Desde el templo del Lucero: septiembre 2026

martes, 15 de septiembre de 2026

“La Manzanilla ya no quiere ser la hermana pequeña del Fino". La alucinante afirmación de José Peñín.

Opinión Manzanilla de Sanlúcar.

               


        “La Manzanilla ya no quiere ser la hermana pequeña del Fino". Así lo afirma el “expertísimo” en vinos, José Peñín, en su último artículo titulado "La perpleja etimología de los vinos de Jerez" (15/9/2026), publicado en su blog y difundido en RRSS, entre otras lindezas, que ofenden al vino Manzanilla y a Sanlúcar de Barrameda, como ciudad productora en exclusiva de este vino generoso.

        Parece mentira que el Sr. Peñín, dedicado toda (o casi) su vida al vino y creador de la "popular" Guía Peñín de los vinos de España, continúe mintiendo sobre la Manzanilla de Sanlúcar. Prosigue con su desprecio hacia la ciudad de Sanlúcar, a la que llama "pueblo", a pesar de poseer el título de Ciudad desde el siglo XVI. Continúa infravalorando el vino más singular de Sanlúcar, que es igual de singular en el mundo.

        Para empezar, mantiene los trasnochados tópicos de antaño. Peñín sigue considerando a la Manzanilla como un "jerez" más, cuando ya se ha demostrado, por activa y por pasiva, que la Manzanilla de Sanlúcar no guarda vinculación alguna con Jerez ni con sus vinos. La Manzanilla es un vino blanco independiente, nacido en Sanlúcar en la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, Peñín afirma que fue en el siglo XIX.

        Mantiene que Fino y Manzanilla son "dos hermanos con distinto carácter". Mire, Sr. Peñín, ni hermana, ni pequeña, ni "jerez". La manzanilla es la madre de todos los vinos de crianza biológica, es decir, es la madre del Fino, que apareció allá por el siglo XIX, un siglo más tarde, como imitación de la Manzanilla de Sanlúcar.

        No, José Peñín, el nombre Manzanilla -el Manzanilla- no se le ocurrió a algún arrumbador sanluqueño, cuyo aroma le recordó a la camomila. Fue al reconocido botánico Esteban de Boutelou, en 1807, quien reconoció este aroma en la manzanilla de Sanlúcar, aunque ya se le llamaba con este nombre en la segunda mitad del XVIII en Sanlúcar y en Cádiz, en cuya ciudad pudo ser bautizado este vino, quizá por su olor, sabor o color semejante a la manzanilla de infusión.

        Y mucho menos puede usted relacionarlo, a estas alturas, con los vinos del pueblo Manzanilla de Huelva, donde por aquel entonces había viñas, pero poco vino, más allá de algún mosto (muy lejos del sofisticado Manzanilla) y tenía unos 1.500 habitantes, que ya han tenido tiempo de reivindicar lo suyo, lo cual es imposible porque las pruebas son inexistentes. Así ha sido estudiado y corroborado por algunos expertos. En estas teorías, se ha quedado usted muy anticuado. Al origen del nombre de la Manzanilla se refiere Peñín como "un pequeño misterio jerezano". Hombre, en todo caso será un pequeño misterio sanluqueño. No confunda.

        En la misma línea que su amigo César Saldaña, el Sr. Peñín se dedica en su artículo a despreciar a Sanlúcar a y su Manzanilla, quizá porque siga siendo, a pesar de los esfuerzos en su contra, el vino más vendido de todas las D.O. de la provincia de Cádiz, mientras que el Fino, que usted dice se exporta tanto, en 2025 ha sufrido una caída del 6,8 % en el Mercado Exterior. ¡Vaya!

Al parecer, algunos, cuando llegan a cierta edad, creen que ya lo saben todo y se atreven a pontificar. Ya no necesitan estudiar más ni ponerse al día en las novedades historiográficas. Quizá al Sr. Peñín le convenga leer un poquito más sobre ciertos temas vínicos y, más en concreto, sobre el vino Manzanilla de Sanlúcar.

        Le sugeriría que, al menos, leyese algunos artículos como éste que escribí en marzo de este año, para darme respuestas a mí misma, pero también para dar repuestas a todos los que atacan, con cierto paternalismo, al vino sanluqueño; a todos esos que se quedaron en los años 50; y a todos los que les interesa quedarse en los años 50, antes de que la Manzanilla obtuviese su propia Denominación de Origen Protegida, que ahora nos quiere robar Fedejerez.

"Origen y evolución histórica del vino Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)".

        Sobre la popularidad alcanzada por la Manzanilla, a la que Peñín llama tabernaria (a mucha honra) frente al "señorío" del Fino, le sugiero la lectura de los sainetes de González del Castillo (siglo XVIII), la obra de Boutelou (1807), o el más reciente libro El vino Manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa. Una duquesa vestida de percal. (Ojo al subtítulo, no es gratuito).


Ana Gómez Díaz-Franzón
Historiadora





martes, 8 de septiembre de 2026

La Capilla del hotel Casa Arizón (siglo XVIII): una joya abandonada a su suerte.

 Opinión Patrimonio Artístico de Sanlúcar de Barrameda.



        De lo poco que ha quedado del antiguo conjunto residencial-industrial del marqués de Casa Arizón (XVII-XVIII), tras su trasformación en hotel y 50 pisos inacabados (50 fincas registrales), la capilla de la antigua casa del siglo XVIII permanece integrada en una de las habitaciones del hotel.

     Esta antigua capilla privada, única en Sanlúcar, se encuentra completamente ornamentada con pinturas murales de estilo rococó, de temas mariano y eucarístico, motivos vegetales y rocallas e influjo americanista, donde dominan los tonos azul, rojo y dorado, y se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas igualmente decoradas.


La capilla unida a una habitación del hotel Arizón (Foto Web Hotel Arizón).

        Desde que se inauguró el hotel, esta capilla ha quedado unida a una suite del hotel, de forma que, además de estar sometida al constante manoseo de los clientes, cualquier desaprensivo/a puede pagar esta habitación y cargarse las pinturas a gusto, bien destrozando la capilla, bien repintando sus magníficas pinturas, o cometer cualquier otra barbaridad.

       El antiguo propietario y constructor del hotel, Javier Olaciregui, se llevó todos los materiales nobles que quedaban en el conjunto, como las puertas originales de esta capilla, que eran magnificas obras del mismo siglo XVIII, estructuradas mediante cuarterones con cruz latina al centro. Han sido sustituidas por unas endebles puertas-adefesio compradas al por mayor para todo el inmueble.


Puertas originales de la capilla, hoy desaparecidas. (Foto: autora).

              Según la normativa vigente, esta capilla debería estar abierta a las visitas públicas una vez al mes, por estar el inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) pero, al igual que casi todos los demás BIC de Sanlúcar, el hotel incumple esta obligación legal.