Desde el templo del Lucero: 2026

martes, 6 de octubre de 2026

Vendidas a una constructora las bodegas "Otaola" de Barbadillo, con los últimos testigos del antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar

 


El antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar de Barrameda se hallaba situado entre las calles Santiago y Cristo de las Aguas, del siglo XVII, se hallaba muy arruinado tras la desamortización del 1836. Al parecer, este convento se construyó sobre la antigua iglesia de Santiago, que pudo ser la primera parroquia medieval que tuvo Sanlúcar.

Cuando lo compró el vinatero sanluqueño Cipriano Terán Carrera, el mismo que edificó la gran bodega "La Arboledilla" con el mismo maestro de obras apellidado Esmerado, para convertirlo en bodega, quedaban del antiguo cenobio agustino el claustro grande, una extensa huerta y una nueva iglesia que los agustinos dejaron sin cubrir, quedando su muros en cornisas.

Poco se tocó lo que restaba. Pero se cubrió aquella iglesia inacabada en 1876 con una extraordinaria armadura de madera de tradición mudéjar, con pares, codillos y tirantes, hoy única en Sanlúcar, cuyas cerchas se unen mediante sorprendentes anclajes articulables (canes y jabalcones metálicos con tensores articulables, según el arquitecto Barbaillo Eyzaguirre), que dan lugar a que está cubierta sólo descansa en los muros laterales a través de unos canes. Con ello se evita la pudrición de la madera, que es frecuente en las húmedas bodegas, al tiempo que ofrece un espacio diáfano sin apoyos o pilares centrales, que es lo más frecuente en la arquitectura bodeguera.


Bodega "La Colgada", antigua iglesia del convento de San Agustín. Su extraordinaria techumbre es única en Sanlúcar. Esta bodega debería conservarse en base a sus valores históricos y arquitectónicos. La estructura es del antiguo templo de los agustinos (siglo XVII) y la cubierta de 1876.

Aún quedan en esta bodega restos de hornacinas y arcos de la iglesia agustina. La llamaron bodega "La Colgada" o "La Colgá", por ese efecto de suspensión en el aire. El nombre le vino de las gentes del vino, que admiraban esta proeza constructiva y, según la tradición oral, decían: "parece que está colgá, con tó lo que tiene encima", refiriéndose a la teja curva, las vigas de madera, las capas de argamasa y ladrillos portabla que componen la pesada techumbre

También la desaparecida bodega de "Luis Páez", ubicada tras el Pradillo, tuvo unas cubiertas semejantes a ésta.



Vista general del conjunto bodeguero "Otaola" con indicación de la antiguas zonas del convento agustino (imagenes: Google Earth).
 

La planta del claustro agustino se conserva tal como se construyó, cubierto con tejados inclinados a una sola vertiente de teja curva, que no difiere mucho de su origen barroco, si bien las celdas, refectorio y demás estancias religiosas se colmataron de botas vinateras.

La amplia huerta de los agustinos, como en otros conventos de Sanlúcar, se mantiene libre y ajardinada, tal como la dispusieron los frailes, hoy centrada por dos grandes araucarias. En los colgadizos de esta huerta se criaban los vinos Olorosos de Sanlúcar hasta no hace mucho. En los interiores, Manzanilla de Sanlúcar.


Antigua huerta del convento agustino, integrada en el conjunto bodeguero "Otaola".

La entrada al convento, que se hacía por un compás, como en el convento de las descalzas, se mantiene prácticamente igual y es lo único que está protegido por el PGOU junto a uno de los muros donde se conserva un tramo de muralla medieval de la entonces villa de Sanlúcar.

Esa portada de acceso al compás, plenamente barroca, está estructurada mediante un vano de acceso de medio punto moldurado entre dobles apilastrados en los laterales. Destacan sobre ella los decorativos remates sobre los vértices del frontón superior. Se trata de pequeños pedestales apilastrados ornamentaos que se coronan con preciosos remates agallonados y mixtilíneos de gran calidad arquitectónica.



Las bodegas fueron durante bastantes años del vinatero y ganadero Carlos de Otaolaurruchi y sus herederos hasta 1962. De ahí que el conjunto bodeguero se conozca como "Bodegas Otaola". Tras pasar por varias manos, en 1987 adquirió la finca Bodegas Barbadillo, que las ha mantenido hasta la actualidad y que, al parecer, ha vendido la finca a la misma empresa (RQR REAL STATE, de los Sres. Casillas) que tiene proyectado levantar dos hoteles: uno sobre las antiguas bodegas situadas frente al Castillo de Santiago; y otro sobre la hermosa casa-bodega de cargadores a Indias llamada de "Gascón" (siglo XVII), que a finales del siglo XIX pertenecía al obispo y luego cardenal Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros. Fue unificada por Barbadillo al conjunto del antiguo convento agustino. ¿Cuál es el objetido de esta empresa? ¿Testaferros o propietarios? De momento no se sabe quién está detrás de todos estos proyectos destructivos de las bodegas barrioalateñas.


Casa-bodega de cargadores a Indias del siglo XVII, llamada de "Gascón", por sus antiguos propietarios o "Casa de las Viudas", por vivir unos años en ellas las viudas de los trabajadores de Barbadillo. Aquí ya anunciaron que iban a hacer un hotel de lujo. Patio bodeguero perteneciente a la antigua casa. Su antiguedad se evidencia en la luz de los arcos del patio. (Foto del patio: Guía de las bodegas Barbadillo, de Barbadillo Eyzaguirre y Mollina Masó).

Además, en el conjunto se integra, al menos, una antiquísima casa-bodega, probable del siglo XVI, que también será demolida, hacia la calle Cristo de las Aguas.


Antigua casa-bodega integrada en el conjunto con acceso por calle Cristo de las Aguas.

Ya se han iniciado las obras, cuyos escombros están saliendo discretamente por la pueta falsa de la calle Cristo de las Aguas.

¿Qué se va a hacer ahora en esos 7.400 m2 situados en pleno Barrio Alto de Sanlúcar? Además del ya anunciado hotel de lujo en la antigua casa de cargadores del siglo XVII integrada en el conjunto.

¿Otro hotelazo? ¿pisos turísticos? ¿pisos de lujo para especular aún más con el suelo sanluqueño y el patrimonio del Conjunto Histórico de Sanlúcar protegido desde 1973? Según el art. 21.3 de la LPHE, en los Conjuntos Históricos, las sustituciones de inmuebles se consideran excepcionales y sólo podrán realizarse en la medida en que contribuyan a la conservación general del carácter del conjunto. Al menos, debe conservarse la portada de acceso, el muro medieval, la antigua iglesia, el claustro, la huerta del antigua convento de San Agustín, y la casa-bodega de cargadores a Indias del siglo XVII.

¿Van a arrasar los últimos testigos del convento de San Agustín “a la chita callando”? Porque nadie compra esa finca por capricho y aún menos creemos que sigan manteniendo el uso de bodega, como están hoy las cosas del vino. Hermetismo total.

No puede ser que los ciudadanos sean los últimos en conocer qué se está haciendo con nuestro Conjunto Histórico. Éstas han sido las políticas de todos los partidos que han gobernado esta maltrecha ciudad. Quizá le de vergüenza a la Sra. Alcaldesa dar a conocer lo que piensan edificar en ese conjunto histórico tan emblemático para Sanlúcar. Mientras tanto, nos preguntamos:

¿Dónde está el cambio de suelo industrial a residencial u hotelero?

¿Dónde el estudio de detalle?

¿Dónde el cartel obligatorio con la licencia de obras?


Muro lateral de la antigua iglesia y portada de acceso.



Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte






martes, 15 de septiembre de 2026

“La Manzanilla ya no quiere ser la hermana pequeña del Fino". Las alucinantes afirmaciones de José Peñín.

Opinión Manzanilla de Sanlúcar.

               


        “La Manzanilla ya no quiere ser la hermana pequeña del Fino". Así lo afirma el “expertísimo” en vinos, José Peñín, en su último artículo titulado "La perpleja etimología de los vinos de Jerez" (15/9/2026), publicado en su blog y difundido en RRSS, entre otras lindezas, que ofenden al vino Manzanilla y a Sanlúcar de Barrameda, como ciudad productora en exclusiva de este vino generoso.

        Parece mentira que el Sr. Peñín, dedicado toda (o casi) su vida al vino y creador de la "popular" Guía Peñín de los vinos de España, continúe mintiendo sobre la Manzanilla de Sanlúcar. Prosigue con su desprecio hacia la ciudad de Sanlúcar, a la que llama "pueblo", a pesar de poseer el título de Ciudad desde el siglo XVI. Continúa infravalorando el vino más singular de Sanlúcar, que es igual de singular en el mundo.

        Para empezar, mantiene los trasnochados tópicos de antaño. Peñín sigue considerando a la Manzanilla como un "jerez" más, cuando ya se ha demostrado, por activa y por pasiva, que la Manzanilla de Sanlúcar no guarda vinculación alguna con Jerez ni con sus vinos. La Manzanilla es un vino blanco independiente, nacido en Sanlúcar en la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, Peñín afirma que fue en el siglo XIX.

        Mantiene que Fino y Manzanilla son "dos hermanos con distinto carácter". Mire, Sr. Peñín, ni hermana, ni pequeña, ni "jerez". La manzanilla es la madre de todos los vinos de crianza biológica, es decir, es la madre del Fino, que apareció allá por el siglo XIX, un siglo más tarde, como imitación de la Manzanilla de Sanlúcar.

        No, José Peñín, el nombre Manzanilla -el Manzanilla- no se le ocurrió a algún arrumbador sanluqueño, cuyo aroma le recordó a la camomila. Fue al reconocido botánico Esteban de Boutelou, en 1807, quien reconoció este aroma en la manzanilla de Sanlúcar, aunque ya se le llamaba con este nombre en la segunda mitad del XVIII en Sanlúcar y en Cádiz, en cuya ciudad pudo ser bautizado este vino, quizá por su olor, sabor o color semejante a la manzanilla de infusión.

        Y mucho menos puede usted relacionarlo, a estas alturas, con los vinos del pueblo Manzanilla de Huelva, donde por aquel entonces había viñas, pero poco vino, más allá de algún mosto (muy lejos del sofisticado Manzanilla) y tenía unos 1.500 habitantes, que ya han tenido tiempo de reivindicar lo suyo, lo cual es imposible porque las pruebas son inexistentes. Así ha sido estudiado y corroborado por algunos expertos. En estas teorías, se ha quedado usted muy anticuado. Al origen del nombre de la Manzanilla se refiere Peñín como "un pequeño misterio jerezano". Hombre, en todo caso será un pequeño misterio sanluqueño. No confunda.

        En la misma línea que su amigo César Saldaña, el Sr. Peñín se dedica en su artículo a despreciar a Sanlúcar a y su Manzanilla, quizá porque siga siendo, a pesar de los esfuerzos en su contra, el vino más vendido de todas las D.O. de la provincia de Cádiz, mientras que el Fino, que usted dice se exporta tanto, en 2025 ha sufrido una caída del 6,8 % en el Mercado Exterior. ¡Vaya!

Al parecer, algunos, cuando llegan a cierta edad, creen que ya lo saben todo y se atreven a pontificar. Ya no necesitan estudiar más ni ponerse al día en las novedades historiográficas. Quizá al Sr. Peñín le convenga leer un poquito más sobre ciertos temas vínicos y, más en concreto, sobre el vino Manzanilla de Sanlúcar.

        Le sugeriría que, al menos, leyese algunos artículos como éste que escribí en marzo de este año, para darme respuestas a mí misma, pero también para dar repuestas a todos los que atacan, con cierto paternalismo, al vino sanluqueño; a todos esos que se quedaron en los años 50; y a todos los que les interesa quedarse en los años 50, antes de que la Manzanilla obtuviese su propia Denominación de Origen Protegida, que ahora nos quiere robar Fedejerez.

"Origen y evolución histórica del vino Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)".

        Sobre la popularidad alcanzada por la Manzanilla, a la que Peñín llama tabernaria (a mucha honra) frente al "señorío" del Fino, le sugiero la lectura de los sainetes de González del Castillo (siglo XVIII), la obra de Boutelou (1807), o el más reciente libro El vino Manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa. Una duquesa vestida de percal. (Ojo al subtítulo, no es gratuito).


Ana Gómez Díaz-Franzón
Historiadora





martes, 8 de septiembre de 2026

La Capilla del hotel Casa Arizón (siglo XVIII): una joya abandonada a su suerte.

 Opinión Patrimonio Artístico de Sanlúcar de Barrameda.



        De lo poco que ha quedado del antiguo conjunto residencial-industrial del marqués de Casa Arizón (XVII-XVIII), tras su trasformación en hotel y 50 pisos inacabados (50 fincas registrales), la capilla de la antigua casa del siglo XVIII permanece integrada en una de las habitaciones del hotel.

     Esta antigua capilla privada, única en Sanlúcar, se encuentra completamente ornamentada con pinturas murales de estilo rococó, de temas mariano y eucarístico, motivos vegetales y rocallas e influjo americanista, donde dominan los tonos azul, rojo y dorado, y se cubre con bóveda semiesférica sobre pechinas igualmente decoradas.


La capilla unida a una habitación del hotel Arizón (Foto Web Hotel Arizón).

        Desde que se inauguró el hotel, esta capilla ha quedado unida a una suite del hotel, de forma que, además de estar sometida al constante manoseo de los clientes, cualquier desaprensivo/a puede pagar esta habitación y cargarse las pinturas a gusto, bien destrozando la capilla, bien repintando sus magníficas pinturas, o cometer cualquier otra barbaridad.

       El antiguo propietario y constructor del hotel, Javier Olaciregui, se llevó todos los materiales nobles que quedaban en el conjunto, como las puertas originales de esta capilla, que eran magnificas obras del mismo siglo XVIII, estructuradas mediante cuarterones con cruz latina al centro. Han sido sustituidas por unas endebles puertas-adefesio compradas al por mayor para todo el inmueble.


Puertas originales de la capilla, hoy desaparecidas. (Foto: autora).

              Según la normativa vigente, esta capilla debería estar abierta a las visitas públicas una vez al mes, por estar el inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) pero, al igual que casi todos los demás BIC de Sanlúcar, el hotel incumple esta obligación legal.
 




lunes, 3 de agosto de 2026

Mercado de Abastos de Sanlúcar de Barrameda (1744), el más antiguo de España.

Actualizado: 11-agosto-2026


Aunque son varias las ciudades y pueblos españoles que reivindican contar con el mercado de abastos más antiguo del territorio español, si bien no se han localizado mercados -entendidos como lugar o plaza donde se vendían todo tipo de productos alimenticios-, datados con anterioridad a 1744, fecha en que se inauguró el Mercado de Sanlúcar de Barrameda, para reunir en el nuevo edificio las varias carnicerías existentes por entonces en la ciudad, además de verdulerías, fruterías, venta de hortalizas y otros “frutos comestibles”.

Mientras no se documente un mercado de abastos edificado para cumplir esta específica función comercial, con anterioridad a 1744, podemos considerar que el Mercado de Abastos de Sanlúcar de Barrameda es el más antiguo de España.

El mercado de abastos de Sanlúcar se proyectó como un edificio semicerrado, para cumplir su función de compraventa de productos alimenticios de forma permanente, cuya concepción dista bastante de las antiguas y exclusivas carnicerías; los mercados reubicados en edificios más antiguos, que cumplieron otras funciones antes de servir como mercados; así como los nacidos en torno a mercadillos efímeros o ambulantes, como lo fueron las ferias o vendejas sanluqueñas de los siglos medievales.

La historia del Mercado de Sanlúcar ha pasado por varias fases desde su construcción, en 1744, pasando por las ampliaciones de los siglos XIX y XX y la última rehabilitación del siglo XXI.

 

Mercado de Sanlúcar. Al fondo el monumneto gótico de Las Covachas (sglo XV) y jardín del palacio ducal de Medina Sidionia (siglos XIII-XVIII)


1.               Edificación de la "Plaza de San Lucas" (1744). 

Como precedente del mercado de Sanlúcar, edificado en el siglo XVIII, según el historiador Velázquez Gaztelu, existió en la ciudad, entre 1610 y 1642, unas tiendas de madera levantadas en la plaza de la Ribera (actual plaza del Cabildo) para vender en ellas “los mantenimientos”[1]. Este mercado del siglo XVII se erigiría en el primer mercado estable más antiguo de Sanlúcar.

Aunque el propósito de edificar el mercado de Sanlúcar se remonta a 1736, no fue hasta 1744 cuando se creó una comisión municipal, compuesta por los regidores Francisco Lucas de Ledesma, José García de Poedo y Félix Martínez de Espinosa, junto a Juan Pedro Velázquez Gaztelu, síndico procurador mayor, a fin de hacerse con dos solares existentes en la calle Bretones para construir el nuevo mercado que el Cabildo tomó a censo redimible[2]. El duque de Medina Sidonia contribuyó cediendo un trozo de su jardín para "encuadrar la fábrica"[3], solicitado por el Cabildo.

El proyecto, redactado por los maestros mayores de Sanlúcar, fue aprobado por Real Provisión dada en Madrid el 5 de enero de 1743, y su ejecución fue pregonada en las ciudades del entorno.


martes, 21 de julio de 2026

Otra antigua casa de cargadores a Indias del siglo XVII para apartamentos turísticos.

 Opinión Patrimonio Arquitectónico de Sanlúcar.




Nos vamos a quedar sin ninguna de estas casonas, que son testigos del intenso comercio que tuvo Sanlúcar con América desde el siglo XVI, y de una tipología de arquitectura doméstica propia de la bahía de Cadiz y entorno con sus particularidades por ciudades.

Ahora, le toca el turno a esta magnífica casona situada en la esquina entre Calle Mar y Diego Benítez, que fuera del cargador González de Ceballos.

Destaca por la sobriedad barroca del siglo XVII en sus fachadas y portada; por situarse el ático-mirador en la fachada lateral; por los pilastrones piramidales que delimitan las fachadas y se unen en la esquina para albergar una columnilla de mármol como guardacantón. Asimismo, se distingue esta casa por sus sus hermosos portajes de clavos y cuarterones, los herrajes de forja, la barandilla pétrea de la escalera y la existencia de la fresquera que vierte al hueco de escalera. Ya hace bastantes años que la bodega aledaña se vendió. Otra singularidad de estas casas-bodega.





En el Catálogo de Edificio Protegidos del PGOU está registrada con Protección B o Estructural, es decir, que tienen que respetar las fachadas, patio, escalera y toda la estructura edilicia que conforman sus muros de carga originales. Veremos lo que dejan.

Muy segura debe estar la promotora compradora de que obtendrá la oportuna licencia de obras para poder hacer esos apartamentos turísticos, pues ya lo habrá pactado con la Gerencia de Urbanismo, con su presidenta y su arquitecto.

Si los sucesivos gobernantes de Sanlúcar hubieran tenido un mínimo de respeto por nuestro Patrimonio Arquitectónico, habría elaborado un Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico, como marca la Ley, de forma que podría haber contemplado un Plan de usos para que pudiésemos conservar, al menos, algunas de estas casas de cargadores a Indias. Como ninguno ha mostrado interés, poco a poco nos quedamos sin historia a favor del turismo más salvaje.

Otro mordisco a la ciudad histórica en beneficio de la especulación urbanística, ahora con el beneplácito de Izquierda Unida. Y fachadismo al canto. Vean esta fachada... aquí hubo una vez... Nos está quedando una falsa ciudad, una Sanlúcar de cartón piedra.

Caminamos a pasos agigantados hacia la consabida turistificación, por el que una ciudad transforma su antigua estructura urbana para adaptarla a las exclusivas necesidades de los turistas, que terminará por echarnos a los sanluqueños de nuestro centro histórico y robarnos nuestro derecho a habitarlo.

No aprendemos nada !!





Ana Gómez Díaz-Franzón




miércoles, 24 de junio de 2026

Observaciones a la charla de José María Hermoso Rivero sobre la testamentaría de Francisco de Paula Rodríguez.

Opinión. Charla sobre Francisco de Paula Rodríguez.

José María Hermoso Rivero durante su charla (imagen: video Costa Noroeste Tv)

Enlace al video de la charla en YouTube.


En el marco de las II Jornadas de Historia, Cultura y Patrimonio, organizadas por el Archivo Municipal de Sanlúcar, tuvo lugar el pasado día 11 de junio una charla de José María Hermoso Rivero titulada: “Testamento de Francisco de Paula Rodríguez (1811. Un documento superviviente del Archivo de Protocolos de Sanlúcar de Bda.”

Se han detectado los siguientes 37 errores o faltas a la verdad en dicha charla. Se sigue el orden de la intervención:

  1. El trabajo “Aproximación a la Fundación Francisco de Paula Rodríguez…” de Hermoso Rivero no lo publicó la Diputación de Cádiz, sino la revista Cartare con la financiación de la Diputación, que también sufragó la cuantía del premio.
  2. En el nombre de la documentación conservada en el Archivo Municipal de  Sanlúcar no aparece la palabra “Inventario”, como afirma Hermoso Rivero. La documentación de la testamentaría (grupo de documentos), que no “testamento” (un documento), se denomina “Copia del testamento cerrado del Sr. D.  Francisco de Paula Rodríguez y diligencias de su apertura por testimonio del escribano público D. José González Barriga”.  Tiene 300 folios (no 294) más un folio suelto y deteriorado que no conserva el número de folio.
  3. Francisco de Paula Rodríguez no nació “sobre 1755”, como dice Hermoso en sentido aproximado. Francisco de Paula Antonio Josef de Santa Rosa Rodríguez y Rodríguez-Bejarano Hernández de Soto y Ortiz de Villareal nació en Sevilla, el día 30 de agosto y fue bautizado en la parroquia San Román el 3 de septiembre de 1755.
  4. El Sr. Hermoso se confunde al narrar la trayectoria profesional de F. de Paula Rodríguez. Afirma que desde sus Sevilla natal pasó a la Madrid, “donde trabajó como funcionario” y luego, “sobre 1798” marchó a Cartagena como guardalmacén. En realidad, fue al revés. Rodríguez siguió la carrera militar y estuvo destinado en Cartagena durante bastantes años ejerciendo como guardalmacén (cargo militar, no administrativo, como dice Hermoso), pasando a Madrid como Tesorero de Ministerio de Hacienda de S.M. en 1798 y hacia 1800 llegó a Sanlúcar.
  5. Hermoso balbucea dos fechas para la concesión de la Orden de Carlos III (1798 y 1795) a F.P.R. Parece confundir dos distinciones distintas. Aun residiendo en Cartagena, Rodríguez, en 1795, fue nombrado por S. M. Intendente de Provincia de Primera Clase con carácter honorario. Y en 1797 se le concedió la Real Orden de Carlos III.
  6. Es falso que su esposa, Joaquina Sánchez Espinosa fuese “un poco menor” (según Hermoso), pues en realidad era dos años mayor que Rodríguez, ya que nació el día 13 de mayo de 1753 y fue bautizada el día 17 en la parroquia de Santa María de Gracia de Cartagena.
  7. No. Los bienes raíces que compró F. de P. R. en Sanlúcar “no fueron comprados a los conventos desamortizados”. Tan sólo algunas bodegas de la calle Almonte se adquirieron al suprimido convento de la Merced (escrituras de 24/10/1801; 18/05/1802; 30/04/1804). Y otras dos fincas fueron compradas a capellanías privadas. Las demás se compraron a particulares.
  8. Dice Hermoso que Francisco de Paula se dedicó a “la especulación inmobiliaria”, “a la usura”. A esta actividad financiera, corriente en la época entre los grandes hacendades, hay que unir su intensa actividad vitivinícola en Sanlúcar, que fue alabada por el botánico Esteban de Boutelou, de la que se olvida Hermoso.
  9. Según Hermoso, Francisco de Paula Rodríguez falleció el día “1 de junio de 1811”. Se enterró el día 2 de junio de 1811, como ha documentado Climent Buzón. Seguramente Hermoso no ha localizado su partida de defunción (publicada por Climent Buzón), porque no ha mirado en los Libros de defunciones de la jurisdicción eclesiástica castrense de Sanlúcar, pues Rodríguez era militar.
  10. No, en la calle Almonte no tenía sólo “una casa bodega”. Tenía allí cuatro bodegas.
  11. Confunde el Sr. Hermoso la hacienda de Brevas o El Administrador, propia de Rodríguez con la finca “Torrebreva”, que perteneció a los Montpensier y hoy a sus descendientes (familia Orleáns-Borbón) y se encuentra en la orilla opuesta de la misma carretera de Munive.
  12. En una de las imágenes proyectadas aparece un dibujo de la hoy arruinada finca “La Atalaya”, dando a entender que fue propiedad de F.P.R. Hermoso atribuye a F.P.R. la propiedad de una “Finca con viña y bodega que linda con el Gamonal y la Atalaya”. Esta afirmación es falsa. Ninguna de sus fincas guarda relación con la viña La Atalaya. Francisco de Paula Rodríguez adquirió tres fincas rústicas: la hacienda de la Jara, hacienda de Brevas (términos Chipiona-Rota) y el rancho del Gamonal.
  13. Juan Martínez de Eguilaz no fue el padre del escritor Luis de Eguilaz, fue su abuelo (Juan Antonio Martínez de Eguílaz).

martes, 9 de junio de 2026

Publicado el libro Cinco familias de comerciantes extranjeros entre Cádiz y Sanlúcar de Barrameda durante los siglos XVIII al XX.

 Del tráfico con las Indias al mundo del vino y el estatus nobiliario.


      En este nuevo libro de Ana Gómez Díaz-Franzón, editado por Peripecias Libros, se analizan las interconexiones, familiares y mercantiles, establecidas entre cinco familias de comerciantes extranjeros, cuatro de origen italiano y uno flamenco: Pedro Albrecht, Julián Cayetano Galli, Juan Ángel Belloni, Juan Domingo Moris y Gonzalo Andrés Angioletti. Estos hombres de negocios se asentaron en Cádiz entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, atraídos por las oportunidades económicas que ofrecía la ciudad, como monopolizadora de la Carrera de Indias. Algunos se trasladaron, poco más tarde, a Sanlúcar de Barrameda, donde construyeron sus casas principales y bodegas, lo que supondrá su definitivo arraigo a tierras gaditanas.

        Se trata de un estudio diacrónico sobre la reconstrucción prosopográfica de estas familias, como protagonistas directos de la actividad mercantil y financiera del siglo XVIII en Cádiz y Sanlúcar de Barrameda; y su evolución, a través de seis generaciones. Se escudriñan los antecedentes familiares; las alianzas matrimoniales y mercantiles; formaciones familiares; compañías comerciales; consolidación de fortunas e inversiones en bienes raíces; el trasvase de los beneficios comerciales hacia el sector vitivinícola; transmisiones patrimoniales; diversificación profesional; y algunos aspectos sobre su religiosidad, beneficencia y solidaridad.

        El habitual proceso de ascenso social llevará a algunos descendientes a ostentar, ya en el siglo XIX, destacados cargos institucionales, su ingreso en órdenes de caballería, y alcanzar la cúspide social al lograr, casi siempre por vía matrimonial, los marquesados de Monte Olivar, Casa Real, Pedroso, Camarena la Real y el condado de Corbos, así como las máximas dignidades eclesiásticas en la figura del cardenal Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros, biznieto de Juan Domingo Moris y Catalina Albrech.

        En esta nueva contribución a la historia familiar de aquellos primeros comerciantes extranjeros instalados en Cádiz, se confirman algunas prototípicas pautas de comportamiento económico y social, señaladas por la historiografía para la burguesía mercantil gaditana, así como ciertas particularidades que se alejan del patrón común. 


Sobre la autora.

Ana Gómez Díaz-Franzón (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1958) es doctora en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla.

Entre sus publicaciones, cabe destacar El Palacio Orleáns-Borbón; Guía Histórico-Artística de Sanlúcar de Barrameda (Ed. ASEHA, 5ª ed., 2026); “Pinturas murales del Castillo de Luna en Rota”; “La Semana Santa en la Provincia de Cádiz” (Ed. Tartessos); “Costa Noroeste” en la Guía Artística de la Provincia de Cádiz (Ed. Fundación José Manuel Lara); “Formación de las barriadas de la Zona Sur-Suroeste de Sanlúcar” (Universidad de Cádiz); Arquitectura del veraneo y su época en Sanlúcar de Barrameda (ASEHA, 2011); Historia de Estella del Marqués; “Rutas con perspectiva de Género en la provincia de Cádiz” (Diputación de Cádiz); o Vida y legado del ilustrado Francisco de Paula Rodríguez (2024), entre otros.

Una de sus principales líneas de investigación se ha centrado en la historia y cultura del vino. En este ámbito, es autora de varios libros y artículos, en solitario o en colaboración, como La manzanilla. Historia y Cultura (Ed. Pequeñas Ideas. Premio de Investigación de la Asociación Internacional de Historia y Civilización de la Vid y el Vino, 2004); “Arquitectura bodeguera de Sanlúcar”; Las rutas del vino en Andalucía (Ed. Fundación José Manuel Lara); “Antigua iconografía publicitaria de los Vinos de Oporto y Madeira” (Douro, Universidad de Oporto); Guerra de la Independencia y libertad en los vinos del Marco de Jerez (Diputación de Cádiz); biografía del vinatero León de Argüeso en Nueve bodegueros del Marco de Jerez (Ed. Quorum); o Iconografía publicitaria del vino en el Marco de Jerez (1868-1936), en 3 vols. (Premio a Mejor publicación de Vinos, 2021 en VI International Wine Challenge Merchant Awards Spain), La Manzanilla de Sanlúcar en el siglo XIX a través de la prensa (2023), entre otros.


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Ya a la venta en librerías.
Para pedidos online: Librería Agríicola de Jerez.




miércoles, 4 de marzo de 2026

Origen y evolución histórica del vino Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)


Ana Gómez Díaz-Franzón

Historiadora


Este trabajo puede descargarse en pdf con notas a pie de página en Academia.edu. (recomendado)

Resumen. Este trabajo aborda los principales hitos cronológicos que han configurado la historia del vino Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (DOP), desde su nacimiento, en la segunda mitad del siglo XVIII, a la actualidad. Se reseñan los hechos hasta ahora documentados, las interpretaciones sobre su etimología, así como algunas cifras sobre la producción y comercialización del vino Manzanilla, a través de sus dos siglos y medio de historia. En las últimas décadas la Manzanilla viene siendo el vino más vendido de la comarca vitivinícola llamada Marco de Jerez (Cádiz). Sin embargo, desde hace unos años el vino sanluqueño está experimentando una serie de amenazas, falsificaciones y apropiaciones, fuera y dentro de la comarca, que están poniendo en jaque su propia Denominación de Origen.

Palabras clave. Vino Manzanilla de Sanlúcar. Denominación de Origen Protegida. Historia del vino. Sanlúcar de Barrameda. Ciudad de Cádiz. Provincia de Cádiz.



  1. Antecedentes. La vinatería en Sanlúcar antes del vino Manzanilla. 

Se señalan aquí los principales hitos que han afectado a la vinatería de Sanlúcar sin propósito de exhaustividad.

Por los hallazgos arqueológicos localizados en zonas próximas a Sanlúcar -poblado de Doña Blanca en El Puerto de Santa María- y, según algunos autores clásicos (Estrabón, Columela, Varrón), el cultivo de la vid y la elaboración de vinos fueron introducidos en estas tierras por los griegos y fenicios, aunque algunos autores la sitúan en épocas anteriores. Estas prácticas vitivinícolas fueron continuadas y perfeccionadas por los romanos. Las viñas se conservaron en los periodos visigodo y árabe, y durante la baja Edad Media comienza una etapa expansiva a partir de la conquista cristiana. 

La villa de Sanlúcar fue entregada en señorío Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en 1297, cuyos descendientes serían nombrados condes de Niebla y duques de Medina Sidonia, sucesivamente, convirtiéndose la ciudad en capital de sus estados. Se establecieron dos ferias o vendejas anuales y el movimiento del puerto de Barrameda gozó de ciertos privilegios señoriales. Durante los siglos XIV y XV, el cultivo de la vid se expandió en Sanlúcar y se consolidó su comercio peninsular y exterior, a través de las rutas atlánticas y europeas.

El vino ha sido el más importante recurso económico de Sanlúcar a través de su historia hasta época reciente. Ya durante la baja Edad Media, entre finales del siglo XV y principios del XVI, la actividad mercantil de la villa se centró en la exportación de vinos (1). La producción vinícola se convertirá, a partir de entonces, en el principal producto del comercio sanluqueño durante la Edad Moderna. En la época señorial (1297-1645), los vinos sanluqueños se exportaron sobre todo a Ruan y Bretaña, así como a Flandes e Inglaterra ―puertos de Southampton, Bristol y Londres―, que fueron los destinos europeos más frecuentes del vino producido en Sanlúcar, a principios del siglo XVI (2), además del importante mercado americano abierto a partir de la conquista de América.  Un ilustrativo ejemplo de la intensa actividad vitivinícola desarrollada en Sanlúcar se localiza en 1548, cuando el comerciante Medina y Mesa cuantifica su producción total de vino en 60.000 barriles, de los que 40.000 se exportaron a Inglaterra y Flandes (3).

Desde el siglo XV se tomaron medidas proteccionistas ―Ordenanza ducal de la entrada de vinos, Marca de la villa, disposiciones municipales― para defender la venta del vino producido en Sanlúcar, frente a los elaborados por los competidores de las ciudades vecinas, que intentaban introducir y comercializar sus vinos en Sanlúcar, donde se ofrecían mejores precios que los ofertados en sus términos y por los beneficios fiscales otorgados al puerto sanluqueño. 

Al objeto de evitar la entrada de vinos foráneos, por mar o tierra, y para favorecer la venta de los producidos en cada término municipal, se establecieron una serie de medidas proteccionistas, tanto en Sanlúcar como en Jerez, El Puerto de Santa María o Rota, entre otras poblaciones. En Sanlúcar, la restricción comercial más importante fue la Ordenanza de “entrada de vinos” de 1448, otorgada por el I duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, por la que se prohibía la entrada de vinos foráneos en la villa, constituyéndose en uno de los más importantes pilares del comercio vinatero. Esta ordenanza se mantendrá vigente hasta finales del siglo XVIII. Mediante esta disposición se prohibía introducir mostos y vinos foráneos en el término de Sanlúcar, aunque se exceptuaban los procedentes de aquellas viñas que los sanluqueños tuviesen en términos cercanos, como Chipiona, Trebujena o Jerez. Esta ordenanza fue ratificada por carta de privilegio del II duque, Enrique Pérez de Guzmán, el 5 de febrero de 1469, “considerando que esa dicha mi villa no tiene otro heredamiento sino viñas de que tanta renta y servicio a mí se me sigue”. La ordenanza fue pregonada en la playa, en la ribera y en todos los lugares de la comarca:

[…] que ninguna ni alguna persona de cualquier ley y estado y condición que sean no pudiesen traer a vender a mi tierra vinos algunos andos ni corsos ni bastardos ni arrocinados ni tintos ni de otra manera alguna, so pena que los tales vinos fuesen perdidos y derramados y los barcos y navíos o carretas o bestias en que fueren traídos y cargados fuesen asimismo perdidos y quemados […] los maravedís y doblas que por cualquier cosa de las susodichas ansí ovieredes, que las podades gastar y dispender y distribuir en las necesidades, obras y reparos de la dicha villa. […]. (4)

Esta antigua ordenanza fue ratificada de nuevo en 1493 por el tercer duque Juan Alonso Pérez de Guzmán (5); así como en 1621(6). Para velar por su cumplimiento se nombraban, anualmente, dos capitulares del Cabildo como “diputados de entradas de vino”, entre cuyas funciones también se hallaba asignar el precio a la carretada de uvas cada año (7). Estos diputados del vino ya aparecen en 1596. (8)