lunes, 15 de agosto de 2011

Presentado el libro "La Segunda República en Sanlúcar de Barrameda", obra de José Antonio Viejo Fernández

El pasado viernes 27 de mayo de 2011, a las 21:00 h. tuvo lugar en el Auditorio de la Merced la presentación del libro La Segunda República en Sanlúcar de Barrameda (1931-1936) obra del sanluqueño José Antonio Viejo Fernández licenciado en historia, profesor del colegio «La Salle» y miembro del Grupo de Estudios de Historia Actual.
José Antonio Viejo ha publicado otros trabajos sobre el mismo periodo, como Sanlúcar de Barrameda bajo el gobierno del frente popular. Antecedentes de la guerra civil Española, algunos de los cuales pueden consultarse en la sección de investigaciones de Todos los Nombres.
El acto estuvo organizado por la Asociación Sanluqueña de Encuentros con la Historia y el Arte (A.S.E.H.A.) y presentado por Manuel Toribio García, historiador y profesor del IES Santa Catalina de Siena de Córdoba.
El libro es la primera publicación sobre este tema en nuestra ciudad, y se suma a otras investigaciones que sobre esta materia ya existían en nuestra provincia como por ejemplo: Chipiona (GUZMÁN MARTÍN, S.: Luces y sombras de la historia de Chipiona. Segunda República, Guerra Civil y represión militar. Chipiona, 2008), Rota (RODRÍGUEZ IZQUIERDO, M., SANTAMARÍA CURTIDO, P.P., NÚÑEZ, J., ROMERO ROMERO, F.: Memoria rota. República, Guerra Civil y represión en Rota. Rota, 2009), Jerez de la Frontera (CARO CANCELA D.: Violencia política y luchas sociales: la Segunda república en Jerez de la frontera (1931-1936). Jerez de la Frontera, 2001).
Sobre el libro
La Segunda República es, junto con la Guerra Civil, el período de la Historia de España del que más se ha escrito y debatido y que, aún hoy, sigue despertando pasiones y sentimientos. Tal proliferación de estudios e investigaciones sobre este episodio histórico marcó, no únicamente las conciencias de las personas que vivieron aquellos años, sino también, la de muchos españoles que vivieron con posterioridad. Pero la Segunda República no solamente dejó huella en las personas, aún hoy, en la vida política resuenan los ecos de aquellos acontecimientos pasados.
Si la Segunda República española ha sido uno de los temas sobre el que más páginas se han escrito, en Sanlúcar de Barrameda es, por el contrario, al igual que toda la Edad Contemporánea, una etapa histórica sobre la que cae un manto de penumbra y oscuridad.
El objetivo que nos ha guiado a escribir este trabajo de investigación ha sido el de arrojar algo de luz sobre esta parte de la historia de nuestra localidad que se encontraba aún sin estudiar. El interés por el tema no ha brotado al calor de los numerosísimos trabajos que se están publicando a lo largo y ancho de la geografía nacional auspiciados por la Ley de Memoria Histórica. Por el contrario, mis primeras aproximaciones al tema comenzaron alrededor del año 1990, cuando en verano, aún siendo un estudiante de la Licenciatura Geografía e Historia en la Universidad de Cádiz, entré por vez primera en el Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda con el propósito de indagar sobre el movimiento obrero en nuestra ciudad.
Unos años más tarde, y junto a Manuel Toribio García, hoy director del IES Santa Catalina de Siena de la ciudad de Córdoba, realicé las prácticas del CAP y fueron las conversaciones que por aquel entonces mantuvimos lo que me llevó a focalizar mi investigación en el tema de la Segunda República. Manuel Toribio ya había estado indagando, tanto en su ciudad natal, Andújar, como en Sanlúcar de Barrameda, y fruto de esas primeras catas y buceos fueron alguna que otra conferencia que pronunció y algunos trabajos que publicó, tales como la comunicación presentada en un Congreso de Historia, titulada Sanlúcar de Barrameda en 1931. Radiografía de una ciudad en un momento clave de su historia, y que fue elaborada y redactada conjuntamente entre Manuel Toribio, Tomás Gómez Cortés y éste que les habla.
Mientras todo esto sucedía, continuaba con mis visitas al Archivo Municipal, en el que consultaba la ingente información que conserva, y comenzaba a elaborar y publicar en solitario mis primeros trabajos de investigación y las primeras exposiciones públicas. En el año 1997, defendía en el Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y del Arte de la Universidad de Cádiz, ante un tribunal presidido por el profesor Dr. Francisco Cobo Romero, la tesina o memoria de licenciatura titulada La sociedad de Sanlúcar de Barrameda durante la Segunda República. Población, riqueza y familia, dirigida por el también profesor Dr. Julio Pérez Serrano. Trabajo que recibió el Premio de Investigación “Cuadernos de Sanlúcar”, que la Fundación Municipal de Cultura de nuestra ciudad había convocado, y, por tal motivo, fue publicado en el año 2004 con el título de Modernización demográfica y transformaciones económicas en Sanlúcar de Barrameda (1900-1936).
El trabajo como profesor de Secundaria en el colegio La Salle, el matrimonio y los hijos, me hicieron centrar mi vida en la faceta laboral y doméstica, aparcando durante unos años, la labor de investigación que había iniciado. Tras uno años en el dique seco, en el año 2010, concluí esta investigación que hoy presentamos: La Segunda República en Sanlúcar de Barrameda (1931-1936).
El esquema de análisis que hemos utilizado en el libro se ajusta a los tres períodos en que se divide la Segunda república:
• Un primer período, el bienio reformista, cortado bruscamente por la suspensión gubernativa a raíz del Octubre revolucionario de 1934, y durante el cual el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda contó con la Alcaldía del socialista Manuel Ruiz Delgado y, a partir de febrero de 1934 del republicano Juan Fernández Criado.
• Un segundo período, el bienio contrarreformista de las derechas que comprende las Alcaldías del republicano radical Manuel Sánchez González y, posteriormente, tras la crisis política provocada el escándalo del estraperlo, la Alcaldía del cedista José de Argüeso González.
• El tercer período, los meses del Frente Popular que bajo la Alcaldía del socialista Bienvenido Chamorro Merino, hubo un intento de volver a poner en marcha lar reformas y los cambios del bienio reformista.
• Finalmente, el libro se cierra con un capítulo dedicado al golpe de estado y a la represión que se vivió en la ciudad.
Como hemos mencionado anteriormente, el objetivo de este libro es dar a conocer un período de nuestra historia que pienso que es clave en nuestra historia. Unos años de esperanzas y de cambios que han caído en el olvido, en el que un puñado de hombres progresistas y de izquierdas, se hacen cargo de un Ayuntamiento sin apenas recursos económicos y sobre el que pesaba un importante déficit. Este grupo de hombres irrumpen en la vida pública local con ideas nuevas y aires de cambio. Desde un principio, presentaron proyectos e ideas que buscaban la modernización y el progreso de la ciudad, con políticas sociales y de fomento de la cultura, y con la mirada siempre atenta a los más necesitados. Las primeras actuaciones de la Corporación republicana-socialista irán encaminadas a la realización de un gobierno democrático y de izquierdas asentados en los pilares de la consolidación del sistema democrático y la participación del pueblo en la vida pública poniendo fin al caciquismo de los años anteriores, y la mejora de las condiciones de vida de la población asalariada.
El 14 de abril de 1931 un grupo de republicanos sanluqueños, entre los que se encontraban Gonzalo Martínez Sadoc y Juan Fernández Criado, salieron por las calles de Sanlúcar de Barrameda enarbolando una bandera republicana que unas horas antes habían confeccionado de manera artesanal. Recorrieron las principales calles del centro de la población, terminando su periplo a las puertas del Ayuntamiento en la plaza del Cabildo, donde subieron al balcón y con una caña larga, a modo de mástil improvisado, izaron la bandera republicana, ante los aplausos y vítores de los allí congregados. La Segunda República había comenzado en Sanlúcar de Barrameda.
Dos días antes, el 12 de abril, se habían celebrado elecciones municipales. En Sanlúcar de Barrameda los candidatos monárquicos, representantes del bipartidismo político, se proclamaron vencedores. De los veintisiete concejales que se elegían, veintiséis fueron conservadores y tan sólo uno republicano. En la ciudad, la abstención fue del 80%. La explicación que se baraja para comprender esta altísima abstención se encuentra en la apatía de gran parte de la población trabajadora sanluqueña hacia un sistema político que aparentaba ser democrático, pero que en la práctica no hacía más que perpetuar los intereses del bloque social dominante en el poder. O, empleando las palabras del por aquella fecha, máximo dirigente del anarcosindicalismo sanluqueño, Antonio García González “El Rubito”, “todos los políticos son iguales, tanto los monárquicos como los republicanos”.
Sea como fuere, y a pesar de las quejas presentadas por los republicanos ante la Junta Municipal del Censo, debido a los manifiestos casos de falseamiento de los resultados electorales y el secuestro, por parte de representantes de la Autoridad, de las urnas antes de realizarse el escrutinio, en Sanlúcar de Barrameda vencieron los conservadores.
La marcha al exilio del Rey Alfonso XIII y la formación de un Gobierno provisional, provocó que el 5 de mayo el nuevo Gobierno Civil, siguiendo instrucciones del Ministro de la Gobernación, nombrase interinamente una Comisión Gestora en virtud de los manifiestos casos de falseamiento electoral que se habían producido en las elecciones municipales y, al mismo tiempo, designó el día 31 de mayo como fecha para que se repitiesen las elecciones en Sanlúcar de Barrameda. En esta ocasión, la conjunción republicano-socialista barrió a la derecha en las municipales.
El día 5 de junio de 1931 tomaba posesión de sus cargos el primer Consistorio sanluqueño de la Segunda República. El Cabildo estaba integrado por: 8 socialistas, 11 republicanos de distintas tendencias ideológicas, 2 liberales y 6 conservadores. Como Alcalde fue elegido el socialista Manuel Ruiz Delgado, arrumbador de profesión y hombre que desde la fundación de la Agrupación Socialista en Sanlúcar de Barrameda (julio de 1930), se encontraba adscrito a esta corriente política junto a otros personajes que recorren las páginas de nuestro libro tales como: Bienvenido Chamorro Merino, Salvador Peña González o Miguel Velázquez Guerra.
Desde un principio, las líneas de actuación del nuevo Ayuntamiento reformista, chocaron con obstáculos de difícil superación. Por un lado, los escasos recursos económicos con los que contaba las arcas municipales y, por otro lado, la propia estructura social de la población sanluqueña. Y es que, la reducida clase media se encontraba encorsetada entre la una oligarquía terrateniente y latifundista, y la numerosa clase trabajadora jornalera vinculada a la CNT.
En el año 1930 habían censadas en Sanlúcar de Barrameda aproximadamente 27.000 individuos, de los cuales, el 45% era población joven con edades que no superaban los 20 años de edad y, con escasas posibilidades de encontrar empleo, en un contexto internacional de crisis económica (la Gran Depresión Económica de 1929) que imposibilitaba cualquier intento de emigración de estos efectivos desempleados.
A esta situación de crisis económica y jóvenes desempleados, se le unía la problemática del desigual reparto de la propiedad, donde la principal fuente de riqueza de la ciudad, la tierra, estaba en manos de un reducido grupo de personas. Concretamente, y según el censo de riqueza rústica de Sanlúcar de Barrameda en el año 1930, el 5% de los contribuyentes poseían el 70% de la riqueza agrícola, mientras que el 77% de los contribuyentes se repartían el 11%.
El desigual reparto de la propiedad y de la riqueza nos traza la imagen de una sociedad polarizada. De un lado, la oligarquía, una minoría de familias que detentaban la propiedad de la tierra, dueña de los medios de producción y de importantes capitales. Este reducido grupo social desplegó toda una serie de mecanismos encaminados a garantizar el centro sobre el que gravitaba su poder y preeminencia social, la tierra. Las alianzas matrimoniales, la planificación concienzuda del reparto en herencia de los bienes, el control del poder local… fueron algunas de las estrategias utilizadas por la oligarquía sanluqueña. Desde la óptica de la organización de sus intereses, estos estaban representados, entre otras, por las siguientes asociaciones y partidos políticos:
• Asociación de Propietarios y Arrendatarios de viñas
• Asociación de Cosecheros, Almacenistas y Exportadores de vinos
• “La Unión” de armadores de pesca al bou
• Agrupación Local Independiente adscrita a la CEDA de Gil Robles
• Falange Española
La oligarquía sanluqueña recibió la República con recelo pues, veían en el nuevo régimen político, al enemigo del orden, de los valores tradicionales y, naturalmente, de las estructuras de poder que desde antaño habían favorecido su dominio y preeminencia económica y social. En definitiva, la proclamación de la República suponía el fracaso del sistema caciquil oligárquico por el que los ricos propietarios agrícolas habían implantado toda una amplia gama de estrategias tendentes a perpetuar sus intereses económicos desde el control del Ayuntamiento. Tras un primer momento de desorientación causado por la proclamación de la República y el consiguiente resquebrajamiento de las estructuras tradicionales, en marzo de 1932 se constituía en Sanlúcar de Barrameda la, anteriormente mencionada, Agrupación Local Independiente por hombres como: Pedro Barbadillo Delgado, Manuel Argüeso del Río, Manuel Miler Rodríguez, y Manuel Barba Brun. Esta organización política representaba los intereses de la derecha posibilista que se integró en el nuevo marco diseñado por la República. Unos meses después, a comienzos del año 1933, se fundaba en la ciudad Falange Española, organización política que representaba los intereses de los sectores conservadores que no comulgaban con la República. La Junta Directiva de Falange estaba integrada, entre otros, por: José Ñudi Ruiz de Somavía, Jerónimo Ángulo Otaolaurruchi, Tomás Barbadillo Delgado, y Pedro Gutiérrez Ambrosy.
Si por la derecha, el Consistorio republicano-socialista era visto como una amenaza para sus privilegios e intereses, para la numerosa clase obrera, compuesta por jornaleros del campo, marineros, trabajadores de la bodega, albañiles…, la llegada al Ayuntamiento de representantes políticos de la izquierda reformista va a permitir diseñar una auténtica forma de poder popular. La legislación reformista del bienio republicano y la organización de los trabajadores en fuertes sindicatos de clase de corte anarcosindicalista, benefició a la clase trabajadora, ya que se impuso una cierta dominación de los trabajadores sobre la burguesía.
Así, y como ejemplo de lo que estamos diciendo del dominio sindical de los obreros sobre el mercado de trabajo, en el libro analizamos numerosos Convenios de Trabajo de viticultores y arrumbadores que dan fe de esto que decimos.
A pesar de todo ello, los republicanos no consiguieron los objetivos propuestos. Entre los años 1932-1933 se produjo por parte de la burguesía reaccionaria el intento infructuoso de retomar las riendas de la situación política por medio del fracasado golpe militar del General Sanjurjo que contó con la participación de la oligarquía sanluqueña. Por otro lado, los fracasos del Gobierno republicano por mejorar la situación socioeconómica, fue el caldo de cultivo propicio que aprovechó los sectores más radicales del anarcosindicalismo para iniciar el ciclo revolucionario de oleadas huelguísticas con el fin de derrocar el régimen republicano y, que concluyó, además de con el desgaste político de los republicanos, con el movimiento obrero en Sanlúcar de Barrameda, ya que muchos de sus dirigentes fueron encarcelados y la organizaciones obreras clausuradas.
El desgaste del Gobierno republicano fue aprovechado por las derechas. En las elecciones legislativas de 1933, y con una abstención en Sanlúcar de Barrameda del 74%, la derecha venció en las elecciones. Con la derecha instalada en el Gobierno central del Estado, era clave, en su estrategia de recuperar las riendas de la situación, hacerse con los Ayuntamientos. De este modo, en el mes de octubre de 1934 y, a raíz de una denuncia por malversación de caudales públicos, y sin que existiera sentencia judicial a tal efecto, el Gobernador Civil destituyó al Consistorio sanluqueño y nombró una gestora municipal en manos de radicales y cedistas.
Con la derecha alojada en el Gobierno central y local, se disponían a dar marcha atrás y a paralizar las conquistas conseguidas por los trabajadores en los primeros años de la República. A lo largo del bienio reaccionario, la política municipal languideció.
En febrero de 1936 se celebraron nuevamente elecciones legislativas que dan la victoria al Frente Popular. El Gobierno frentepopulista ordenó la restitución de las Corporaciones municipales elegidas democráticamente en 1931 y, que en octubre de 1934, habían sido destituidas por la derecha. En Sanlúcar de Barrameda la Alcaldía estará en manos del socialista Bienvenido Chamorro que contará con el apoyo de Izquierda Republicana y Unión Republicana.
El Gobierno de izquierdas dará alas a las organizaciones obreras que saldrán de su letargo y recuperarán el espacio perdido. Entre febrero y julio de 1936 se registraron en Sanlúcar de Barrameda cinco conflictos laborales que se cerraron con sendas victorias para los trabajadores que consiguieron imponer sus criterios.
La imposibilidad de la clase patronal y de las derechas de hacerse de manera definitiva con el control del Gobierno y de los Ayuntamientos, hizo que tras la derrota en las elecciones de febrero de 1936, los sectores más conservadores comenzasen a urdir, de manera más concienzuda y planificada, el modo de conseguir el poder por cauces no democráticos. La oligarquía se encontraba alejada del poder, por lo que decidieron recuperar el poder a través de un golpe de Estado apoyado por parte del Ejército. La sublevación militar de julio de 1936 contra el Gobierno democrático de la República no fue más que el acto final del pulso entre burguesía y obreros, a la que asistió incapaz de calmar los ánimos el régimen político republicano.
La resistencia a los golpistas sería escasa y a los pocos días, al igual que en la mayor parte de la provincia, los sublevados tomaron el control de la localidad. Acto seguido comenzaba la represión que afectaría a todas aquellas personas con militancia republicano-socialista y a los líderes sindicales.
Para la redacción de este libro se ha utilizado, casi en un 99%, documentación del Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda. Para el último capítulo, dedicado a la sublevación militar y la represión, se han consultado, además, los libros de defunciones del año 1936 que se conservan en el Registro Civil de la localidad y, dos obras fundamentales para conocer lo acontecido durante el verano de 1936 y el invierno de 1937, nos referimos a: Cien capítulos de retaguardia de Eduardo Domínguez Lobato y el diario de Manuel Barbadillo publicado bajo el título de Excidio.
Los apartados dedicados a la ciudad, el entramado social, así como algunas huelgas y referencias al movimiento obrero durante la Segunda República se hallaban estudiados parcialmente en trabajos a los que hacemos referencia en la bibliografía del libro. La novedad del trabajo es la contextualización y la unidad que se le ha dado a la documentación, redactando en un mismo texto la historia de Sanlúcar de Barrameda durante los años 1931 y 1936, así como la vida municipal que apenas había sido objeto de análisis por mi parte.
Evidentemente con este libro no se cierra ni se pone punto y final a la cuestión de la Segunda República en Sanlúcar de Barrameda, más bien pretende ser una primera piedra en la recuperación de esta parte de nuestra historia que se hallaba en el olvido, permitiendo, de este modo, abrir un debate que espero sea enriquecedor y fructífero, así como el camino para que otras investigaciones sigan aportando datos sobre este período histórico.
Para terminar quisiera acabar con unas palabras de agradecimiento. Hoy, al presentarse este libro, se ve cumplido un sueño. La felicidad nos inunda por haber alcanzado la meta, pero también nos obliga a echar la mirada atrás para descubrir en el camino recorrido lo verdaderamente importante las personas que han estado a nuestro lado apoyándonos. En primer lugar agradecer la colaboración en este acto y publicación del libro de la Fundación Municipal de Cultura de Sanlúcar de Barrameda, la Fundación Barrero Pérez y Hermanos Romero Tallafigo. También, no puedo dejar de mencionar a César Abad Reche, funcionario del Registro Civil y Nieves García Ortiz, responsable del Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda. A Joaquín Cabezudo, José María Romero González y, en especial, Pepe Valencia Trillo, por su ayuda para que este trabajo viera la luz. A Manuel Toribio García, autor del prólogo, por estar hoy aquí presentando este libro y por sus consejos y orientaciones. A José Romero Tallafigo, miembro de junta directiva de la Asociación de Encuentros con la Historia y el Arte (ASEHA), que ha hecho posible la publicación del libro. A Joaquín Arévalo Alonso, compañero de trabajo, por sus observaciones en la corrección del texto escrito. Y, a Maripe Sánchez, también compañera de trabajo y autora de la portada del libro.
Dejo para el final y, no por ello, por ser menos importante, al contrario, a mi familia: mis padres, Antonio y Rosario; mi esposa, Elena; y, mis hijos, José Antonio y Julio, a los que le dedico el libro.
José Antonio Viejo
Publicado en Sanlúcar de Barrameda TV:

No hay comentarios:

Publicar un comentario