Desde el templo del Lucero: Vendidas a una constructora las bodegas "Otaola" de Barbadillo, con los últimos testigos del antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar

martes, 6 de octubre de 2026

Vendidas a una constructora las bodegas "Otaola" de Barbadillo, con los últimos testigos del antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar

 


El antiguo convento de San Agustín de Sanlúcar de Barrameda se hallaba situado entre las calles Santiago y Cristo de las Aguas, del siglo XVII, se hallaba muy arruinado tras la desamortización del 1836. Al parecer, este convento se construyó sobre la antigua iglesia de Santiago, que pudo ser la primera parroquia medieval que tuvo Sanlúcar.

Cuando lo compró el vinatero sanluqueño Cipriano Terán Carrera, el mismo que edificó la gran bodega "La Arboledilla" con el mismo maestro de obras apellidado Esmerado, para convertirlo en bodega, quedaban del antiguo cenobio agustino el claustro grande, una extensa huerta y una nueva iglesia que los agustinos dejaron sin cubrir, quedando su muros en cornisas.

Poco se tocó lo que restaba. Pero se cubrió aquella iglesia inacabada en 1876 con una extraordinaria armadura de madera de tradición mudéjar, con pares, codillos y tirantes, hoy única en Sanlúcar, cuyas cerchas se unen mediante sorprendentes anclajes articulables (canes y jabalcones metálicos con tensores articulables, según el arquitecto Barbaillo Eyzaguirre), que dan lugar a que está cubierta sólo descansa en los muros laterales a través de unos canes. Con ello se evita la pudrición de la madera, que es frecuente en las húmedas bodegas, al tiempo que ofrece un espacio diáfano sin apoyos o pilares centrales, que es lo más frecuente en la arquitectura bodeguera.


Bodega "La Colgada", antigua iglesia del convento de San Agustín. Su extraordinaria techumbre es única en Sanlúcar. Esta bodega debería conservarse en base a sus valores históricos y arquitectónicos. La estructura es del antiguo templo de los agustinos (siglo XVII) y la cubierta de 1876.

Aún quedan en esta bodega restos de hornacinas y arcos de la iglesia agustina. La llamaron bodega "La Colgada" o "La Colgá", por ese efecto de suspensión en el aire. El nombre le vino de las gentes del vino, que admiraban esta proeza constructiva y, según la tradición oral, decían: "parece que está colgá, con tó lo que tiene encima", refiriéndose a la teja curva, las vigas de madera, las capas de argamasa y ladrillos portabla que componen la pesada techumbre

También la desaparecida bodega de "Luis Páez", ubicada tras el Pradillo, tuvo unas cubiertas semejantes a ésta.



Vista general del conjunto bodeguero "Otaola" con indicación de la antiguas zonas del convento agustino (imagenes: Google Earth).
 

La planta del claustro agustino se conserva tal como se construyó, cubierto con tejados inclinados a una sola vertiente de teja curva, que no difiere mucho de su origen barroco, si bien las celdas, refectorio y demás estancias religiosas se colmataron de botas vinateras.

La amplia huerta de los agustinos, como en otros conventos de Sanlúcar, se mantiene libre y ajardinada, tal como la dispusieron los frailes, hoy centrada por dos grandes araucarias. En los colgadizos de esta huerta se criaban los vinos Olorosos de Sanlúcar hasta no hace mucho. En los interiores, Manzanilla de Sanlúcar.


Antigua huerta del convento agustino, integrada en el conjunto bodeguero "Otaola".

La entrada al convento, que se hacía por un compás, como en el convento de las descalzas, se mantiene prácticamente igual y es lo único que está protegido por el PGOU junto a uno de los muros donde se conserva un tramo de muralla medieval de la entonces villa de Sanlúcar.

Esa portada de acceso al compás, plenamente barroca, está estructurada mediante un vano de acceso de medio punto moldurado entre dobles apilastrados en los laterales. Destacan sobre ella los decorativos remates sobre los vértices del frontón superior. Se trata de pequeños pedestales apilastrados ornamentaos que se coronan con preciosos remates agallonados y mixtilíneos de gran calidad arquitectónica.



Las bodegas fueron durante bastantes años del vinatero y ganadero Carlos de Otaolaurruchi y sus herederos hasta 1962. De ahí que el conjunto bodeguero se conozca como "Bodegas Otaola". Tras pasar por varias manos, en 1987 adquirió la finca Bodegas Barbadillo, que las ha mantenido hasta la actualidad y que, al parecer, ha vendido la finca a la misma empresa (RQR REAL STATE, de los Sres. Casillas) que tiene proyectado levantar dos hoteles: uno sobre las antiguas bodegas situadas frente al Castillo de Santiago; y otro sobre la hermosa casa-bodega de cargadores a Indias llamada de "Gascón" (siglo XVII), que a finales del siglo XIX pertenecía al obispo y luego cardenal Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros. Fue unificada por Barbadillo al conjunto del antiguo convento agustino. ¿Cuál es el objetido de esta empresa? ¿Testaferros o propietarios? De momento no se sabe quién está detrás de todos estos proyectos destructivos de las bodegas barrioalateñas.


Casa-bodega de cargadores a Indias del siglo XVII, llamada de "Gascón", por sus antiguos propietarios o "Casa de las Viudas", por vivir unos años en ellas las viudas de los trabajadores de Barbadillo. Aquí ya anunciaron que iban a hacer un hotel de lujo. Patio bodeguero perteneciente a la antigua casa. Su antiguedad se evidencia en la luz de los arcos del patio. (Foto del patio: Guía de las bodegas Barbadillo, de Barbadillo Eyzaguirre y Mollina Masó).

Además, en el conjunto se integra, al menos, una antiquísima casa-bodega, probable del siglo XVI, que también será demolida, hacia la calle Cristo de las Aguas.


Antigua casa-bodega integrada en el conjunto con acceso por calle Cristo de las Aguas.

Ya se han iniciado las obras, cuyos escombros están saliendo discretamente por la pueta falsa de la calle Cristo de las Aguas.

¿Qué se va a hacer ahora en esos 7.400 m2 situados en pleno Barrio Alto de Sanlúcar? Además del ya anunciado hotel de lujo en la antigua casa de cargadores del siglo XVII integrada en el conjunto.

¿Otro hotelazo? ¿pisos turísticos? ¿pisos de lujo para especular aún más con el suelo sanluqueño y el patrimonio del Conjunto Histórico de Sanlúcar protegido desde 1973? Según el art. 21.3 de la LPHE, en los Conjuntos Históricos, las sustituciones de inmuebles se consideran excepcionales y sólo podrán realizarse en la medida en que contribuyan a la conservación general del carácter del conjunto. Al menos, debe conservarse la portada de acceso, el muro medieval, la antigua iglesia, el claustro, la huerta del antigua convento de San Agustín, y la casa-bodega de cargadores a Indias del siglo XVII.

¿Van a arrasar los últimos testigos del convento de San Agustín “a la chita callando”? Porque nadie compra esa finca por capricho y aún menos creemos que sigan manteniendo el uso de bodega, como están hoy las cosas del vino. Hermetismo total.

No puede ser que los ciudadanos sean los últimos en conocer qué se está haciendo con nuestro Conjunto Histórico. Éstas han sido las políticas de todos los partidos que han gobernado esta maltrecha ciudad. Quizá le de vergüenza a la Sra. Alcaldesa dar a conocer lo que piensan edificar en ese conjunto histórico tan emblemático para Sanlúcar. Mientras tanto, nos preguntamos:

¿Dónde está el cambio de suelo industrial a residencial u hotelero?

¿Dónde el estudio de detalle?

¿Dónde el cartel obligatorio con la licencia de obras?


Muro lateral de la antigua iglesia y portada de acceso.



Ana Gómez Díaz-Franzón
Dra. Historia del Arte






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