academia.edu.


Conjunto residencial-comercial.

Importancia del edificio.

El estudio y conocimiento de la Casa del Marqués de Arizón es de sumo interés para comprender la arquitectura civil sanluqueña del siglo XVIII y, específicamente, de las casas de los cargadores a Indias, construidas durante esta época en el marco geográfico de la Bahía de Cádiz.

La función comercial, además de la residencial, de estas casas van a incidir directamente en su conformación estructural y en la inclusión de algunos elementos arquitect6nicos muy concretos.

Esta tipología se va a desarrollar evolutivamente, a medida que crecía en importancia la actividad comercial del cargador de Indias, reflejándose siempre ese doble carácter de su funcionalidad en el binomio: zona residencial-zona comercial, almacenándose en ésta ultima las mercancías para el embarque.

El conjunto edificatorio es, por tanto, un testimonio importante para conocer el papel histórico que ha jugado la ciudad de Sanlúcar en las relaciones comerciales establecidas durante los siglos XVII y XVIII, no sólo con respecto al continente americano, sino también en las referidas a la cooperación económica entre el comercio catalán y el andaluz, debido a los intensos contactos que tuvo la Casa de Arizón con Cataluña.

Aunque existen otros edificios en Sanlúcar que poseen características semejantes a la Casa de Arizón (situadas en la calle Trascuesta, plaza de la Salle, calle Bolsa, calle Caridad, etc.), es ésta la que reviste una importancia excepcional, ya que es el único conjunto completo que, tipológicamente, contiene todos los elementos propios de la casa de un cargador de Indias, referidos a su doble función y hablándonos de la activa participación que tuvo Sanlúcar en la aventura americana durante los siglos XVII y XVIII.

 

Ubicación y entorno

La ubicación del edificio vendrá determinada por su función comercial, erigiéndose en el antiguo Barrio de la Balsa, que se conforma a partir del siglo XVI, junto a la línea de playa, por pescadores y hombres del mar. Este arrabal marinero resurgirá tras un periodo de decadencia, a finales del siglo XVII como una zona de gran actividad comercial y marítima, motivado por la construcción de un muelle, en 1688, al pie del castillo del Espíritu Santo que, aunque no llegó a finalizarse, sirvió como embarcadero durante bastante tiempo, edificándose al mismo tiempo y para su defensa el fuerte de San Felipe, destruido a lo largo del siglo XVIII por la acci6n corrosiva del mar.

La familia Arizón, a su llegada a Sanlúcar, elegirá este lugar clave para centralizar su residencia y sus transacciones comerciales. Actualmente [1988], el edificio se desarrolla conformando parte de una manzana, dando fachadas a tres de las calles, esto es, a la calle Banda de la Playa, callejón de los Félix [desaparecido] y a calle Divina Pastora, donde se abre la fachada principal.