jueves, 12 de abril de 2018

León de Argüeso y Argüeso (1801-1880), origen de las bodegas “Herederos de Argüeso” y “Manuel de Argüeso” en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)


Retrato de León de Argüeso (Col. particular)


















Texto publicado originalmente en el libro Nueve bodegueros del Marco de Jerez, de varios autores (Ramos Santana y Maldonado Rosso, eds.). Ed. Quorum, 2010.

1. De Arija a Sanlúcar de Barrameda. Contexto socio-histórico.
2. León de Argüeso, bodeguero de origen montañés.
3. Actividades empresariales. Desarrollo y diversificación.
4. La empresa vinatera.
5. Los herederos de León de Argüeso fundan dos empresas vinateras.
Anexo I. Estructura de capital de León Argüeso y Argüeso (1880).
Anexo II. Inventario. Géneros del almacén (1880).
Anexo III. Empresa vinatera de León de Argüeso (1880). Estructura de capital.
Anexo IV. Existencias  en Bodegas de León de Argüeso  (1880)


      Ana Gómez Díaz-Franzón

Las diversas actividades económicas desarrolladas por León de Argüeso en Sanlúcar de Barrameda, durante las décadas centrales del siglo XIX, darán lugar a la creación de dos destacadas empresas vinateras del Marco de Jerez: “Herederos de Argüeso” y “Manuel de Argüeso”. León de Argüeso, responde al prototipo de montañés emigrado a tierras gaditanas que logró una gran prosperidad económica. Oriundo de Arija (Burgos), Argüeso inició su andadura empresarial en Sanlúcar con la instalación de una primera tienda de comestibles en 1831, introduciéndose pronto en el sector vitivinícola mediante la compra de varias viñas y bodegas. La consolidación de sus diversas actividades mercantiles y financieras proporcionaron una notable fortuna al empresario burgalés, de forma que al fallecer, en 1880, había dejado sentadas unas sólidas bases para la plena consolidación de dos empresas bodegueras creadas por sus herederos. El presente trabajo está basado principalmente en la documentación contenida en la testamentaría de León de Argüeso.

1. De Arija a Sanlúcar de Barrameda. Contexto socio-histórico.

Arija (Burgos). Foto: web Secretos de Merindad.

León de Argüeso y Argüeso nació el 20 de febrero de 1801 en la localidad de Arija (Burgos). Era el tercer hijo y el segundo varón de los seis habidos en el matrimonio de Manuel de Argüeso Álvarez con Isabel de Argüeso Gutiérrez, ambos vecinos de Arija, apareciendo los miembros de esta familia en un Padrón de 1801 como “hijosdalgos notorios”[1].  León de Argüeso fallecerá en Sanlúcar de Barrameda el 28 de enero de 1880 sin descendientes directos por haber permanecido soltero, de manera que todos sus bienes fueron heredados por tres sobrinos llegados de la Montaña.
El apellido toponímico “Argüeso” proviene del poblado del mismo nombre situado en el municipio Hermandad de Campóo de Suso (Cantabria). A finales del siglo XVI Fernando de Argüeso, natural del antiguo Concejo Mayor de Valdearroyo, perteneciente a Campoo de Yuso (Cantabria), pasó a Arija (Burgos), que entonces pertenecía al señorío del Marqués de Aguilar y Conde de Castañeda, donde en 1657 se constituyó el primer mayorazgo en Juan de Argüeso, el Mozo. Varios miembros de esta rama familiar obtuvieron provisión de hidalguía[2].




A principios del siglo XIX Arija dependía del Alfoz de Santa Gadea. Por las fechas en que León de Argüeso se trasladó a Sanlúcar, en 1826, la localidad contaba con unas veinte casas y una población de 87 habitantes. En la actualidad, el municipio de Arija pertenece a la comarca de Merindandes, en el norte de la provincia de Burgos. Su término se extiende sobre 7 km2 y la población se sitúa en torno a los 200 habitantes.
Aunque se desconoce la fecha exacta en que León de Argüeso llegó a Sanlúcar de Barrameda, podría situarse entre 1815 y 1820, cuando el joven burgalés tendría catorce o quince años. Era una época de fluida emigración de montañeses hacia las ciudades costeras de la provincia de Cádiz, donde se localizan desde antiguo otras personas con el apellido Argüeso. Por ejemplo, Antonio Argüeso, natural de Campóo, aparece inscrito, entre 1760 y 1769, en la Hermandad de Montañeses del Rosario de Jerez de la Frontera[3]. Por otro lado, en un documento de 1775 conservado en el Archivo de Indias (Sevilla), se cita a Juan de Argüeso, natural de la villa de Arija, que aquel año acompañaba como criado al mercader Francisco Páez de la Cadena, vecino de Sanlúcar de Barrameda, en un viaje hacia Nueva España para exportar vinos y aguardientes[4]. Y Juan Antonio María Argüeso y Ruiloba (Rudaguera, 1839), de profesión confitero, trabajó como jándalo en Cádiz[5]. Se ignora si alguno de estos Argüeso fueron parientes directos de León de Argüeso.
De raíces medievales, la corriente migratoria de montañeses hacia las principales ciudades gaditanas, como Cádiz, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda o San Fernando, se reforzó durante el siglo XVIII y principios del XIX, con motivo del traslado de la Casa de Contratación desde Sevilla a Cádiz (1717), que dio lugar a un mayor dinamismo comercial de la zona gaditana. Con anterioridad a la creación de las provincias administrativas, la comarca histórica denominada “La Montaña” abarcaba parte de las actuales provincias de Burgos, Cantabria, Palencia y León, aunque el término “montañés” se generalizó para denominar a todos los procedentes el norte español, incluidos los naturales de Álava, Logroño e incluso Soria o Zamora. Tradicionalmente los montañeses llegados a la baja Andalucía acapararon los negocios vinculados a los ramos de comestibles y bebidas, abriendo tabernas y almacenes de ultramarinos o abacerías, que solían quedar anexos en un mismo establecimiento -taberna-almacén-, estando esta unión comercial documentada en Cádiz al menos desde principios del siglo XVIII (1721)[6].
Para salvaguardar sus intereses comerciales y grupales, las colonias de estos norteños emigrados a las ciudades gaditanas constituyeron los Gremios de Montañeses, también llamados de otras formas, como “Gremio de la Alimentación” o “Gremio de las Tiendas de Comestibles”. Esta asociación gremial se fundó en Cádiz en 1776; en Jerez de la Frontera hacia 1723, agregándose en esta ciudad en 1735 a la ya existente “Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario”, donde se hallaban inscritas 1.660 personas, entre 1760 y 1800, siendo en su mayoría de origen montañés[7]; y en Sanlúcar de Barrameda el Gremio de los Montañeses ya estaba formado en 1803 y, al parecer, fundó o intentó fundar un establecimiento sanitario, tal como se desprende de la publicación Noticia Descriptiva del Lazareto formado por el Gremio de Montañeses en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda (1819)[8].
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Sanlúcar experimenta un proceso de decadencia comercial, tras haber sido uno de los principales puertos europeos debido al gran protagonismo que tuvo, junto a Sevilla, en el comercio con América. A pesar del importante conato de desarrollo, que se produjo en los primeros años del siglo XIX, motivado por las actuaciones llevadas a cabo por la Sociedad de Amigos del País y los favores que Manuel de Godoy concedió a la ciudad –Real Consulado, provincia de Sanlúcar, Jardín Botánico, etc.-, estos planes quedaron truncados con la guerra de la Independencia y la caída de Godoy. Así, a lo largo del siglo XIX, la economía sanluqueña se fue especializando en el sector vitivinícola, que se convertirá en su principal fuente de riqueza, concentrándose en la producción de la manzanilla, su vino más genuino, además de otros caldos. La ciudad participará de pleno en la Edad de Oro que experimenta la vitivinicultura en la provincia de Cádiz, entre 1815 y 1873, etapa alcista en la comercialización de los vinos, como consecuencia del gran crecimiento de la demanda exterior, sobre todo de Reino Unido[9]; de la industrialización del sector, mediante la introducción de mejoras técnicas; y la generalización del sistema de soleras para la crianza de los vinos. Por tanto, León de Argüeso se verá inmerso en esta época de prosperidad económica que experimenta la zona, participando directamente en su desarrollo.
Pocos años antes de llegar Argüeso a Sanlúcar, en 1803, la ciudad contaba con unos 14.500 habitantes, cuya población aumentó a lo largo de la centuria, situándose a final del siglo en 21.918 habitantes (1883)[10], hasta alcanzar los 23.883 habitantes al iniciarse el siglo XX[11]. La estratificación de la sociedad sanluqueña estaba presidida por un pequeño grupo de aristócratas -un marqués y veintiún nobles recibidos-, junto a otro grupo de grandes mercaderes al por mayor -treinta y seis comerciantes matriculados-, que detentaban el poder económico y político local. Esta oligarquía mercantil de grandes comerciantes, que ejerció el comercio mayorista con América durante los siglos XVII y XVIII, reorientará ahora su capital hacia la compra de tierras para dedicarse a la vitivinicultura, destacando algunos de estos mercaderes como cosecheros y extractores de vinos.
Entre las profesiones liberales, en aquel mismo año de 1803, existen en Sanlúcar doce abogados, diez escribanos, siete procuradores, siete médicos, seis cirujanos y seis boticarios, entre otros. Por su parte, el sector industrial se concentra en varias fábricas: una de jabón, una de almidón, tres de licores, ciento un alambiques para destilar aguardientes, dos fábricas de fideos, siete de chocolates, tres confiterías, cinco hornos de tejas y ladrillos, una fábrica de sombreros, otra de suela y valdeses, una de velas de cera, tres hornos de cal, uno de yeso y tres salinas. Además, la Sociedad Económica de Amigos del País había creado una próspera fábrica de hilados que ocupaba a mil hilanderas de algodón, seda y lana, si bien esta industria desaparecerá tras la guerra de la Independencia[12].
Junto a los anteriores se sitúan dos nutridos grupos de comerciantes al por menor y artesanos de diversos oficios (hojalateros, herreros, plateros, etc.). Así, en 1803 existen en Sanlúcar ocho tiendas de mercaderes; veintiuna de quincallas y paños; y noventa tabernas y tiendas de abastos al por menor[13], las cuales estaban regentadas en su gran mayoría por montañeses. Asimismo, por estos años funciona el “Gremio de tiendas de comestibles y puestos públicos para la venta de vinos al por menor”, que parece ser el mismo Gremio de los Montañeses citado. Durante el siglo XIX se va fraguando en Sanlúcar una pequeña burguesía mercantil, en su mayor parte vinculada a la producción y comercialización vitivinícola, que vendrá a contrastar con una gran masa de jornaleros del campo, cuyas deficientes condiciones de vida provocarán los importantes conflictos sociales que se produjeron a finales de esta centuria y principios del XX.

2. León de Argüeso, bodeguero de origen montañés.
Por los retratos conservados, se puede observar que León de Argüeso era un hombre menudo, que debió poseer un temperamento nervioso y activo. Es muy posible que tuviera un carácter firme y decidido, además de un espíritu emprendedor y práctico no ajeno de ambición. Desde muy joven destacaría por estar dotado de un notable talento, gran perspicacia y capacidad de riesgo, tal como demostró a lo largo de su vida.
Sobre su formación académica, se desconoce cuál sería su nivel de estudios, que probablemente se reduciría a saber leer, escribir y “de cuentas”, si bien el burgalés sacó un gran rendimiento a esta formación inicial en Arija y a su posterior aprendizaje mercantil en Sanlúcar. Todo parece indicar que fue un joven de extraordinaria inteligencia y tenacidad, un trabajador incansable, que supo extraer los máximos beneficios a las distintas oportunidades mercantiles que se le presentaron en su larga trayectoria profesional. En este ámbito, León de Argüeso otorgó una gran importancia a la educación, como se desprende de la fundación que hizo en Arija de un colegio de enseñanza primaria y secundaria, donde pudieran formarse gratuitamente los niños y niñas de su tierra natal.

Hasta el momento se desconoce la actividad que ejerció León de Argüeso durante sus primeros años en Sanlúcar. Es muy posible que llegase muy joven, a través del contacto con algunos paisanos o parientes, que ya estuviesen instalados en la ciudad. Se dice que antes de llegar a Sanlúcar, Argüeso pasó un tiempo en Madrid, si bien este extremo no está confirmado documentalmente. Si presuntamente León de Argüeso siguió la evolución profesional típica de los montañeses emigrados a la baja Andalucía, el muchacho arijano comenzaría trabajando como “chicuco” o chico de los recados, la categoría más baja del escalafón gremial, en la tienda de otro montañés ya asentado en Sanlúcar, quizás en la del también burgalés y pariente Toribio Díez, propietario entonces del Almacén del Reloj, cuyo establecimiento fue el primero que adquirió León de Argüeso a la Testamentaría de Toribio Díez[14]. Con una nieta de este último, Dolores Díez Rodríguez, casó Benigno Barbadillo, fundador de las Bodegas Barbadillo, que también era burgalés de Covarruvias.
Se sabe que, además de alojamiento y comida, en 1812 el sueldo de un mozo de almacén eran cuatro reales diarios[15]. Ya a principios del siglo XX, estos “chicucos” recibían como remuneración “comida, tabaco, gastos de barbería, alojamiento y 1.000 pesetas anuales de sueldo”, aunque este dinero se le depositaba en casa de algún mayorista, que se lo administraba, facilitándole sólo unos vales para adquirir lo que iban necesitando. Al parecer, la primera pretensión de los “chicucos” era ahorrar “las 1.500 pesetas que les libraba de hacer el servicio militar, llamados los 6.000 reales del quinto[16]. La jornada laboral de estos trabajadores en las tiendas de comestibles y tabernas era verdaderamente dura, pues comenzaba a las seis de la mañana, pasándose de inmediato a abrir la tienda e iniciar el despacho, “a la una, el almuerzo y turnos de siesta de hora y media cada uno en el mismo puesto de trabajo; a las cinco, se incrementaba el trabajo hasta las siete de la tarde, en que se cenaba, continuándose el horario de trabajo hasta las doce de la noche”[17].
Pasados unos dos años, el joven León proseguiría la carrera gremial ascendiendo a la categoría de “dependiente”, y dos años más tarde ocuparía el puesto de “segundo”, para desempeñar con posterioridad el trabajo de “encargado”, donde terminaría de conocer los mecanismos del negocio durante algunos años más, hasta ahorrar los suficiente para pasar a regentar su propia tienda, bien como arrendatario o como propietario. Sólo algunos de estos montañeses –uno o dos de cada diez- se convertían en propietarios al adquirir su propia tienda[18]. Este fue el caso de León de Argüeso, quien probablemente pasó por este aprendizaje, durante diez o doce años, antes de comprar su primer establecimiento en 1831.
La vida de León de Argüeso, como era propio en los montañeses llegados a la zona, se caracterizó por estar entregada completamente al trabajo diario de sus diversos negocios. Además, al no contraer matrimonio, no tuvo ocupaciones familiares, por lo que pudo concentrar aún más su tiempo en las actividades profesionales.
Se vislumbra una gran austeridad en el modo de vida de León de Argüeso, que no parece gozó de grandes lujos. En tal sentido, resulta muy significativo el inventario doméstico recogido en la Testamentaría[19], cuyo mobiliario y enseres legó a su sobrina Francisca Díez, “exceptuando la caja de fondos, el guardarropa y todo lo que aquélla y éste contengan”[20]. Salvo algunos objetos de cierto valor, como la cubertería de plata, algún que otro mueble de calidad o la berlina de paseo, necesaria entonces para el transporte cotidiano, el resto de enseres de la casa son los imprescindibles para tener una vida medianamente cómoda, sin que existan objetos ostentosos u otros elementos simbólicos de prestigio social como joyas, muebles suntuosos, carruajes, caballos, etc.
Por tanto, no puede afimarse que el arijano viviese como un burgués al estilo de la época, sino que esta primera generación de los Argüeso en Sanlúcar se dedicó exclusivamente a trabajar y a la acumulación de capital, permaneciendo en la tienda de origen hasta su muerte. No se advierten en León de Argüeso manifestaciones externas de ostentación, ni mucho menos la intencionalidad de vivir de las sustanciosas rentas, que ya le proporcionaban sus abundantes bienes en las últimas décadas de su vida. Estos rasgos distintivos de la burguesía decimonónica aparecerán, en todo caso, en la segunda y tercera generación de la familia Argüeso. La sobriedad en el modus vivendi de León de Argüeso queda bien constatada en el valor total de sus bienes muebles, consignados en la testamentaría, los cuales sólo representan el tres por ciento de su capital (Anexo I).
Dentro del perfil general que caracteriza a muchos fundadores de las modernas bodegas en el Marco de Jerez, Argüeso supone la excepción que confirma la regla, pues no parece que necesitara hacer manifestación pública de los éxitos económicos conseguidos, a través de signos externos, tan frecuentes entonces, como edificar o adquirir una gran mansión, comprar alguna prestigiosa ganadería caballar o de reses bravas, participar en los círculos sociales establecidos –casinos o clubes-, actuar en la política local o provincial, o conseguir un título nobiliario como culminación de su encumbramiento social, ni tampoco Argüeso hizo uso del matrimonio como motor de ascenso social[21]. Al parecer, todos estos atractivos señuelos, símbolos de ostentación muy generalizados entre la burguesía vinatera de la época, no tentaron nunca a León de Argüeso, si bien compartirá con esta burguesía decimonónica otros caracteres comunes, como su acentuada religiosidad, la diversificación de sus actividades económicas o la inversión de beneficios en bienes raíces[22].
León de Argüeso fue un hombre profundamente religioso y cristiano, tal como se declara él mismo en la primera cláusula de su testamento, protocolizado un año antes de su muerte: “Que ha sido, es y protesta ser cristiano, católico, apostólico, romano; que esta religión es la única cierta y verdadera, que cree y confiesa todos sus misterios y sacramentos; y que con el amparo de la Inmaculada y Virgen María, Madre de Dios y Señora nuestra, tanto de su nombre y devoción dispone lo que aparecerá en este testamento”[23].
En este marco de religiosidad se encuadran algunas mandas testamentarias de Argüeso. Por ejemplo, el burgalés estipuló que su entierro debía ser de cuarenta capellanes y que se celebrasen doscientas misas en sufragio por su alma, la cuarta parte por colecturía y las demás por los sacerdotes que eligiesen sus albaceas, prefiriéndose siempre a los más necesitados. Además, mandó que Manuel Guzmán, presbítero de la iglesia de Santo Domingo, celebrase otras cien misas por su alma, pagándosele tres pesetas por cada una[24].
Esta expresa convicción cristiana fue demostrada por León de Argüeso a través del ejercicio de la caridad hacia los más necesitados, que probablemente practicó durante su vida con la misma prodigalidad mostrada a su fallecimiento. Así, tal como dispuso en su testamento, inmediatamente después de su muerte, recibieron legados en efectivo diversas entidades religiosas y benéficas de Sanlúcar, como los tres conventos femeninos –clarisas, dominicas y carmelitas descalzas-, a cada uno de los cuales legó quinientas pesetas; la misma cantidad recibió la asociación benéfica San Vicente de Paúl, previéndose que, en caso de que esta última institución ya no existiese a la muerte del testador, se entregaría este legado a la “Asociación de Señoras, para que la inviertan en socorrer a los pobres verdaderamente necesitados obrando en esto con justificación y conciencia, sin atender a influencias ni recomendaciones”, aunque esta alternativa no fue necesaria; y también dejó mil pesetas a la antigua Hermandad de San Pedro, de carácter benéfico, a la cual pertenecía Argüeso[25].
Otra destacada manifestación caritativa de León de Argüeso fue la estipulación testamentaria de que el día de su entierro se procurara que asistiesen todos los pobres de Sanlúcar, a cada uno de los cuales se debía entregar una peseta, aunque excediesen de mil los concurrentes y, si no se alcanzaba esta cifra, la diferencia hasta completar las mil pesetas debía repartirse entre los pobres vergonzantes de la ciudad[26]. Asimismo, ordenó que se gastasen tres mil pesetas “en géneros para ropas de vestir y se repartirán a los pobres más necesitados de esta ciudad”. Para que sus albaceas procediesen con el mayor acierto posible en este encargo, debían solicitar informes a los curas u otras personas imparciales. Entre estas mandas piadosas, no se olvidó el testador de los pobres de solemnidad de Arija, su pueblo natal, a los que también legó la nada despreciable suma de ciento veinticinco pesetas a cada uno[27], aunque es obvio que el número de necesitados arijanos debía ser mucho menor a los existentes entonces en Sanlúcar. Estos legados a las monjas y a los pobres debían pagarse de forma inmediata a su muerte y, para liquidar el resto de la herencia, otorgó un plazo máximo de dos años, cuya disposición no podría ser reclamada por ningún legatario bajo pena de ser desheredado[28].
León de Argüeso fue generoso con todos los que le rodeaban, tanto a lo largo de su vida como a la hora de su muerte. Así, otros legados en efectivo fueron para el servicio de la casa –señora de compañía de Francisca Díez y su sirvienta Josefa Pérez, que murió siéndolo-, así como para el capataz de las bodegas y los nueve dependientes que trabajaban en los establecimientos de su propiedad -Almacén del Reloj y Almacén de la Mata-, algunos de los cuales eran sobrinos y parientes, que habían llegado también de Arija y pueblos próximos. En total, a todos éstos se entregaron 10.750 pesetas[29].

Colegio de instrucción primaria y latinidad, fundado en Arija (Burgos) por León de Argüeso, actualmente abandonado y en ruinas.

La principal obra benéfica de León de Argüeso fue la creación de una Fundación,  en 1871, para establecer una escuela de instrucción primaria y un colegio de latinidad, gratuitos, en su pueblo natal de Arija[30]. Entre 1870 y 1879, Argüeso adquirió varios inmuebles para constituir la finca matriz de la institución[31]. A este colegio dedicará el fundador varias mandas testamentarias[32]. Así, para financiar los gastos de los sueldos de profesores, conservación de edificios y otros, el burgalés destinó una dotación inicial procedente de los intereses derivados de una determinada cantidad de títulos del Tesoro Nacional. Sin embargo, en su testamento de 1879 manifestó que, con posterioridad a la creación de la institución, el Gobierno redujo a una tercera parte los réditos de la deuda del tres por ciento, por lo que tuvo que aumentar el capital de la Fundación, comprando más títulos hasta alcanzar 275.000 pesetas nominales, cuyo papel devengaría desde 1880 un aumento de intereses al que entonces pagaba el Gobierno de 25 céntimos de real por ciento, todo lo cual debía cobrar el Patrono, que era el Arzobispo de Burgos. Aquellos títulos de capital fueron depositados en el Seminario Conciliar de la Diócesis de Burgos. Este aumento de capital, junto a otros bienes, completaría un rendimiento anual de 3.750 pesetas.
En esta dotación del colegio, León de Argüeso incluyó el tributo que anualmente le pagaba José Antonio Barba, vecino de Sanlúcar, sobre la viña “La Pimienta”, situada en el pago sanluqueño de la Cañada, cuya finca le había vendido Argüeso. Este tributo ascendía en 1879 a 450 pesetas anuales, de las que había que deducir la contribución.
En consecuencia, todos los gastos de la fundación se cubrirían únicamente con los intereses de los valores y el tributo de la viña, ya fuesen mayores o menores de 3.750 ptas., por lo que Argüeso estipuló en el testamento que no se obligase a sus herederos a contribuir con nada más, si bien encargaba expresamente a éstos que tendrían el deber moral de ayudar al Patrono en todo aquello que éste tuviese a bien contar con ellos para “tan piadoso objeto”.
León de Argüeso también prevenía en su testamento que si el Estado o cualquier otra autoridad  o corporación, de orden eclesiástico o civil, pretendiera en algún momento incautarse de los bienes, estorbasen o de cualquier modo modificasen la Fundación, esta institución quedaría revocada y todos los bienes pasarían a sus parientes más cercanos, a partes iguales, por las líneas paterna y materna, siendo la mitad para cada una. En tal caso, correspondería al Patrono llevar a cabo la distribución de los bienes entre sus parientes.
El edificio parece que se finalizó hacia 1877, impartiéndose enseñanza al menos desde 1880. Se dice que León de Argüeso visitó las obras, dirigiendo personalmente algunos detalles relacionados con la orientación de la construcción. En este colegio se educaron varias generaciones de niños y niñas de Arija y pueblos próximos[33]. Disponía de aulas con capacidad para 30 y 40 alumnos, además de dormitorios, salones y capilla. De gran monumentalidad, el edificio se construyó en sillería de piedra dentro de un estilo ecléctico propio de la época. En la fachada principal existe una placa con la siguiente inscripción:
“E.P.D. EL S. D. LEÓN DE ARGÜESO, HIJO DE ARIJA, EDIFICÓ Y DOTÓ ESTE COLEGIO, DE 1ª. Y 2ª. ENSEÑANZA, Y NOMBRÓ PARA LA MÁS SANA INSTRUCCIÓN PATRONO PERPETUO DE ÉL AL EXCEMO. S. ARZOBISPO, QUE ERA Ó FUERE DE BURGOS. AÑO DE 1891”


Se conserva un curioso díptico de 1929, donde se difunde el denominado entonces “Colegio de la Inmaculada” de la Fundación Argüeso, dedicado a la enseñanza de Latín y Humanidades, como Seminario Menor agregado a la Universidad Pontificia de Burgos, cuyos textos y programas se seguían en la institución arijana. Asimismo, se consigna que este colegio fue “fundado por Don León de Argüeso con el piadoso fin de fomentar las vocaciones eclesiásticas”. Según el citado folleto, el edificio disponía entonces de “amplias dependencias en inmejorables condiciones higiénicas para dormitorios, salas de estudio, clases y Capilla, contando además con patios de recreo y frontón de pelota cerrado”.


Estado del colegio de Arija en 2018 (Foto: Fotocasa.es)

Durante la guerra civil el edificio sirvió para acuartelamiento de tropas, quedando abandonado poco después, de forma que en la actualidad se halla en estado de lamentable ruina. En 1997 fueron aprobados unos nuevos estatutos de la “Fundación León de Argüeso” para adaptarlos a la reciente legislación de fundaciones. Se nombró entonces como Patronos al Arzobispo de Burgos, al Vicario General y al Párroco de Arija[34]. En 2006 la finca y el edificio del antiguo colegio fueron subastados en 210.000 euros a una empresa privada, cuyo hecho ha sido acogido en el pueblo de Arija con cierto optimismo, pues aunque se desconoce el destino que darán a la finca sus nuevos propietarios, opinan que “traerá vida al pueblo”. Por otra parte, se afirma que “el Arzobispado de Burgos, la Parroquia de Arija y el Ayuntamiento reciben unos ingresos que pueden destinar a los fines de la Fundación benéfico-docente instituida por Don León hace 135 años, exactamente el 23 de noviembre de 1871: la atención de necesidades educativas y sociales[35]. Por tanto, aunque la Fundación León de Argüeso continúa existiendo, ha permanecido inactiva durante varias décadas y su colegio clausurado y finalmente enajenado, si bien las fuentes de financiación se han mantenido vigentes.

(NOTA: En abril de 2018, el colegio de Arija fundado por León de Argüeso, se halla a la venta en 140.000 euros, contando la finca con una superficie de 4.000 m2, en Todocasa (fotografías del estado actual: https://www.fotocasa.es/terreno/arija/calle-don-leon-argueso-144417459)

Esta intensa actividad benéfica y humanitaria, que distinguió a León de Argüeso, se vería reconocida, aunque a título póstumo, con la concesión de la Gran Cruz de la Beneficencia, otorgada en 1880 por la antigua Orden Civil de Beneficencia del Ministerio de la Gobernación[36]. Asimismo, en diciembre de 2007 el Ayuntamiento de Arija ha dedicado una calle a Don León de Argüeso[37].
Como ocurrió en otros casos, en que los montañeses enriquecidos fueron considerados como “jefes de auténticos clanes, donde la ascendencia común y los lazos familiares eran el nexo de casi todos los miembros pertenecientes al mismo”[38], León de Argüeso se convirtió en el gran patriarca de un amplio clan familiar. No sólo llevó a Sanlúcar a varios de sus sobrinos y parientes para trabajar con él, sino que siempre estuvo atento a sus familiares de la Montaña, como lo demuestran las numerosas fincas que fue comprando en su comarca de origen y entregando a sus parientes en usufructo, legándoselas tras su muerte. En tal sentido, Argüeso conecta con otro rasgo característico de los bodegueros del Marco de Jerez, como ha sido tener una familia extensa en la que varias generaciones se hallaban unidas al fundador o casa matriz del gran clan[39].
León de Argüeso legó a sus sobrinos carnales, sobrinos segundos, sobrinos nietos y otros parientes de la Montaña la suma de 284.000 pesetas, que debían pagarse en bienes raíces rústicos y urbanos, contabilizándose los que Argüeso ya poseía en Arija y varios pueblos de Santander. Dejó encargado que si éstos no fueran suficientes, debían comprarse los bienes necesarios hasta completar el legado[40]. En un claro deseo de preservar estos inmuebles el máximo tiempo posible y para que no fuesen objeto de prematuras ventas al objeto de conseguir una liquidez fácil, Argüeso impuso a todos estos herederos de la Montaña la condición de no poder vender, cambiar o hipotecar las propiedades heredadas durante ochenta años desde el día de su muerte, es decir, hasta 1960, siendo mientras tanto usufructuarios[41]. En el importe total de este legado se incluían 8.250 pesetas en metálico, que Argüeso dejó a sus primos hermanos y otros parientes fuera del cuarto grado[42]. Para completar la liquidación de esta herencia de la Montaña, los albaceas vendieron parte de los vinos, vinagres y cascos existentes en las bodegas, tal como dispuso León de Argüeso, los cuales fueron valorados en 204.309 ptas., a cuya cantidad se añadieron otras 20.688,50 pesetas en efectivo.
En comunión con otro rasgo propio de estos montañeses residentes en la Baja Andalucía, así como de toda la burguesía decimonónica, a semejanza de la vieja nobleza terrateniente, León de Argüeso fue invirtiendo los beneficios generados por sus diversos negocios en bienes raíces de naturaleza urbana y rústica, de forma que en el momento de su muerte estos inmuebles componían el 39 por ciento de su capital. Poseía treinta y ocho fincas urbanas en Sanlúcar, valoradas por la testamentaría en 284.280 pesetas, cuyo conjunto suponía el 16,20 por ciento del capital legado por el burgalés. Asimismo, eran de su propiedad catorce fincas rústicas, situadas en los términos de Sanlúcar, Jerez, Lebrija y Las Cabezas de San Juan, con un valor total declarado de 350.022,75 pesetas, que constituían el 19,95 por ciento del capital (Anexo I).
Además, en Arija y en veintidós pueblos de la provincia de Santander, Argüeso adquirió numerosas propiedades de pequeño tamaño -215 casas, tierras y prados-, que dejó en herencia a sus parientes[43]. El grueso de estas fincas fueron compradas en 1857 y 1876, respectivamente, siendo valorado el conjunto en 50.914 pesetas (2,90 % del capital). Entre estas propiedades cabría destacar la “Casa de la Torre” en el pueblo de Llano, adquirida en 1853, que heredó Juan de Argüeso Fernández y fue valorada en 5.594 pesetas. Allí irían a veranear durante bastantes años los descendientes de León de Argüeso[44].
Al fallecer León de Argüeso, el importe total del cuerpo general de sus bienes ascendía a 1.753.948 pesetas. Una vez descontado el legado otorgado a sus parientes de la Montaña (284.000 ptas.), y la hijuela del mobiliario y menaje de la casa dejado a Francisca Díez (5.192 ptas.), restó un saldo líquido de 1.464.756 pesetas, que se distribuyó en partes iguales entre sus tres sobrinos y herederos universales (488.252 ptas.): Manuel de Lucio y Argüeso, Juan de Argüeso y Gutiérrez y Francisca Díez Argüeso. Como estimación comparativa, cabría señalar que en 1880, el mismo año en que falleció Argüeso, el Ayuntamiento de Sanlúcar disponía de un presupuesto anual de 526.026 pesetas[45].
Para ejecutar su testamento, León de Argüeso nombró como albaceas y liquidadores a sus sobrinos y herederos varones, Manuel de Lucio Argüeso y Juan de Argüeso Gutiérrez, que convivían con él, así como a Antonio Escalada Rodríguez, vecino de Sanlúcar[46]. Si a éstos les surgiesen dudas o dificultades, Argüeso les encargó que consultasen con el sevillano Manuel María León González y Sánchez, entonces Obispo de Jaén –más tarde Obispo de Palencia y Beato-; y con Marcelo Spínola, que en aquellos años era párroco de San Lorenzo de Sevilla -posteriormente Arzobispo y Cardenal, además de Beato-, muy vinculado familiarmente a Sanlúcar, donde también ejerció como capellán de la iglesia de la Merced. El arijano esperaba que ambos religiosos le hiciesen este último favor, dándole “una prueba más de la estimación y aprecio con que siempre lo han honrado; y por esa confianza no duda que con su buen talento y recta conciencia resolverán las dudas que a su fallo se sometan, por lo cual les anticipa las gracias”[47]. Demostraba así Argüeso las buenas relaciones que mantuvo con algunos miembros del clero. Por otro lado, prohibió expresamente la intervención judicial en la ejecución de la testamentaría, desheredando al que se opusiera[48].

3. Actividades empresariales. Desarrollo y diversificación.
Casa en calle Bolsa, en cuya planta baja se hallaba el Almacén del Reloj, cuyo inmueble fue propiedad de León de Argüeso.

La primera fecha documentada, que hemos podido localizar, referida a León de Argüeso en Sanlúcar es 1831, en cuyo año adquiere la mitad de una casa-almacén situada en la calle de las Cruces, donde funcionaba desde antiguo una tienda de refino y comestibles denominada “Almacén del Reloj”, por un reloj de sol ubicado en la fachada del edificio. En esta casa Argüeso iniciará su trayectoria empresarial con treinta años de edad. Algunos años más tarde, entre 1845 y 1847, León de Argüeso se haría con la otra mitad de la finca[49]. Este inmueble lindaba, por la calle de las Cruces, con otra casa que había sido propiedad del convento de dominicas de Madre de Dios, la cual también fue comprada por Argüeso en 1856, como producto de la desamortización eclesiástica, quedando unificados ambos inmuebles en una sola finca[50]. En esta casa habitará León de Argüeso el resto de su vida, junto a sus tres sobrinos, los dependientes del almacén y los sirvientes. Este primer establecimiento comercial y residencial se convirtió en el centro neurálgico de sus negocios, desde donde el empresario dirigió todas sus actividades económicas.

Casa-almacén del Reloj. Cabecera de factura de Herederos de D. León de Argüeso, en 1883 (AMSB).

El almacén del Reloj era una típica tienda de montañés. Situada haciendo esquina a dos calles –Cruces y Bolsa-, para abrir puertas a ambas vías. El local tendría la estructura clásica de estos establecimientos, quedando subdivida la planta baja en tres zonas: taberna, tienda de ultramarinos y amplia trastienda para almacenaje[51]. La zona residencial se ubicaba en la planta principal y el área reservada al servicio y dependientes del almacén se hallaba en la segunda planta. Al fallecer León de Argüeso, este establecimiento siguió funcionando con sus herederos durante algunos años. En 1895 estaban empadronados en esta casa, además de Francisca Díez y Juan Argüeso, otros nueve montañeses: tres mujeres solteras y seis varones. A principios del siglo XX el establecimiento fue alquilado por el palentino Francisco Morante Sardina para instalar su almacén; y posteriormente se ubicó en este local el banco “Herederos de Antonio Ridruejo”, regentado por Casimiro Barrero Laya[52]. En la actualidad no existe ningún establecimiento comercial en esta casa, que fue reedificada en la década de los 90 del siglo XIX por los herederos de Argüeso.

Uno de los rasgos principales que distinguirá la evolución empresarial de León de Argüeso fue la diversificación de sus actividades económicas, tal como ocurrió en la trayectoria de otros bodegueros gaditanos, constituyéndose este factor en una característica propia de la burguesía vinatera de la época[53]. A lo largo de su vida, Argüeso se dedicará al comercio al por menor de diversos ramos –comestibles, vinos y pan-; comercio mayorista –azufre-; actividad financiera –préstamos y empréstitos a corto y largo plazo-; y sector vitivinícola, como cosechero, almacenista y comerciante de vinos. Todas estas actividades fueron simultaneadas hasta su muerte. Por su parte, los herederos de León de Argüeso, aunque mantuvieron en principio la mayor parte de estas diversas actividades empresariales, terminaron por especializarse en el ámbito vitivinícola.

Antigua casa-almacén de la Mata.

En el marco de su actividad como minorista, León de Argüeso fue propietario de tres establecimientos de comestibles y refino, lo cuales se hallaban situados estratégicamente en el centro urbano del Barrio Bajo de Sanlúcar. Tras la compra del Almacén del Reloj, fue expandiendo esta actividad con la adquisición del Almacén de la Mata (calle Regina), que estuvo a cargo de su pariente Gregorio Bustamante y Argüeso, en quien León de Argüeso tenía depositada una gran confianza como demuestra que lo nombrase albacea sustituto[54]; y la compra del Almacén de San José (calle Ancha), si bien este último no aparece como tal en la testamentaría, aunque sí la propiedad de la finca, por lo que quizás lo arrendase antes de morir. En estos establecimientos no sólo se vendían productos alimenticios, sino también los propios de los refinos y quincallerías, tal como se desprende del inventario de los géneros de almacén consignado en la testamentaría (Anexo II). Además de éstos, León de Argüeso tuvo alquilados otros establecimientos de venta al por menor[55].
Dentro de este mismo ámbito, Argüeso también se dedicó al negocio del pan, abriendo tres panaderías o tahonas con hornos de pan en las calles Regina, San Agustín y Sargenta, cuyos inmuebles adquirió en los últimos años de su vida.
Otra actividad comercial a la que se dedicó León de Argüeso fue la de mayorista de  azufre, producto que era muy demandado por los viticultores para el tratamiento de las viñas contra el oídio –plaga sufrida en 1853-54- y el hongo del mildiu, que ha sido tradicional combatirlo con oxicloruro de cobre. Esta amplia demanda explicaría la gran cantidad de azufre existente entre los géneros de almacén consignados en el inventario de la Testamentaría, que ascendía a 1.200 arrobas, así como la solicitud que realizó Argüeso al Ayuntamiento, en 1878, para que le autorizase la apertura de un depósito de azufre[56]. También cabría vincular esta actividad a las relaciones que mantuvo León de Argüeso con los mineros onubenses, en concreto con la Sociedad Minera “Los Buenos Amigos de los Cobres” (sic) de Zalamea la Real (Huelva), dedicada a la extracción de cobre, cuya empresa tenía contraído con Argüeso un débito hipotecario de 68.178,61 pesetas, que era parte de un préstamo de mayor cuantía (108.178,61 ptas.) realizado en 1870. Al parecer, Argüeso también fue mayorista de teja plana francesa para la construcción, aunque esta cuestión no está confirmada documentalmente.
Una de las actividades más lucrativas desarrolladas por León de Argüeso, que parece le reportó cuantiosos beneficios, fue la financiera basada en los empréstitos hipotecarios y en los préstamos a corto plazo mediante pagarés. Esta faceta profesional parece originarse en la tradición existente en la zona, por la que los almaceneros montañeses adelantaban a los pequeños viticultores o “mayetos” el dinero necesario para realizar las labores de la viña o hacer la vendimia, devolviéndose muchas veces estos préstamos en especie, es decir, en el esquilmo o en mostos, que el montañés almacenaba en bodegas para su posterior comercialización. En casos de impago, el almacenero se quedaba también con parte o toda la viña que solía ponerse en garantía. Estas circunstancias provocaron que muchos montañeses se introdujeran en el negocio del vino, como pudo sucederle a Argüeso.

Respecto a esta rentable actividad financiera, al fallecer León de Argüeso, la totalidad de las deudas a su favor, consignadas en la testamentaría, suponen más de la cuarta parte de su capital (30,14 %). Entre los créditos a corto plazo, se reseñan diecinueve acreedores de vinos con un débito total de 44.105,50 pesetas, cuyos titulares son de muy diversas procedencias, tanto de la propia Andalucía – Cádiz, Bornos, Sevilla, Osuna, Carmona, Villamanrique, Málaga, Córdoba, Linares, Granada-, como de Madrid, Barcelona y Lequeitio (Vizcaya). La cuantía de estos créditos oscilan entre 81,50 ptas. el más barato y 19.637 ptas. que adeudaba la sociedad “Moya, Ausa y Cª” (sic) de Cádiz. Entre los deudores de géneros de almacén, aparecen ocho personas procedentes de Chipiona, Sevilla, Málaga, Valladolid, Zaragoza, Torrevieja, Reinosa y Bilbao, fluctuando estas deudas entre 21 ptas. y 3.250 ptas. que debía Marcelo Gutiérrez, de Chipiona. También se consignan veinticinco deudores de préstamos a corto plazo, mediante pagarés, de los que no se cita la procedencia, aunque parece que en su mayoría eran de Sanlúcar. Todos ellos adeudaban a León de Argüeso un montante de 111.271,25 ptas., oscilando estas deudas entre 500 ptas. y 19.600 ptas. que debía la Viuda de Márquez. La reseña de ciudades en estas relaciones de débitos indica el ámbito de la actividad mercantil de León de Argüeso, que se extiende a todo el territorio nacional con mayor concentración en Andalucía y el norte español.
En cuanto a los empréstitos hipotecarios, en la testamentaría se reseñan dieciocho con un valor total de 366.328,07 ptas., lo cual suponía un 20,88 por ciento del capital total de Argüeso. Algunos de estos préstamos pertenecen a importantes vinateros de Sanlúcar como los hermanos Angioletti, Faustino de la Piedra o los fabricantes de aguardientes y licores José Antonio Reig y Rodríguez de Arellano y Juan José López Bernal (“López y Reig”). Estos empréstitos se hallaban garantizados con fincas urbanas y rústicas y también con bodegas y vinos. Las cantidades adeudadas oscilan entre 1.500 ptas. de Francisco Romero Vidal y 104.000 ptas. de Faustino de la Piedra Moreno, cuya cifra era parte de un préstamo de mayor cuantía (150.000 ptas.). Los porcentajes de interés mayoritarios son del 8% y 10% anual, aunque los hay también al 5%, 6% y 7%. Todos estos préstamos fueron escriturados en la última década de vida de León de Argüeso, entre 1870 y 1879.

Bodega-granero Santa Ana, situada en calles Bolsa-Santa Ana. (Demolida).

Por otra parte, la actividad vitivinícola de comienza tres años después de adquirir el Almacén del Reloj, cuando en 1834 compra la mitad de la bodega-granero “Santa Ana”, a la que fue sumando otras diversas bodegas y viñas. Por tanto, desde sus inicios como empresario, Argüeso se dedicará al almacenamiento y comercialización de vinos, creando una empresa vitivinícola, que permanecerá unida a sus otros negocios hasta su muerte.

Los importantes beneficios obtenidos de esta intensa actividad comercial y financiera fueron invertidos por León de Argüeso en la adquisición de fincas urbanas y rústicas. Estas inversiones en bienes raíces fueron creciendo a partir de 1850, intensificándose de forma extraordinaria en la última década de su vida. El punto culminante se sitúa en 1877 con la compra de ocho fincas urbanas y una rústica. Por los Libros de Amillaramientos de Riqueza de 1853, 1863 y 1873, se puede conocer la evolución experimentada en estas inversiones que, en cuanto a las urbanas, viene a coincidir prácticamente con lo señalado en la testamentaría. Así, durante los primeros veintidós años de su vida empresarial (1831-1853), Argüeso compró, a un ritmo lento, las fincas necesarias para asentar sus empresas en los ámbitos del comercio de comestibles y la vitivinicultura. En 1853 declara la propiedad de cuatro viñas de pequeño y mediano tamaño, dos terrenos de sembradura y tres inmuebles urbanos vinculados directamente al desarrollo de sus primeros negocios[57]. Algunas de estas pequeñas viñas y tierras de sembradura fueron vendidas con posterioridad, pues no aparecen ya en 1873.

En las siguientes décadas, entre 1853 y 1870, Argüeso adquiere fincas a un ritmo medio-alto. Por un lado, expande sus establecimientos de ultramarinos, comprando en 1857 el “Almacén de la Mata” (calle Regina)[58]; y en 1867-68 el “Almacén de San José” (calle Ancha)[59] con sus correspondientes casas. En estos años también se hace con otras dos casas, a mitad por indiviso, con Bonifacio Castañeda, quien estaba casado entonces con su sobrina Francisca Díez. Estas dos casas se hallaban en el centro comercial de la ciudad –calle Trascuesta (1860) y calle de la Plata (1862)[60]-, donde posiblemente los dos montañeses abrieron o alquilaron tiendas de comestibles. Para ampliar estas fincas, Argüeso adquirió en 1868 una casa en la calle Bretones, nº 3, que comunicaba con la citada casa de la calle Trascuesta[61]. En estos años también comienza a ampliar la manzana donde se ubicaba el Almacén del Reloj con la compra, en 1854, de dos casas-bodegas contiguas en la calle Benegil[62] y en 1870 la casa colindante por calle Bolsa.

En 1857 el burgalés compra una casa en Bonanza[63], junto al muelle, donde pudo tener tienda abierta, además de servirle para almacenar las mercancías que comercializaba a través del puerto. Posteriormente, se multiplicarán las compras de estas casas-almacenes en Bonanza hasta hacerse con nueve fincas. Este gran interés que mostró Argüeso por estar presente en la zona portuaria podría deberse a la instalación de la línea de ferrocarril “Jerez-Sanlúcar”, en 1877, que se prolongó hasta el puerto de Bonanza, aunque este ramal no se finalizó hasta 1883. Por aquellos años, estas casas pertenecientes al barrio de Bonanza, que fue edificado en 1833 junto al edificio de la Aduana, gozaban de muy buena valoración, al situarse junto al puerto y por las expectativas que la llegada del ferrocarril abrió para el comercio interior. Dos casas formaban una manzana, llegando Argüeso a comprar varias manzanas completas. Por otro lado, en 1857 Argüeso compró numerosas fincas de pequeño tamaño en la Montaña, que usufructuaron diversos parientes. Y también durante estos años el arijano adquirió varias bodegas para ampliar el negocio vinatero.

Algunas de estas fincas fueron compradas por subasta al Estado, como resultado de las desamortizaciones eclesiásticas, de cuyas provechosas oportunidades también se benefició León de Argüeso. Fue el caso del inmueble, ya citado, que lindaba con el almacén del Reloj por la calle de las Cruces, además de otra casa situada en el callejón de la Huerta de Santo Domingo, nº 1, aledaña a una bodega de Argüeso, que fue adquirida en 1858[64]. Y en 1873 realiza una llamativa operación al hacerse con seis dehesas en el término de Lebrija –La Cigarrera, Charco Hundido, Los Ballesteros, Los Camachos, Malduenda y Saltillo-, cuyas fincas habían pertenecido al Colegio de Niños Nobles del convento del Espíritu Santo de Sevilla y fueron subastadas por el Estado, actuando como intermediario de la compra Emilio Famugia (sic) y Pérez. En total, estas dehesas ocupaban una superficie de 2.808 fanegas de tierra valoradas por la testamentaría en 170.000 pesetas.

La mayor parte de las fincas urbanas y rústicas, que poseía León de Argüeso en el momento de su muerte, fueron compradas en la última década de su vida (1870-1879), cuando el ritmo de adquisiciones aumentó de forma vertiginosa. En esos diez años Argüeso adquirió un total de veinticinco inmuebles urbanos de los treinta y ocho inventariados, es decir, un 65,78 por ciento del total de sus fincas urbanas; así como trece fincas rústicas de un total de catorce, lo cual supone un 92,85 % del total de su patrimonio rústico.
De este ritmo acelerado en la adquisición de bienes raíces, durante la última década, se deduce la apreciable acumulación de capital que le habían generado a León de Argüeso sus múltiples negocios. En 1870 compra dos casas: una en calle Bolsa, nº 10, que lindaba con la suya propia del Reloj y con la bodega Santa Ana, y otra en el Barrio de Bonanza. En 1871, otra casa en Bonanza. En 1873, una casa en calle Bolsa, nº 59. En 1874, una bodega-granero en calle Mar, nº 10[65]. En 1875 adquiere cuatro fincas: dos en la calle Trasbolsa -una con bodega-, y otras dos en Bonanza[66]. En 1876, otras cuatro fincas: casa-bodega en calle Trasbolsa, nº 16; y tres casas en plaza de la Constitución, nº 25, calle en calle Plata, nº 40, y calle Regina, nº 21 esquina a calle Chanca[67]. En 1877, año en que se produce el mayor número de compras, Argüeso adquiere ocho fincas, destacando las cuatro casas –una con bodega- que le vende  Mª Araceli Cortés y Díaz de Sarabia (heredera del importante comerciante gaditano Díaz de Sarabia)[68]; así como otras tres fincas adquiridas a Pedro Díez Paz[69] -heredero de Toribio Díez, antiguo propietario del Almacén del Reloj-, además de otra casa en el Barrio de Bonanza[70]. Y en 1878 se hace con cuatro fincas, entre ellas las dos casas-horno o tahonas de las calles San Agustín y Sargenta, junto a otra casa en calle Bolsa, nº 70 y un portón –cuarta parte de una manzana- en el Barrio de Bonanza[71].
En cuanto a las fincas rústicas, además de las ya mencionadas, en 1877 Argüeso adquiere la “Hacienda del Piñón” o “La Botija” de olivar, en Las Cabezas de San Juan, a Manuel de la Serna y Lucía Zuleta, Marqueses de Irún, si bien esta compra se hizo con “pacto de retro” por lo que en 1880 aún no estaba consumada[72]. En estas mismas condiciones, con “pacto de retro” hasta 1882, adquirió en 1879 una dehesa de monte bajo en Lebrija a Francisco Espinosa y Zuleta[73]. En 1878 se hizo con otras tres fincas rústicas: la viña Burugena en el término de Jerez; “El Colgadizo”, situado en el pago Cabezudo de Sanlúcar con 49 aranzadas de sembradura[74]; y otra suerte de tierra agregada a la Dehesa del Saltillo – ya de su propiedad-, en el término de Lebrija[75]. Por último, en 1879, mismo año de su muerte, compró dos navazos en Bonanza, cuyos singulares huertos estaban muy cotizados en aquel tiempo[76]. Lo habitual fue que Argüeso redimiese de forma inmediata los censos, tributos u otras cargas con que pudieran estar gravadas las fincas que iba comprando.

4. La empresa vinatera
Fachada a la calle Mar del conjunto bodeguero de Argüeso (actualmente propiedad de Bodegas Yuste). 

Perteneciente a la segunda generación de bodegueros de la moderna vinatería en el actual Marco de Jerez[77], tras las primeras décadas de estancia en Sanlúcar, León de Argüeso se convirtió en uno de los principales vinateros de la ciudad, entre los que también se encontraban, de forma coetánea, Benigno Barbadillo, Manuel López Barbadillo, Eduardo Hidalgo, Cipriano Terán Carrera, Pedro Manjón, Faustino de la Piedra o Tomás Rodríguez, entre otros. Algunos de estos empresarios alternaron la empresa vinícola con otros negocios, como el de ultramarinos o la actividad financiera, como ocurrió en el caso de Argüeso[78].
Aunque tradicionalmente se viene considerando que la empresa “Herederos de Argüeso” fue fundada en 1822, tal como aparece en su etiquetado y material publicitario, esta fecha no ha sido constatada documentalmente como la de creación exacta de la empresa pues, como ya se ha mencionado, la primera fecha documentada de León de Argüeso en Sanlúcar es 1831, en cuyo año adquiere el Almacén del Reloj. En todo caso, para la empresa vinatera habría que partir de 1834, en cuyo año Argüeso compró la primera bodega de la calle Santa Ana.

Durante los años en que León de Argüeso regentó el negocio vinatero, éste se caracterizará por ser un tipo de empresa unipersonal, dirigida por lo que se ha venido en llamar el “capitán de la empresa” o “espíritu de la empresa”[79] Si bien, para ayudarle en sus actividades, Argüeso contó con su sobrino Manuel de Lucio Argüeso, hijo de su hermana María y llegado también de Arija, que le apoyó en todos los negocios y fue uno de sus tres herederos universales, administrando más tarde los bienes comunes de los tres herederos hasta su muerte. Con posterioridad también se trasladó a Sanlúcar, para ayudar a León, el joven Juan de Argüeso, nieto de su hermano Manuel. Asimismo, para las específicas tareas vinícolas, Argüeso contó con el apoyo del capataz de bodega, Agustín González Macías, que permaneció a su lado al menos durante los últimos años de su vida.

La evolución del negocio vinatero de León de Argüeso mantiene las características propias de la mayoría de empresas vinateras creadas durante el siglo XIX en el actual Marco de Jerez. En principio, el fundador suele adquirir algunas bodegas, introduciéndose en el negocio como almacenista de vinos. Seguidamente pasará también a ser productor o cosechero mediante la compra de viñas. Y, por último, entrará de lleno en la comercialización de los vinos. Se abarcaba así, de forma progresiva y en sentido vertical, todas las fases de la actividad vitivinícola, interviniendo directamente en el proceso productivo[80].

Aunque en el archivo conservado en la bodega “Herederos de Argüeso” no existe documentación de aquellas fechas, salvo algunos títulos de propiedad[81], por los datos contenidos en la testamentaría se puede obtener una cierta información sobre la evolución seguida por esta empresa vinatera. La carrera vitivinícola de León de Argüeso se inicia con la temprana adquisición de una bodega-granero en la calle Santa Ana (1834), que había pertenecido a la familia Arizón (destacados comerciantes con América durante el siglo XVIII)[82]. Algunos años más tarde compra la bodega “San Francisco”, situada en la exclaustrada huerta conventual de Santo Domingo (1841), cuyo solar contiguo también adquirió Argüeso (1861) para construir la bodega “San José”[83]. Estas dos últimas bodegas se constituyen en el núcleo originario del gran conjunto bodeguero que posee la firma “Herederos de Argüeso” (actualmente propiedad de Bodegas Yuste). Estas primeras adquisiciones bodegueras indican una decidida voluntad de León de Argüeso, desde sus inicios empresariales, de dedicarse al negocio del almacenamiento y comercialización de vinos.

Con la compra de las primeras viñas, el burgalés se introdujo pronto en la fase de producción para abastecer su negocio vinatero. En 1853 posee un total de 12,5 aranzadas de viñedos en Sanlúcar, distribuidos en cuatro fincas, incluida una viña situada en el pago de Martín Miguel de Sanlúcar (8 1/2 aranzadas)[84]. Un año antes de su muerte, en 1878, se hizo con la viña Burugena, situada en el pago de Burugena la Baja (Jerez), que ocupaba 39,70 aranzadas y parece perteneció a Antonio de Lucio y Argüeso[85]. Por otro lado, al fallecer León de Argüeso, tenía vendida una viña (8 ½ aranzadas) a Francisco Ávila y Toscano, que estaba situada en el pago Ventisquero del término de Chipiona, aunque aún no se había realizado la correspondiente escritura, que llevaron a cabo sus herederos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la empresa vinatera experimenta un progresivo proceso de expansión, mediante la adquisición de nuevas bodegas distribuidas por el centro urbano de Sanlúcar, si bien se advierte una clara intención de ir concentrando espacialmente las bodegas en dos manzanas muy próximas a la casa matriz del Almacén del Reloj, convirtiéndose poco a poco en núcleo principal el conjunto bodeguero situado entre la calle Mar y el callejón de la huerta de Santo Domingo[86]. Este proceso expansivo se materializó con la adquisición, en 1854, de las casas-bodega de la calle Benegil; y la compra, en 1859, de otra bodega en calle Bolsa, nº 30-Huerta de Santo Domingo[87]. Ya en la década de los años 70, Argüeso comprará el resto de bodegas propias de la empresa: bodega-granero en calle Mar, nº 10 (1874); casa-bodega en calle Trasbolsa, nº 32 (1875); casa con bodega en calle Trasbolsa, nº 16 (1876); y casa-bodega en calle Alcoba, nº 8 (1877). Además, en la viña Burugena existía una bodega con capacidad para 300 botas, colgadizo con cinco lagares y una prensa. A la muerte del fundador, se consigna en su testamentaría la posesión de nueve bodegas y dos viñas (Anexo III).
A lo largo de su trayectoria vinatera, León de Argüeso mantuvo negocios con los principales bodegueros de la zona, participando con éstos en algunos eventos. Por ejemplo, en 1873 Argüeso presentó sus vinos en la Exposición de Viena, obteniendo una Medalla al Mérito. Junto a él asistieron otros bodegueros sanluqueños, como Luis Colom Víctor, Diego Linares, Salvador Helvant, Joaquín Hontoria o Eduardo Hidalgo, quien consiguió una Medalla al Progreso[88]. Esta distinción le daría a Argüeso más prestigio y difusión de sus caldos que rentabilidad económica, pues en la exposición tan solo vendió una botella de vino[89]. A pesar de esta clara integración de Argüeso en la clase vinatera de la ciudad, resulta extraño que en la relación de los 58 Almacenistas de Vinos existentes en Sanlúcar, que publica una guía de la provincia en 1873, no aparezca consignado León de Argüeso[90].
El establecimiento de relaciones entre León de Argüeso y los vinateros de la comarca también vendría derivado, en algunos casos, de los empréstitos hipotecarios que realizó el arijano a algunos de estos bodegueros, tal como se desprende de su testamentaría, entre los que se hallaban, además de los ya citados, la Viuda y herederos de José Barrero Ruiz, Eduardo Miquelli y Botini o Francisco de Paula Vallejo y Ossorio, entre otros. Era habitual que, mientras duraban estos préstamos, Argüeso o su capataz se quedasen con unas llaves de las bodegas puestas en garantía. La capacidad financiera que permitió a León de Argüeso comenzar con estos préstamos desde mediados del siglo XIX se explica por la holgada situación económica que disfrutó desde esos años. Así, en 1851 Argüeso ya aparece entre los primeros contribuyentes de Sanlúcar[91].
Al fallecer Argüeso, en sus bodegas se hallaban almacenadas unas existencias totales de 32.161 arrobas de vinos y vinagres, valoradas en 351.857 pesetas, que junto a las vasijas (41.201 ptas.) y útiles de bodega (3.153 ptas.), sumarán un total de 394.291 pesetas. Si a estas existencias se añaden las bodegas y viñas, el capital de la empresa vinatera se sitúa en 590.878,50 ptas., suponiendo este negocio la tercera parte (33,68 %) del patrimonio total que poseía Argüeso (Anexo III). Entre los vinos almacenados se localizan manzanillas de diversas clases, vinos entremayor, vinos blancos (bajo y alto), vinos de color, amontillado y vinos dulces, además de vinagres de varias clases (Anexo IV). Tal como León de Argüeso dejó estipulado, una parte de estos vinos y vasijas fueron vendidos para comprar bienes inmuebles, a fin de liquidar la herencia dejada a sus parientes de la Montaña[92].
En un notable afán por conservar lo conseguido más allá de su muerte y mantener la continuidad de la empresa vinatera por él fundada, León de Argüeso impuso en principio a sus tres herederos la condición de proseguir en sociedad con la casa comercial y los bienes durante cuarenta años, precisando incluso la razón social que debía ostentar la empresa: “Herederos de D. León de Argüeso y Argüeso”. Cumplido el plazo impuesto, sus herederos podrían liquidar la sociedad, recibiendo cada uno la porción que le correspondiese[93]. Sin embargo, esta condición tan restrictiva fue anulada poco después, mediante un codicilo notarial, otorgado por Argüeso en septiembre de 1879, en el que revocaba la cláusula testamentaria anterior, liberando así a sus herederos para liquidar la herencia cuando les conviniese, pues “considerando ahora que por efecto de las circunstancias, y por otros motivos imprevistos, podrá suceder que no sea fácil ni posible cumplir la voluntad del Don León, por más que lo quieran y deseen sus herederos”[94].

Respecto a los posibles herederos de sus tres sobrinos, León de Argüeso hizo una particularidad con Francisca Díez Argüeso, hija de su hermana Francisca, cuya parte recaería en los hijos legítimos que pudiera tener y, si no los tuviera, pasaría a sus sobrinos carnales por ambas líneas, “exceptuando a Doña Antonina Castañeda y Castañeda y su descendencia, que nada recibirá si llegase el caso”, y tampoco podría heredar a Francisca su padre si la sobreviviese[95]. Esta limitación impuesta por el testador podría referirse a las más que probables desavenencias que Argüeso pudo tener en vida con las personas citadas, incluido su cuñado Juan Díez Gutiérrez.

5. Los herederos de León de Argüeso fundan dos empresas vinateras.
León de Argüeso dejó como sus únicos y universales herederos, a partes iguales, de todos sus bienes, acciones y derechos, a sus sobrinos carnales Manuel de Lucio y Argüeso y Francisca Díez de Argüeso y a su sobrino nieto Juan de Argüeso y Gutiérrez, estando entonces (1879) el primero y el tercero solteros y la segunda viuda, todos los cuales vivían con él en la casa del Reloj. En su testamento, León preveía el caso de que su sobrina Francisca no aceptase la herencia –posibilidad mencionada en dos ocasiones-, quedando entonces como sus únicos herederos Manuel y Juan, en cuya circunstancia éstos deberían pagar a Francisca una pensión diaria de veinticinco pesetas hasta su muerte[96]. Por otro lado, Argüeso estipuló que, aunque Francisca aceptase la herencia, la dirección y administración del capital y la sociedad serían ejercidas exclusivamente por Manuel y Juan o aquellas personas que designasen, prohibiéndole expresamente a Francisca intervenir en la liquidación de los bienes y la administración de la empresa, “puesto que no le concede autorización”, bajo pena de ser desheredada[97]. Desconocemos si esta falta de confianza de León en su sobrina, como administradora de la empresa, se fundamentaba en razones personales o podía ser un rechazo generalizado hacia la mujer como gestora empresarial.
Sin embargo, en la liquidación particional, Manuel de Lucio, en su nombre y en el de Juan Argüeso, que aún era menor de edad, pero se hallaba autorizado por su padre, Juan Argüeso y Fernández -viudo, labrador, de 52 años y vecino del pueblo de Llano-, mediante poder notarial, expusieron que ambos quisieron contar con Francisca Díez para practicar las diligencias de la testamentaría, pues manifestaron que Francisca poseía el mismo carácter de heredera universal que ellos, teniendo los tres la misma personalidad e iguales derechos, “sin quebranto de la voluntad del testador”. Manifestaron igualmente que, si no le concedían a Francisca estos derechos, “podría quizás sospecharse de la pureza con que proceden y de la lealtad que les anima”. Y también quisieron dejar constancia que Francisca Díez, “tanto por su confianza ilimitada en ellos, cuanto por respeto a las disposiciones del finado, ha resistido mucho aceptarla, exigiendo expresamente al hacerlo que se consigne así en este lugar”. Por tanto, concurrieron los tres para practicar el inventario, avalúo y partición de los bienes, así como a la firma de la testamentaría[98].
Tras la muerte de León de Argüeso, los tres herederos se mantuvieron unidos en sociedad hasta 1894, multiplicando en esos años el capital heredado. Durante ese tiempo administró la hacienda familiar y dirigió los negocios Manuel de Lucio y Argüeso (Arija. Burgos, 1822? – Sanlúcar, 1893), hijo de María Argüeso (hermana de León) quien desde muy joven había aprendido junto a León de Argüeso las claves de sus actividades económicas. En 1883 Manuel de Lucio aparece como comerciante y almacenista de vinos[99]. Como su tío León, no contrajo matrimonio ni tuvo descendientes directos. Vivió en la casa heredada de la calle Bolsa, aledaña al Almacén del Reloj, con su sobrino y heredero, Manuel de Argüeso y Lucio (Arija. Burgos, 1855 – Sanlúcar, 1937), que llegó a Sanlúcar con veinte años, donde se casó con la montañesa Irene del Río López (Reinosa. Santander, 1863), cuyos padres también tenían un almacén en la calle Cruces. Tuvieron tres hijos: Irene, Concepción y Manuel Argüeso del Río[100]. Cuando falleció Manuel de Lucio (1893), su capital ascendía a 1.366.108 pesetas, casi el triple de lo que había recibido trece años antes. A semejanza de su tío León, también dejó legados a diversas entidades religiosas y benéficas; y otros legados en metálico a algunos parientes de la Montaña. Nombró herederos, por mitad, a María Sainz Lucio, por un lado; y a sus sobrinos Manuel e Isabel de Argüeso y Lucio, por otro. Estos últimos hermanos aumentaron de tal modo su caudal que Isabel, casada con Bernardo Ortiz Roldán, dejó al morir 2.014.124 pesetas (1928)[101].

Juan Argüeso Gutiérrez (Col. particular).

El segundo heredero de León, Juan Argüeso Gutiérrez (Llano de Valdearroyo. Santander, 1857– Sanlúcar, 1899), nieto de Manuel Argüeso (hermano de León) se casó en 1883, cuando contaba veintiséis años, con la tercera heredera, Francisca Díez de Argüeso (Yuso. Santander, 1839 – Sanlúcar, 1913), que era prima de su padre, la cual tenía entonces cuarenta y tres años[102], es decir, diecisiete años mayor que Juan. Ambos contrajeron matrimonio en la entonces parroquia de Nuestra Señora de las Angustias de Corconte (Santander), inscribiéndose el matrimonio en Sanlúcar al año siguiente. Francisca, hija de Francisca Argüeso (hermana de León) se había casado en primeras nupcias con Bonifacio Castañeda[103], con quien ya vivía en Sanlúcar en 1860, del que quedó pronto viuda y sin descendencia, yendo a vivir con León de Argüeso. El nuevo matrimonio vivió en la casa del Reloj –heredada proindiviso por Manuel de Lucio y Juan de Argüeso- y no tuvieron descendencia. Heredaron a Francisca sus sobrinos, Severina y Vidal Gutiérrez Díez, y su medio hermano Hermenegildo Díez Fernández[104].

Juan Argüeso Gutiérrez falleció joven, a los 42 años, legando 2.817.750 pesetas[105], cuya cifra quintuplicaba el capital legado por su tío León, de las que 1.373.342 ptas. heredó su viuda; y 965.338 ptas. su hermano Manuel Argüeso Gutiérrez (Llano, 1853). Este último también vivió unos años en la casa del Reloj con León de Argüeso[106] y se casó en Reinosa con su prima Martina González Castañeda, siendo padres de varios hijos, que entroncaron con familias sanluqueñas pertenecientes en su mayoría a la burguesía vinatera[107].
Por tanto, se observa que en la tercera y cuarta generación de la familia Argüeso ya se cumplía ese principio básico de la mentalidad propia de la burguesía vinatera, consistente en la concentración de capitales empresariales y el avance social mediante el matrimonio con miembros de otras familias bodegueras. Se fortalecían de este modo los lazos de cohesión social y la consolidación de una élite vinatera, que en muchos casos se fundamentó en la endogamia, aunque este último rasgo se advierte ya en los miembros de la familia Argüeso desde la segunda generación (matrimonio entre Juan y Francisca)[108].
Durante los primeros años, en que los tres herederos se mantuvieron en sociedad, prosiguió el incremento del patrimonio recibido. Mantuvieron el grueso de los bienes heredados de León de Argüeso, aunque en 1884 ya se advierte la venta de algunos inmuebles –las casas de Bonanza se redujeron a la mitad- y la incorporación de nuevas fincas, como el Cortijo de Arana o Mojón Blanco en Jerez (516 aranzadas); cortijo Cabeza Alcaide (1.138 aranzadas), casa en calle Bolsa, 35; casa en calle San Jorge, nº 4, entre otras[109].
También los herederos de León continuaron con la actividad de los empréstitos. Así, por ejemplo, en 1885 los tres herederos realizan un préstamo hipotecario a Rosario Esper Moyano de 14.000 pesetas sobre la casa de la calle Bolsa, nº 16[110]. Por otro lado, esta gran capacidad financiera, que disfrutaron los herederos de Argüeso, les permitió ofrecerse y prestar en 1882 al Ayuntamiento de Sanlúcar 25.000 pesetas, sin interés, debido a la gran sequía que se sufrió aquel año y a los escasos recursos del Consistorio[111].
La notable actividad benéfica y caritativa que distinguió a León de Argüeso fue continuada por sus tres  herederos, cuya segunda generación entrarían de pleno en la mentalidad burguesa propia del siglo XIX, para la que el ejercicio de la caridad y la beneficencia, esto es, el denominado “buen uso de la riqueza”, constituía un indicativo de prestigio social[112]. Así, Manuel de Lucio Argüeso, dejaría a su muerte (1893) varios legados a favor de los conventos de dominicas y carmelitas descalzas, asociación San Vicente de Paúl, Hermanitas de los Pobres del Asilo, convento de capuchinos y Hermandad de San Pedro”[113]. Y Juan de Argüeso Gutiérrez (1899) realizó en vida numerosas obras sociales, por lo que popularmente se le llamó “padre de los pobres”, además de edificar la Capillita del Carmen (1886) para enterramiento de sus herederos. Sobre la faceta benéfica de este nuevo patriciado vinatero, resultan muy significativas las elogiosas palabras que dedica en 1905 José Antonio Caballero al ya desaparecido Juan de Argüeso:
“Mucha de la popularidad e importancia comercial de la casa, le fue debida a uno de los sobrinos herederos del fundador de ella, al malogrado Don Juan de Argüeso, fallecido en la plenitud de la vida y cuyo recuerdo aún se conserva entre los sanluqueños que le consideraban como un modelo de caballeros y uno de sus más distinguidos convecinos. Amantísimo del trabajo y asiduo protector de las clases humildes y trabajadoras, engrandeció el negocio de vinos, fomentó industrias y contribuyó con su riqueza a la edificación de numerosas obras que daban pan y ocupación a considerable número de obreros, al mismo tiempo que servían para urbanizar a la ciudad, cuyos hijos -y en su nombre el Ayuntamiento- han sabido perpetuar su memoria rotulando con su nombre y apellido la antes llamada calle de Las Cruces, donde habitó y finó este patricio, llamado con sobrada justicia el padre de los pobres"[114]
Logotipo de la empresa "Herederos de Don León de Argüeso", creado en 1894 por el matrimonio Juan de Argüeso y Francisca Díez.

Tras la muerte de León de Argüeso, la empresa vinatera “Herederos de D. León de Argüeso y Argüeso” pasó a ser societaria, al estar compuesta por los tres sobrinos y herederos. Un año después de fallecer Manuel de Lucio, en 1894, se liquidó la sociedad, dividiéndose materialmente la herencia. A partir de entonces se constituyeron dos empresas bodegueras diferentes. Por un lado, el matrimonio formado por Juan de Argüeso y Francisca Díez fundaron la firma “Herederos de Don León de Argüeso”, creándose entonces el logotipo de esta empresa, que se ha mantenido hasta la actualidad. El registro oficial de este distintivo empresarial fue solicitado en noviembre de 1894 por los “Sres. Herederos supervivientes de D. León de Argüeso”, como marca de comercio para distinguir "Vinos Generosos"[115].
Esta “marca de la casa” está configurada por un triángulo equilátero invertido, en cuya orla aparece inscrito el nombre comercial “Herederos de Don León de Argüeso” y en la base “Marca Registrada”. En el centro del triángulo se ubica la figura de una botella jerezana, a cuyos lados aparece la curiosa leyenda “Los 2” y en la etiqueta del envase se inscriben las iniciales “F y J”, haciendo alusión ambos elementos a Francisca Díez y Juan de Argüeso, como los dos herederos universales de León de Argüeso que quedaban vivos tras la muerte de Manuel de Lucio. Al fallecer Juan de Argüeso (1899), la empresa fue dirigida por Vidal Gutiérrez Díez, sobrino de Francisca Díez, que también fue concejal del Ayuntamiento[116]. La firma girará entonces bajo la razón social “Herederos de Juan de Argüeso”, con cuyo nombre se registraron en 1906 las marcas de manzanilla pasada “San León” (en honor del fundador) y “Argüeso[117]. Además, esta bodega comercializará otras marcas, aún en vigor, como los amontillado “Argüeso” y “Las Medallas”, cuyas soleras y denominación compartieron con Manuel de Argüeso. En 1925 la empresa se transformó en Sociedad Anónima, pasando a llamarse “Herederos de Argüeso, S. A.” hasta la actualidad.

Etiqueta de manzanilla pasada San León, de 1906.
Por otro lado, tras disolverse la primitiva sociedad (1894), Manuel de Argüeso y Lucio, uno de los herederos de su tío Manuel de Lucio, fundó la firma vinatera “Manuel de Argüeso”, cuyo nombre comercial fue registrado en 1905[118]. La imagen de identidad empresarial de “Manuel de Argüeso” fue registrada en 1907 para distinguir “vinos, aguardientes y licores”[119], estando compuesta por un pequeño león rampante, que sostiene una bandera de España y aparece rodeado de medallas alegóricas. La actividad de esta empresa se desarrollará también en Jerez de la Frontera, adquiriendo la antigua firma “Gutiérrez Hermanos”. Esta bodega comercializará las marcas de manzanilla “Santa Ana”, denominación que alude a la primera bodega de León, y amontillado “Don Pelayo”, cuyas marcas se anuncian en 1905[120], además de amontillado “Las Medallas”, entre otras. Su actividad se centrará en una bodega situada en la calle Banda Playa[121] y la casa matriz se ubicó en la finca heredada de la calle Bolsa, colindante al antiguo Almacén del Reloj. Esta empresa fue vendida por los descendientes en 1994 a Bodegas Valdespino de Jerez (hoy integradas en el Grupo Estévez)[122].
Los tres sobrinos de León de Argüeso y sus respectivos herederos continuaron la expansión empresarial de las dos bodegas constituidas a partir de 1894, situándose hasta bien entrado el siglo XX a la cabeza del sector vitivinícola de Sanlúcar y figurando entre los primeros capitalistas de la ciudad. Así lo demuestra la posición que ocupan entre los 129 almacenistas consignados en una “Relación de Existencias de Soleras en Sanlúcar” de 1903, donde Francisca Díez, Viuda de Juan de Argüeso, se sitúa en tercer lugar con 2.926 vasijas asentadas; y Manuel de Argüeso aparece en la sexta posición con 1.885 vasijas[123].
Entre los setenta y dos socios accionistas fundadores que constituyeron la “Previsión Vinícola” en 1919, se sitúa en tercer lugar “Herederos de Juan de Argüeso”, que suscribió treinta y siete acciones; ocupando el puesto decimonoveno Manuel de Argüeso Lucio con diez acciones. El número de acciones coincide con el de trabajadores fijos existentes en cada empresa[124]. Aquel mismo año de 1919 Manuel de Argüeso Lucio y los Herederos de Juan de Argüeso ocupan el primer y segundo puestos entre los principales capitalistas de Sanlúcar, con siete millones de pesetas el primero y cuatro millones los segundos[125].
La firma “Herederos de Argüeso” se mantuvo en manos de los herederos de León de Argüeso hasta 2006, en cuyo año fue adquirida por una sociedad vinculada al sector inmobiliario, perdiendo su tradicional carácter familiar. Esta nueva empresa, aunque continúa con el negocio vinatero, tiene en proyecto trasladar la actividad a una bodega de la carretera de Chipiona y demoler gran parte del conjunto bodeguero creado por el fundador entre la calle Mar y el callejón de Santo Domingo (13.871,09 m2) para edificar más de doscientas viviendas. Dentro de este conjunto se conservan históricas dependencias de gran interés artístico, como el refectorio y parte de la sacristía del antiguo convento dominico.

Hace pocos años la empresa vinatera ha sido adquirida por Bodegas Yuste, de Sanlúcar de Barrameda.

* * *

ANEXO I
ESTRUCTURA DE CAPITAL DE LEÓN ARGÜESO Y ARGÜESO (1880)

Valor (Ptas.)
%  Valor Total
ACTIVOS FIJOS
Activos Fijos Inmuebles
Fincas Urbanas en Sanlúcar
284.280,43
16,20
Fincas Rústicas (Sanlúcar, Jerez, Lebrija y Las Cabezas de san Juan)
350.022,75
19,95
Fincas rústicas y urbanas en las provincias de Burgos y Santander
50.914,00
2,90
Total Fijos Inmuebles:
685.219,18
39,06 %
Activos Fijos Muebles
Utensilios bodega
3.153,00
0,17
Vasijería instalada
39.561,00
2,25
Muebles-enseres casa
5.192,00
0,29
Mobiliario-instalaciones almacenes
5.104,00
0,29
Total Fijos Muebles:
53.010,00
3,02 %


ACTIVOS CIRCULANTES

Líquido en caja
51.200,00
2,91
Existencias de vinos
351.857,00
20,06
Vasijería vacía
1.640,00
0,09
Géneros de Almacén
68.863,00
3,92
Deudas a favor (venta vinos)
44.105,00
2,51
Deudas a favor (géneros de almacén)
7.268,25
0,41
Préstamos corto plazo (pagarés)
111.271,25
6,34
Créditos hipotecarios
366.328,07
20,88
Otros
13.186,25
0,18
Total Activos Circulantes:
1.015.718,82
57,91 %
TOTAL CAPITAL
1.753.948,00
100 %
Fuente: A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Elaboración propia.



ANEXO II
INVENTARIO - GÉNEROS DE ALMACÉN – 1880
640 arrobas




Azúcar en 40 cajas
- 200 a 14 ptas. / Ud.
- 200 a 12, 75 ptas. / Ud.
- 240 a 11,75 ptas. /Ud.

8.170,00




385 arrobas
Arroz en sacos de 1ª, 2ª y 3ª clase, a 7, 6,50 y 6,20 ptas./Ud.
2.506,00
1200 arrobas
Azufre en 300 sacos (2,75 ptas. / Ud.)
3.300,00
105 arrobas
Habichuelas en 15 sacos a (5,75 ptas. / Ud.)
603,75
84 arrobas
Frijoles en 12 sacos (6,50 ptas. / Ud.)
546,00
960 libras
Manteca del reyno (1,74 ptas. / Ud.)
1.670,00
80 libras
Manteca de Hamburgo (2,25 ptas. / Ud.)
180,00
400 libras
Manteca de puerco (1,64 ptas. / Ud.)
656,00
161 cajas
Petróleo (22,50 ptas. / caja)
3.622,50
6 quintales
Bacalao (40 ptas. / quintal)
240,00
4 arrobas
Queso de cabra (11 ptas. / Ud.)
44,00
1 arroba
Queso de Hamburgo
31,25
48 arrobas
Pimiento molido (17,50 / Ud.)
840,00
21 quintales
Café (125 ptas. / Ud.)
2.625,00
27 libras
Te (3 ptas. / Ud.)
81,00

Papel de distintas clases
1.107,00
200 paquetes
Velas (1 pta. / Ud.)
200,00
100 libras
Tocino salado (1,50 cts. / Ud.)
150,00
145 arrobas
Jabón fino (9 ptas. / Ud.)
1.305,00
10 libras
Chorizo (2 ptas. / Ud.)
20,00
9 arrobas
Pasas (4,50 ptas. / docena)
40,50
20 arrobas
Higos (3 ptas. / docena)
60,00
513 libras
Chocolate varias clases (1,50 ptas. / Ud. - media)
764,50
17 arrobas
Fideos (7 ptas. / Ud.)
119,00

Sedas, algodones, hilos, botones, cucharas de palo, cucharones de palo, molinillos, clavazones, plomos, yesca, fósforos, alucema y otra porción de efectos de refino, así como azafrán, canela, pimientas y demás efectos de quincalla
27.276,75

Mostradores, estanterías, pesos, pesas y demás
útiles y enseres propios de los establecimientos
de comercio de refino y quincalla
5.104,00
30 fanegas
Habas (10 ptas. / Ud.)
300,00
225 fanegas
Trigo (13,55 ptas. / Ud.)
3.048,75
101 fanegas
Cebada (6 ptas. / Ud.)
606,00
21 fanegas
Garbanzos (37,50 ptas. / Ud.)
787,50
8 fanegas
Alverjones (10 ptas. / Ud.)
80,00
12 fanegas
Alpiste (11 ptas. / Ud.)
132,00
33 fanegas
Maíz (11,50 ptas. / Ud.)
379,50
605 arrobas
Aceite (13,50 / Ud.)
8.167,50




Total
74.763,50
        Fuente: A.B.H.A. Testamentaría de León Argüeso y Argüeso. Elaboración propia  



ANEXO III

EMPRESA VINATERA DE LEÓN DE ARGÜESO Y ARGÜESO (1880)

ESTRUCTURA DE CAPITAL

ACTIVOS FIJOS

Activos Fijos Inmuebles

Situación
Superficie M2 / aranzadas
Valor Ptas.


Bodegas
Casas-bodega
Bodegas-granero

Cjón. Huerta Sto. Domingo, 3
Trasbolsa, 16
Trasbolsa, 32
Alcoba, 8
Benegil, 3 y 5
Cjón. Huerta Sto. Domingo, 1
Bolsa, 30 – Huerta Sto. Domingo
Santa Ana, 11
Mar, 10
833,00
649,00
212,30
647,34
421,00
118,17
2.629,00
675 ,00
407,74
17.500,00
11.910,00
6.125,00
8.000,00
9.102,00
1.882,50
20.250,00
11.250,00
10.030,00
Total Bodegas:
9

6.171,55
96.049,50
Viñas

Pago Martín Miguel (Sanlúcar)
Burugena (Jerez)
8 ½
39
7.437,50
30.008,50
Total Viñas:
2

47,50
37.446,00
Activos Fijos Inmuebles:                                                                                       133.495,50                                                                                                   
Activos Fijos Muebles
Utensilios de bodega
3.153
Total Activos Fijos Muebles:
3.153

ACTIVOS CIRCULANTES

Existencias vinos
 32.161 arrobas
351.857
Vasijería
 1.233  botas (41 vacías)
41.201
Deudas  ventas vinos
 Mercado Nacional
44.105
Líquido en caja
         
17.067
Total Activos Circulantes:
454.230
ACTIVO TOTAL:
590.878,50
Fuente: A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Elaboración propia. En el líquido en caja se ha consignado la tercera parte del efectivo en caja declarado en la Testamentaría (51.200 ptas.)






                                                                 ANEXO IV
EXISTENCIAS  EN BODEGAS DE LEÓN DE ARGÜESO  (1880)
Arrobas

Tipos

Ptas./@
Valoración

Nº Vasijas

Ptas.
2.092
Manzanilla 1ª Clase*
22,5
47.070,00
* 100
3.182,50
1.512
Manzanilla 2ª Clase*
17,5
26.460,00
* 56
2.280
2.167
Manzanilla 2ª Clase*
15
32.505,00
* 83
792,5
1.763
Manzanilla 3ª Clase*
13,75
24.241,25
* 53
3.080
1.596
Manzanilla 3ª Clase
12,5
19.950,00
57
2.505
810
Vino entremayor*
12
9.720,00
* 88
1.697,50
2.941
Vino entremayor*
11,25
33.086,25
* 111
1.600
1.627
Vino entremayor*
8,75
14.236,25
* 55
2.340
4.272
Vino entremayor
7,5
32.040,00
138
5.242,50
4.267
Vino blanco alto
6,25
26.668,75
138
5.922,50
1.316
Vino blanco bajo
3,5
4.606,00
47
1.835
1.699
Vino blanco bajo
4,5
7.645,50
55
2.140
307
Amontillado 1ª
25
7.675,00
12
350
1.054
Vino de Color 1ª
17,5
18.445,00
33
914
1.410
Vino de Color 2ª
15
21.150,00
29
902,5
1.468
Vino de Color 3ª
8,75
12.845,00
49
1.685
390
Vino Dulce Varias clases
20
7.800,00
15
655
739
Vinagre 1ª 
5
3.695,00
25
960
731
Vinagre 3ª* 
2,75
2.018,00
* 48
1.477,50




41 vacías
1.640,00

Totales

32.161 @
Vinos y Vinagres
351.857,00
1.233
Vasijas
41.201,00

Útiles bodega
3.153,00
Total vinos, vasijas y útiles:
394.291,00
Fuente: A.B.H.A. Testamentaría de León Argüeso y Argüeso. Elaboración propia  

* Vinos y cascos vendidos para adjudicar la hijuela de bienes legados en Burgos y Santander


FUENTES DOCUMENTALES:
A.B.H.A. Archivo Bodega Herederos de Argüeso
A.M.S.B. Archivo Municipal Sanlúcar de Barrameda
A. D. B. Archivo Diocesano de Burgos
R.P.V. Registro de la Propiedad de Villarcayo (Burgos)
Informe del tratamiento archivístico aplicado sobre el fondo documental histórico de la bodega “Herederos de Argüeso, S.A.”. Unidad de Estudios Históricos del Vino. Universidad de Cádiz, 2000

BIBLIOGRAFÍA:
ARGÜESO SECO, Carlos (2002): Página de los Argüeso [en línea] Dirección URL: <http://es.geocities.com/carguesos/>. [Consulta: 20 enero 2009]
BARBADILLO DELGADO, Pedro (1989): Historia de de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Ed. Facs. 1942)
BARBADILLO RODRÍGUEZ, Manuel (1995): La Manzanilla. Sanlúcar de Barrameda, Bodegas Barbadillo
BARBADILLO ROMERO, Antonio Pedro (1993): Historia de las bodegas Barbadillo. Sanlúcar de Barrameda, Antonio Barbadillo, S.A. (2ª Ed.)
Boletín Oficial de la Propiedad Industrial. Madrid
CABALLERO, José Antonio (1905): Guía de Sanlúcar de Barrameda. Jerez de la Frontera.
-       (1907) Guía de Sanlúcar de Barrameda, Rota y Chipiona. El Puerto de Santa María.
-       (2008) Siluetas Sanluqueñas. Sevilla, Extramuros Facsímiles (Ed. Facs. de 1911)
FERNÁNDEZ NAVAMUEL, Jesús (1998): León de Argüeso, una voluntad de hierro. Arija.
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Otros recursos en Internet:
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- INE. Instituto Nacional de Estadística, [en línea]. Dirección URL:  http://www.ine.es/intercensal/busquedaMunicipio>. [consulta: 14/11/2008]

* * *


NOTAS


[1] Manuel de Argüeso Álvarez (Arija, 1769) se casó con Isabel de Argüeso Gutiérrez, (Arija, 1763) y fueron padres de Melchora (1792), Manuel (1795), María (1798); León (Arija, 1801 – Sanlúcar, 1880); Francisco (1804); y Francisca (1806). En Argüeso Seco, Carlos: Página de los Argüeso [en línea], Argüeso. Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, Dirección URL: <http://es.geocities.com/carguesos/otrosArguesos.htm> y <http://es.geocities.com/carguesos/1768.htm>. [Consulta: 12/12/2008>]
[2] Argüeso Seco, Carlos: Página de los Argüeso, [en línea]. Dirección URL:  <http://es.geocities.com/carguesos/otrosArguesos.htm>. [Consulta: 12/12/2008] 
[3] Esta información, procedente del archivo de la Hermandad, ha sido facilitada por Ignacio Ruiz de Villegas.
[4] Francisco Páez de la Cadena fletó en 1775 el navío “Nuestra Señora de la Concepción y San Nicolás de Bari”, para llevar al puerto de Veracruz un cargamento de 200 barriles de vino, 30 pipas de vino y 395 barriles de aguardiente. En Arija [en línea], Dirección URL: <http://www.arija.org/es/index.php?title=Don_Le%C3%B3n_de_Arg%C3%BCeso>. [Consulta: 09/12/2009]
[5] Argüeso Seco, Carlos: Página de los Argüeso [en línea] Argüeso. Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Dirección URL: <http://es.geocities.com/carguesos/GENEALOGIA.htm>. [Consulta: 09/12/2009]
[6] Ruiz de Villegas Herrera, Ignacio (2000: 29)
[7] Ruiz de Villegas, Ignacio (2000: 22, 26, 59 y 81)
[8] Barbadillo Rodríguez, Manuel (1995: 292-293 y 347)
[9] Maldonado Rosso, Javier (1995: 96)
[10] Marco de Lara, Carlos (1883: 121)
[11] INE. Instituto Nacional de Estadística, [en línea]. Dirección URL: <http://www.ine.es/intercensal/busquedaMunicipio>. [consulta: 14/11/2008]
[12] Barbadillo Delgado, Pedro (258-259)
[13] Ibídem, p. 259
[14] Barbadillo Romero, A. P. (1993: 54)
[15] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información nº 275 (13/02/1999)
[16] Huesca Navarro y Jiménez Rivas (2001: s/p)
[17] Ibídem
[18] Ibídem
[19] Archivo de Bodegas Herederos de Argüeso (en adelante, A.B.H.A.) Testamentaría de León de Argüeso y Argüeso. Inventario de “Muebles y Menages de Casa”: 12 Sillones de estrado, que son de caoba ya usado (100 ptas.); 4 Butacas también usadas (100); 1 Espejo de regular tamaño, caña dorada (80); 1 Espejo más mediano (40); 1 Mesa con tapa de piedra (50); 4 Cuadros de pintura al óleo (160); 1 Retrato de cuerpo entero de D. León con caña dorada (100); 1 Alfombra de la sala de entrada (50); 2 Sofás usados (125); 1 Mesa de comedor de pino barnizado (80); 1 Vajilla de pedernal, con copas y vasos (90); 1 Aparador de pino barnizado (80); 24 Sillas de rejillas en asiento (120); 12 Sillas de paja (32); 2 Mesas de pino (20); 1 Mesa de escritorio y 1 carpeta (60); 1 Cama de caoba de una persona (100); 6 Camas de hierro de persona (250); 14 Colchones de lana (420); 36 Sábanas (180); 14 Cobertores (140); 14 Almohadas y 36 fundas (185); 8 Colchas de cama (80); 6 Mesillas de noche (60); 6 Escupideras y 2 recados (8); 3 Tocadores con palanganas y jarras (80); 6 manteles y 36 servilletas (66); 1 Guardarropa de pino y una Caja para fondos (325); 2 Cómodas (50); 1 Ropero de pino barnizado (50); 4 Pares de cortinas (45); 3 Esteras, 3 quinqués y 4 palmatorias de metal (85); 2 Escribanías de metal (11); 1 Prensa copiador (10); 4 Banquetas de gutaperchas (30); 12 Cubiertos de planta compuestos de cuchara y tenedor (300); 1 Cucharón de plata (30); 12 Cucharitas de plata (60); 12 Cuchillos con cabo de platina (40); Cazuelas, ollas, latas y demás utensilios de cocina (50); 1 Berlina de paseo (1.250). La totalidad de estos bienes muebles fueron valorados en 5.192 ptas. (entre paréntesis, la valoración en pesetas)
[20] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimoséptima.
[21] Ramos Santana, Alberto (1996: 174-181)
[22] Maldonado Rosso, Javier (1998: 367-368)
[23] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veintisiete. Este último testamento de León de Argüeso fue otorgado en Sanlúcar de Barrameda, el 21 de enero de 1879, ante el notario don Plácido López de Iturralde, y anulaba los tres anteriores testamentos, otorgados en 6 de julio de 1861; 13 de marzo de 1871; y 31 de agosto de 1877. 
[24] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso y Argüeso. Testamento. Cláusulas tercera y cuarta.
[25] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimotercera.
[26] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula tercera.
[27] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula quinta.
[28] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimoctava.
[29] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimotercera. Estos dependientes eran Raimundo Gutiérrez de Ahumada, Evaristo Gutiérrez Argüeso, Felipe Gutiérrez Sainz, José García Pérez, José García Díez, Federico Martínez, Faustino González Argüeso, Gregorio Bustamante y Argüeso y Bernardino Bustamante y Argüeso. Al capataz de bodega, Agustín González Macías, recibió 1.250 pesetas. Las cantidades oscilaron entre 250 y 1.250 pesetas.
[30] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Escritura de la Fundación otorgada en Sanlúcar de Barrameda, en 23 de noviembre de 1871; y Escritura de 31 de agosto de 1877 (citadas en Testamento)
[31] R.P.V. (Registro de la Propiedad de Villarcayo) Tomo 1435. Fincas nº 89, 90, 168 y 169. Escrituras de 4/07/1870; 12/07/1870; 19/06/1877; y  25/06/1879.
[32] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusulas novena a duodécima.
[33] Fernández Navamuel, Jesús (1998: 27)
[34] Ibídem. Artículo 35
[35] Arija [en línea], Dirección URL: <http://www.arija.org/es/index.php?title=Subastado_el_Colegio_de_Arija>. [Consulta: 10/12/2008]
[36] Ramos Santana, Alberto (1996: 179)
[37] Arija [en línea], Dirección URL: <http://www.arija.org/es/index.php?title=Calle_Don_Le%C3%B3n_de_Arg%C3%BCeso>. [Consulta: 10/12/2008]
[38] Huesca Navarro y Jiménez Rivas (2001: s/p)
[39] Ramos Santana, Alberto (1996: 174)
[40] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso y Argüeso. Testamento. Cláusula decimocuarta. Este legado fue para sus sobrinos carnales, los tres hijos de su difunto hermano Manuel (Juan, Francisca y Bernarda de Argüeso y Fernández); los dos hijos de su difunta hermana María (Petra y María de Lucio y Argüeso); los hijos de la difunta Antonia de Lucio y Argüeso y nietos de su hermana María (Paula, Miguel, Valentina y Gregoria Castañeda y Lucio); sus sobrinos segundos e hijos de su sobrina difunta Ignacia Castañeda y Argüeso, y nietos de su hermana Melchora (Bonifacia, Brígida, Martina, Venancia y Domingo González Castañeda); su sobrina segunda, María de Lucio Ruiz, hija de su sobrino Bernardino de Lucio y Argüeso; su sobrina segunda, María Sainz de Lucio, hija de Paula de Lucio y Argüeso. A Petra de Lucio y Argüeso le legó además 25.000 ptas.; y al hijo de ésta, su sobrino segundo, Manuel de Argüeso y Lucio, 10.000 ptas.; y a su sobrina segunda, Antonina Castañeda y Castañeda, hija de Pedro Castañeda y Argüeso. Para llevar a cabo esta liquidación se concedió un plazo de dos años, corriendo los gastos por cuenta de los legatarios. En la Liquidación se resolvió adjudicar a estos herederos los bienes que ya disfrutaban, puesto que León de Argüeso tenía entregados estos inmuebles para su disfrute “mucho tiempo antes de ocurrir su fallecimiento”, y que ellos mismos dividirían previo acuerdo con los testamentarios. De igual manera, continuarían disfrutando de los rendimientos de los bienes, como lo habían hecho hasta entonces. (Liquidación - Supuestos y Declaraciones.- Seis)
[41] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso y Argüeso. Testamento. Cláusula decimoquinta.
[42] A.B.H.A. Testamento de León de Argüeso y Argüeso. Cláusula decimosexta. Este legado, consistente en cantidades que oscilaban entre 250 y 3.750 pesetas, recayó en sus primos hermanos, José, Juana, Simona y Manuel de Argüeso; Eugenio Fernández Argüeso; María González, viuda e hijos de Bonifacio García; hijos de Manuel Escalada (Manuel, Manuela y Teresa Escalada y Díez); María Escalada; y 3.750 ptas. para la Srta. María Escalada y Ramela, hija mayor de Antonio Escalada y vecina de Sanlúcar.
[43] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. En la provincia de Burgos, León de Argüeso compró fincas en Arija; y en la provincia de Santander adquirió otras fincas en las localidades de Llano, Bimón, La Riva, Bustamante, Villasuso, Monegro, Orzales, Quintanilla, Las Rozas, Arroyo, Aguilera, La Magdalena, La Costana, Villanueva, Renedo, Matamorosa, Cañeda, Morancas, Requejo, Lanchares, Quintana, Suso y Corconte.
[44] Fernández Navamuel, Jesús (1998: 36-44)
[45] Barbadillo Delgado, Pedro (1989: 422)
[46] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veinte. Antonio Escalada Rodríguez aparece como cosechero de vinos en 1905, habitando en calle Mesón del Duque (Caballero, José Antonio, 1905: 175)
[47] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veinticinco.
[48] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veinticuatro.
[49] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. En 1831 León de Argüeso compra la mitad pro indivisa de esta casa en la calle de las Cruces nº 8 (actual nº 10), a Josefa Zabalza y a su hijo menor José Antonio de la Paz y Zabalza (escritura de 17/09/1831). Esta parte, donde estaba el almacén, se hallaba gravada con un censo de 11.000 reales de capital a favor del convento de Regina Celi, que fue redimido en 1856 por León de Argüeso. En 1845 compró a Manuela Rodríguez de los Ríos, Vda. de Francisco Díez Pérez (hijo de Toribio Diez), dos quintas partes de la otra mitad de la casa (escritura de 03/07/1845); y en 1847 compró a Teresa, Florentina y María Díez Pérez, las otras tres quintas partes que restaban (escritura de 20/08/1847) Manuel Márquez Vargas actuó en todas las compras. Esta finca ocupaba 434 m2.
[50] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta casa, situada en calle de las Cruces, nº 8 (298 antig.), tenía 212,55 m2. En base a las leyes desamortizadoras de 1855 y 1856, la finca fue subastada y rematada a favor de Bernardo Manuel de la Calle, a pagar en quince plazos y catorce años, otorgándose la escritura de venta en Cádiz (17/06/1856). Unos meses más tarde, León de Argüeso compró la casa a Bernardo de la Calle (06/10/1856), pagando las obligaciones contraídas por éste. Esta misma casa había salido a subasta por el Estado en 1844, declarándose desierta (Vegazo Palacios, 2007: 84-85) La totalidad de la finca, dos casas agregadas, aparece valorada por la Testamentaría en 25.810 pesetas.
[51] Ramos Santana, Alberto (1992: 32-33)
[52] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 275 (13/02/1999)
[53] Ramos Santana, Alberto (1996: 169-170)
[54] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veinte. En caso de que faltase alguno de los albaceas, León de Argüeso nombró también a Manuel de Argüeso y Lucio, residente en Arija; a Gregorio Bustamante y Argüeso, residente en Sanlúcar; y a Francisco de Paula Ruiz y Ruiz, vecino de El Puerto de Santa María.
[55] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimotercera.
[56] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 269 (02/01/1999)
[57] A.M.S.B. Libros de Amillaramientos de Riqueza 1853 (Leg. 2063), 1863 (Leg. 1474) y 1873 y (Leg. 1053). En 1853, Argüeso declara lo bienes rústicos: una aranzada de viña en pago La Cañada de Pan y Ajo; 8 ½ aranzadas de viña en pago Martín Miguel; dos aranzadas de viña en pago Atalaya Chica; una aranzada de viña en pago Majadillas; ½ aranzada de siembra de secano; y cinco aranzadas de pastos. Bienes urbanos: casa en calle de las Cruces; bodega-granero en calle Santa Ana y bodega en Callejón de la Huerta de Santo Domingo (total: 16.881) En 1863 descienden los bienes rústicos, despareciendo la viña de Martín Miguel, y aumentan los urbanos con ocho inmuebles (total: 23.773 reales) Y en 1873, entre los rústicos sólo aparece 8 ½ aranzadas de viña en pago Martín Miguel y 18 fincas urbanas (total: 53.270 reales)
[58] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa en calle Regina, nº 8, esquina a calle Zárate, comprada en 1857 a Lorenza del Villar y Pedro, María de los Dolores y Josefa de Sierra (sic) y Villar. Contaba con 215,45 m2 y fue valorada en 10.776,25 pesetas. En 1905 este “Almacén de la Mata” aparece a nombre de Eulogio Martín (Caballero, 1905)
[59] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa-almacén de San José en calle Ancha, nº 5, esquina a calle Muleros, adquirida en 1867 por subrogación de derechos y bienes de Francisco Fernández y Abeño, que la heredó de su tía, María Teresa Fernández y González. El resto de la finca fue comprada en 1868 a Manuel y Francisco de Paula Fernández y González. La finca tenía 166 m2 y fue valorada en 10.011 ptas.
[60] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Con Bonifacio Castañeda, a mitad pro indivisa, Argüeso compra en 1860 una casa en calle Trascuesta, esquina a calle Carmen Viejo, a José María, Carlota y Francisco de Paula Miranda y Hontoria, que contaba con 154 m2 y fue valorada en 3.250 ptas. Por otro lado, en 1862, adquieren una casa en calle de la Plata, nº 31 a Juan Pérez Ordiales, cuya finca tenía 226 m2 y fue valorada en 2.500 ptas.
[61] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Finca adquirida por pública subasta al concurso de acreedores de Agustín Domínguez y Moreno. La casa tenía 159,17 m2 y fue valorada en 15.098 ptas.
[62] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. En 1854 Argüeso adquiere (parece que como resultado de la garantía de un préstamo hipotecario) las casas contiguas al Almacén del Reloj, situadas en la calle Benegil, 3 y 5 a Bruno (sic) de la Vega e hijos (Vega Moreno), las cuales tenían una superficie de 212 m2 y 209 m2, respectivamente, y fueron valoradas en la Testamentaría en 4.102 y 5.000 pesetas.
[63] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa en Bonanza, nº 1 (línea del muelle), comprada en 1857 a Manuel y Felisa Herrera y Lozano. La finca tenía 230 m2 y fue valorada en 6.250 pesetas.
[64] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta venta fue realizada en nombre del estado por el juez de 1ª Instancia del distrito de Santa Cruz de Cádiz. La casa contaba con 118,17 m2 y fue valorada en la Testamentaría en 1.882,50 ptas.
[65] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. En 1870 adquiere casa en calle Bolsa, nº 10 (linda con otra de León) (546 m2, valorada en 15.009) a Josefa y Andrés (sic) Cárdenas y Fernández, y Josefa y José María Herrera; y Andrés, Joaquín Sánchez Gómez, y otros; y casa en Barrio de Bonanza, nº 12 (2.750 ptas.) a Victoria Quiroga y Rada y su esposo Manuel Lafont y Lluch. En 1871: casa en Barrio de Bonanza, nº 14 (369,75 m2, 6.801 ptas.) a Pedro Díez Paz actuando en la compra Manuel Márquez Vargas. En 1873: casa en calle Bolsa, nº 59 (183,96 m2, 6.250 ptas.) a Antonia Jerez Ponce, Vda. de Araiz. En 1874: bodega-granero C/ Mar, 10 (407,64 m2, 10.030) por subasta de bienes de los Herederos de Juan Viejo y Delgado. La numeración de las casas es la existente en 1880.
[66] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa C/ Trasbolsa, nº 12, esquina calle Santa Ana (171 m2, valorada en 4.025) a José, Rafael, Manuel y María de la Paz Silva Pérez; Casa-bodega C/ Trasbolsa, nº 32 (212,30  m2, 6.125 ptas.) a Juan María del Castillo; Casa en Barrio de Bonanza, nº 5 (360,36 m2, 6.261 ptas.) a Antonia Chulián Marín, Vda. de José Torné; y Casa en Barrio de Bonanza, nº 6 (360,36 m2, 6.507 ptas.) a Leónidas Ambrosy y Luchi.
[67] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa-bodega en calle Trasbolsa, nº 16 (649 m2, valorada en 11.910 ptas.) comprada a María Antonia de Jerez y Ponce; casa en plaza de la Constitución, nº 25 (34,26 m2, 3.507 ptas.) a Manuel, Teresa y Manuela Escalada y Ruiz; casa en calle Plata, nº 40 (178,05 m2, 4.902 ptas.) a Manuel, Teresa y Micaela Escalada y Díaz; y casa en calle Regina, nº 21, esquina a C/ Chanca (402,81 m2, 8.750 ptas.) a Mª Dolores Sánchez Herrera y otros.
[68] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Estas fincas, adquiridas en 1877 a Mª Araceli Cortés y Díaz de Sarabia, estaban situadas en la calle Rubiños, nº 8 (178,79 m2; valorada en 2.300 ptas.); Pza. Constitución, nº 6 (80,745 m2, 5.101 ptas.); Carril de San Diego, 10 (282,62 m2, 5.004 ptas.); y casa y bodegas en calle Alcoba, nº 8 (647,34 m2, 5.004 ptas.)
[69] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casas situadas en calle Sevilla, nº 17 (265 m2, 4.199 ptas.); en Barrio de Bonanza, nº 13 (360 m2, 6.721 ptas.) y otra casa en Barrio de Bonanza nº 11 (360 m2, 6.101 ptas.).
[70] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa en Barrio de Bonanza, nº 1, comprada a María Josefa Bozzano y Villar y a sus hijos Manuel y Rafael Casanova y Bozzano, de 360 m2 y valorada en 7.299,68 ptas.
[71] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Casa-horno en calle San Agustín, nº 35 (324,55 m2 valorada 7.505 ptas.) comprada a María de los Dolores Sánchez Núñez, casada con Manuel Camacho Ruiz; casa-horno en calle Sargenta, nº 24 (315,80 m2, 5.113 ptas.) a Francisco Ruiz Cuadrado; casa en calle Bolsa, nº 70 (243,16 m2, 3.750 ptas.) a Dolores de la Peña y Valcárcel y a sus hijo José Ramírez de la Peña; y un portón –cuarta parte de una manzana- en el Barrio de Bonanza, nº 7 (180 m2, 3.250 ptas.) a José María del Castillo y Barrios.
[72] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta finca tenía una superficie de 95 fanegas y tres cuartillos, valorada en la Testamentaría en 53.411,75 pesetas.
[73] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta finca constaba de 620 fanegas, valoradas en 62.500 pesetas), siendo la finca la de mayor valoración. A la muerte de Argüeso, esta compra aún no estaba consumada.
[74] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Fue comprada a Paula Cacho de Herrera, Viuda de Eduardo Mergelina, y estaba valorada en 7.750 ptas.
[75] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta finca fue comprada a los hermanos Miguel, María Josefa y Pedro García Gil de Ledesma. Constaba de 199 fanegas valoradas en 12.000 pesetas.
[76] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Estos navazos, situados en el pago de Bonanza, fueron comprados a Ana García Raposo y Nicolás Romero Vega, y tenían tres y una aranzadas de superficie, respectivamente, los cuales aparecen valorados en 4.300 y 2.615 ptas.
[77] Maldonado Rosso, Javier (1998: 261-263)
[78] Barbadillo Romero, A. P. (1993: 307-309)
[79] Ramos Santana, Alberto (1996: 168-169)
[80] Ramos Santana, Alberto (1996: 170-171)
[81] Informe del tratamiento archivístico aplicado sobre el fondo documental histórico de la bodega “Herederos de Argüeso, S.A.”. Unidad de Estudios Históricos del Vino. Universidad de Cádiz, 2000. La documentación del Archivo Herederos de Argüeso pertenece mayoritariamente al siglo XX.
[82] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta bodega-granero de la calle Santa Ana, con esquinas a calle Bolsa y Benegil contaba con 675 m2 y fue comprada a Ramona Arizón (1834); Herederos de Rosa Arizón (1860); Varios herederos (1861-62). Aparece valorada en 11.250 ptas. Esta finca ha sido demolida en 2007.
[83] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. La bodega “San Francisco” fue adquirida a Mª del Carmen Gutiérrez del Olmo y Terán (1841). El solar contiguo fue comprado a Francisco Rodríguez Roldán (1861), donde Argüeso construyó la bodega “San José”. Ambas bodegas ocupaban 833 m2 y fueron valoradas en la Testamentaría en 17.500 ptas.
[84] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Viña comprada a Rosa Guerrero y Censio y valorada en 7.437,50 ptas.
[85] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Esta finca fue adquirida por “adjudicación en pago de un crédito que a su causante León era en deberle la [testamentaría] de Antonio de Lucio y Argüeso”. Estaba valorada en 30.008,50 ptas.
[86] Viejo Fernández, J.M. (2004: 19 y 62-63) El Registro General de fincas para la extinción de la Deuda Pública de 1839 alude a una determinada parte del edificio que fue convento de Santo Domingo, ya transformado en dos bodegas, que rentaban al Estado 960 reales mensuales por su arrendamiento. La subasta del antiguo convento de Santo Domingo y sus huertas (3.865 varas) se celebró en diciembre de 1845 en Cádiz, rematándose a favor del comerciante gaditano José María Buisén en 600.002 reales de vellón. En 1856 el convento fue vendido a Manuel Colom y Palma, casado con Francisca Colom y Colom, donde edificó una casa de 359 m2 y bodegas, y también adquirió terrenos en la antigua huerta. En 1861 el carpintero Francisco Ruiz Rodríguez y el cerrajero Francisco de Paula Pozo compraron a Francisco Rodríguez Roldán 1.122 varas cuadradas de la antigua huerta. En 1870, tras varias transmisiones, se construyeron sobre el referido solar cuatro bodegas, patio y colgadizo, actualmente propiedad Herederos de Argüeso, S.A.
[87] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. La casa-bodega de la calle Bolsa, nº 30 fue comprada a Salvador y Eradio (sic) Lemos y Díez de Ceballos. La amplia finca contaba con 2.629 m2 y fue valorada en 20.250 ptas.
[88] Gaceta de Madrid, nº 250 de 7 de septiembre de 1875; pp. 652-653
[89] Gaceta de Madrid, nº 205 de 24 de julio de 1874; p. 204
[90] Barbadillo Romero, A. P. (1993: 336-337)
[91] A.M.S.B. Leg. 4839. Acta Capitular. Sesión municipal extraordinaria de 20 de mayo de 1851
[92] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimonovena.
[93] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Cláusula veintidós.
[94] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Codicilo notarial de León Argüeso (15/09/1879)
[95] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Cláusula veintidós.
[96] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veintiuna.
[97] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula veintitrés.
[98] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Liquidación particional. Escritura notarial de 18 de mayo de 1880. Supuestos y Declaraciones. Primera.
[99] Marco de Lara (1883: 182)
[100] Los dos últimos se casaron con María Hortal de los Casares y Diego de Mergelina White, respectivamente.
[101] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 274 (06/02/1999) Estos dos hermanos explotaron sus fincas de Alijar (Jerez de la Frontera), La Garabato (El Puerto de Santa María), Majada Vieja y La Doña (Trebujena)
[102] Partidas de nacimiento de Francisca Díez y de matrimonio con Juan de Argüeso, facilitadas por Carlos Argüeso Seco.
[103] En la Testamentaría de León de Argüeso aparece el nombre de Bonifacio Castañeda, como marido difunto de Francisca Díez. Sin embargo, en la partida de matrimonio se nombra como Bonifacio Argüeso, quizás por ser su segundo apellido.
[104] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 275 (13/02/1999)
[105] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información nº 274 (06/02/1999)
[106] A.B.H.A. Testamentaría de León de Argüeso. Testamento. Cláusula decimocuarta. León de Argüeso dejó 25.000 ptas. a su sobrino segundo, Manuel Argüeso y Gutiérrez, que vivía con él en Sanlúcar.
[107] Fueron hijos de Manuel de Argüeso Gutiérrez y Martina González: Basilisa (1882) casada en 1907 con Rafael Reig Salas; Juan (1884) casado en 1911 con Ángela del Prado Mosquera; León (1888); Pilar (1890) casada en 1915 con José Ñudi Ruiz de Somavía; María Rosario (1893); Rosario Margarita (1895) casada en 1920 con Pedro Romero Ambrossy; José (1898) casado en 1923 con Emilia Hidalgo Colón; Manuel (1899) casado en 1925 con María del Carmen Barrero Amérigo; y Carmen (1904) casada en 1925 con Pedro Barbadillo Rodríguez. (”Página de los Argüeso” [en línea] Argüeso. Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Dirección URL: <http://es.geocities.com/carguesos/otrosArguesos.htm> [Consulta: 12/12/2008]
[108] Ramos Santana, Alberto (1996: 171-173)
[109] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 270 (09/01/1999) En 1884 los herederos de Argüeso declaran en los Amillaramientos un total de 62.601 ptas. (48.187 ptas. de riqueza rústica; 14.414 ptas. de riqueza urbana). La casa de la calle San Jorge fue adquirida en 1888 estaba frente a la iglesia de San Jorge y fue valorada en 17.500 ptas.
[110] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 273 (30/01/1999)
[111] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 271 (16/01/1999)
[112] Ramos Santana, Alberto (1996: 178)
[113] Pérez del Prado, Santiago: Sanlúcar Información, nº 274 (06/02/1999)
[114] Caballero, José Antonio (1905: 70-71)
[115] B.O.P.I. Marca solicitada en 1894 (Bol. nº 197 de 01/11/1894) (nº 4.581) y concedida en 21/03/1895 (Bol. nº 209 de 01-05-1895; y Bol. nº 230 de 16-03-1896) Esta marca fue de nuevo solicitada por “Herederos de Juan de Argüeso” en 1916; p. 912 (nº 28.822) y concedida el 23/11/1916 (Bol. 1917; p. 58). La renovación fue solicitada en 1928; p. 639, para manzanilla (nº 70.892) siendo concedida en 24/01/1929; p. 961
[116] Caballero, José Antonio (2008: 97)
[117] B.O.P.I. Denominación de dos marcas para manzanilla pasada “San León” y “Argüeso”, solicitadas por “Herederos de Juan de Argüeso” en 1906; p. 688 (nº 12.723), concedidas en 21/07/1906; p. 1170. La renovación de “Manzanilla pasada San León” fue concedida a “Herederos de Argüeso, S.A.” en 23/06/1927; p. 1533 (nº 62.900)
[118] B.O.P.I. Nombre comercial “Manuel de Argüeso” solicitado en 1905; p. 908 (nº 999) y concedido en 04-09-1905; p.1322. Fue renovado en 14-02-1925; p. 517 “Argüeso"
[119] B.O.P.I. Marca solicitada en 1907; p. 1183 (nº 14.013). Fue presentada una nueva solicitud en 1913; p. 302 (nº 22.357), añadiéndose la inscripción: “Manuel de Argüeso. Sanlúcar”, cuya solicitud se repitió en el mismo año de 1913; p. 600, siendo concedida en 09-10-1913; p.1399). La renovación de esta marca, para distinguir vinos, fue solicitada en 1933; p. 3271 (nº 22.357) y  concedida el 25/10/1933
[120] Caballero, José Antonio (1905: 77)
[121] Ibídem
[122] Información facilitada por Manuel de Argüeso Hortal
[123] Barbadillo Rodríguez, Manuel (1995: 327-331) Las existencias totales contabilizadas para 1903 suman 73.033 vasijas.
[124] Barbadillo Romero, A. P. (1993: 338-340) Se suscribieron 500 acciones al precio de 80 pesetas cada acción.
[125] A.M.S.B. Leg. 8244/48. Relación de Mayores Contribuyentes de Sanlúcar.

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